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COVID en el mundo. Uganda

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Hoy publicamos la décima entrada de la serie sobre el impacto de la pandemia en diferentes países. El objetivo de esta serie es dar a conocer la situación objetiva y subjetiva de la pandemia (gestión, incidencia, retos, etc…) en otros lugares, para poder sacar lecciones sobre los elementos que se pueden/deben mejorar en la gestión de la pandemia en nuestro entorno.

La primera se centró en el caso del Reino Unido (aquí), la segunda en Argentina (aquí), la tercera en los Países Bajos (aquí), la cuarta en Australia (aquí), la quinta en México (aquí), la sexta en Brasil (aquí), la séptima en Israel (aquí), la octava en Canadá (aquí) y la novena en Colombia (aquí). Hoy nos fijamos en el primer país del continente africano que logramos incluir, Uganda. Como se puede observar en el gráfico 1, en el caso de Uganda la incidencia por 100.000 habitantes ha sido tan inferior a la de España que ni siquiera se ven las barras azules. Si nos fijamos en las muertes por 100.000 habitantes la evolución y nivel han sido igualmente muy inferiores al caso español en todos los períodos de la pandemia excepto en el último mes, cuando las barras azules superan a las naranjas. Ana Garcia-Hernandez (Universidad del Rosario y Innovations for Poverty Action) junto con Emmanuel Nshakira Rukundo del “Institute for Food and Resource Economics” de la Universidad de Bonn nos exponen las razones que explican estas cifras tan bajas. Gracias por participar en esta iniciativa y por ayudarnos a entender las razones de la evolución en el número de casos y la mortalidad en Uganda.

Gráfico 1. Número de casos nuevos diarios en España (naranja) y en Uganda (azul) por cada 100.000 habitantes. Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Gráfico 2. Número de muertes diarias en España (naranja) y en Uganda (azul) por cada 100.000 habitantes. Fuente: Organización Mundial de la Salud.


Por Ana Garcia-Hernandez y Emmanuel Nshakira Rukundo

Desde el primer caso de COVID-19 en Uganda, en marzo de 2020, el país ha registrado más de 79000 contagios (datos actualizados el 30 de junio 2021). Desde los últimos dos meses, Uganda está inmersa en la segunda ola de la pandemia, reportando un rápido incremento de infecciones y muertes y obligando al gobierno a decretar un segundo confinamiento. Sin embargo, hasta la mitad de mayo de este año, Uganda era uno de los países menos afectados por COVID-19, tanto en número de contagios como de decesos, muy por debajo de la media del continente. En mayo, se registraban 8,4 muertes por millón de habitantes (acumulativo), lo que le hacía el tercer país con menos muertes en África. No obstante, en esta segunda ola la mortalidad ha crecido hasta 22 muertes por millón, incrementando la preocupación por el futuro de la pandemia.

En esta entrada comentamos el panorama de la respuesta a la COVID-19 en Uganda, resaltando los factores de resiliencia del país y los puntos problemáticos para la población y los legisladores. Analizamos como algunas de las características pre-existentes y decisiones políticas ayudaron a la contención durante los primeros meses y cómo las próximas decisiones tendrán consecuencias en las opciones que tendrá el sistema de salud para responder a la segunda ola. También resaltamos algunos de los costes económicos y humanos de la pandemia.

Políticas públicas contra la COVID-19

En marzo del 2020, y adelantándose a los primeros casos, el gobierno decretó un confinamiento estricto y toque de queda en todo el país. Se cerraron las fronteras internacionales y se redujeron los viajes en el país a los necesarios para mantener los servicios esenciales. Los colegios, mercados, lugares de culto, y negocios permanecieron cerrados hasta el inicio de mayo del 2020 (y algunos de ellos hasta final de julio). Además, en junio del 2020, el gobierno comenzó una campaña de distribución de mascarillas y más de 16 millones de ellas fueron repartidas por todo el país en noviembre del 2020[1]. Más recientemente la segunda ola ha forzado al gobierno a decretar un nuevo confinamiento de seis semanas empezando el 7 de junio con medidas similares al primero.

Dos instituciones han sido las responsables de organizar la respuesta de políticas publicas, estrategia y financiamiento: el ministerio de sanidad, y la oficina del primer ministro. Rápidamente activaron los sistemas locales de vigilancia en los distritos (District Task Forces). Estos equipos habían sido creados en crisis sanitarias anteriores y trabajan a nivel local, llegando a las zonas más rurales y remotas del país. Dado que Uganda tiene una larga historia de lucha contra otras epidemias y enfermedades virales, habiendo sido uno de los mayores epicentros de HIV/AIDS y después de haber sufrido un brote de ébola al principio de los 2000, el sistema de salud está equipado con un sistema de vigilancia basado en redes locales en las comunidades y en canales de diseminación de información y recomendaciones que llegan a las zonas más remotas. Algunos expertos señalan a Uganda como un ejemplo a seguir en la respuesta a epidemias en países de bajos ingresos.

En los primeros días de la pandemia, el gobierno usó a diferentes personajes famosos para diseminar información sobre la COVID y una canción compuesta por el líder de la oposición, y famoso cantante y actor Bobi Wine se viralizó por todo el continente gracias a las redes sociales. Unas encuestas que realizamos telefónicamente en Kampala, con una muestra representativa de ciudadanos, muestran que los entrevistados estaban bien informados sobre los síntomas y la forma de contagio del coronavirus, y confiaban en la información que el ministerio de sanidad y otras instituciones divulgaban. Además, valoraban positivamente el desempeño del gobierno en la respuesta a la crisis. Los datos de las encuestas muestran que la mayoría de los ciudadanos utilizaban mascarilla y mantenían la distancia social y otro estudio muestra que la adherencia a las medidas impuestas por el gobierno fue alta.

Debido a las estrictas medidas de confinamiento y al alto nivel de economía informal del país, la inseguridad alimentaria ha crecido significativamente en todo el país. Durante la primera ola de la pandemia, el gobierno estableció un sistema de ayuda que consistió en distribuir comida a la población desfavorecida de las zonas urbanas, llegando a 1,8 millones de personas. En la crisis actual, el gobierno ha decido cambiar la comida por un sistema de ayudas económicas distribuidas a través de plataformas de pago por teléfono móvil, planeando ayudar a más de 500,000 familias. Diferentes organizaciones también utilizaron transferencias de dinero en los campos de refugiados en la primera ola (Uganda acoge a más de 1,5 millones de refugiados en la actualidad), consiguiendo reducir la inseguridad alimentaria entre los beneficiarios.

Dificultades y costes de la pandemia

A pesar de la rápida respuesta del gobierno, los acontecimientos recientes generan dudas sobre la eficiencia, la asignación y la gestión de las ayudas durante la pandemia. Primero, no está claro cuántas familias recibieron las ayudas en forma de comida y si el cambio a la distribución de dinero es una respuesta al fallo de la estrategia anterior. El Banco Mundial afirma que existe una base de datos con la información de los beneficiarios de las ayudas públicas, pero el gobierno está exigiendo el registro para recibir las ayudas económicas. Esto demuestra que hay varios sistemas en paralelo que causan ineficiencias y posibles irregularidades. Además, durante la pandemia el gobierno obligó a muchas organizaciones humanitarias y de desarrollo a que cesaran su actividad, por lo que muchas personas dejaron de recibir una ayuda, que resulta crucial para su supervivencia.

Los efectos de la pandemia en la renta y la pérdida de empleo han sido considerables. En julio de 2020, 66% de los ciudadanos de la muestra representativa en Kampala, la capital, experimentaron dificultades para comprar comida y el 90% de ellos reportaron que la principal razón fue la caída de la renta familiar. En las zonas rurales de Uganda, la caída del consumo de alimentos fue del 40%, también a causa de la reducción en la renta. En septiembre de 2020, cuando la mayoría de las restricciones se habían eliminado, el 85% de los ciudadanos de Kampala todavía ganaban menos que antes de la pandemia. Con un alto porcentaje de los jóvenes desempleados, y con redes de apoyo económico formales muy limitadas, los efectos del nuevo confinamiento en la renta se traducirán en un efecto importante sobre la pobreza. Los datos de la encuesta longitudinal de hogares del 2019/2020 indican que la pobreza se ha incrementado en varias regiones, llegando a doblarse en algunas de ellas.

Otro problema potencial que ha puesto de manifiesto la segunda ola son las grietas del sistema de salud. En este último mes los hospitales públicos se han quedado sin oxígeno y, aunque las camas de UCI se han doblado (hasta 137 camas, para un país de 44 millones de personas), hay una escasez de personal entrenado para proporcionar cuidados en ocasiones críticas. Asimismo, la capacidad de testado y tratamiento se centra en las zonas urbanas y es extremadamente prohibitivo para el ugandés medio. Esto impide que se sepa con claridad el nivel de contagio comunitario en las áreas rurales, donde vive el 75% de la población del país. Frente a estas condiciones, los ciudadanos están utilizando remedios herbales terapéuticos que, aunque han sido aprobados por la Agencia Nacional del Medicamento, no existe evidencia de su efectividad.

Con un sistema de salud debilitado, un estudio reciente muestra que las políticas públicas del confinamiento han causado una reducción del 17% de las visitas a consultas externas y un 10% de reducción en la inmunización infantil. También se han visto afectados los cuidados y servicios de HIV/AIDS, lo que puede tener repercusiones futuras en la salud pública.

En cuanto a la distribución de vacunas, se ha evidenciado que hay limitaciones tanto por la parte de la oferta como de la demanda. La iniciativa COVAX de vacunación ha asignado 3,5 millones de dosis a Uganda, de las cuales 864,000 han sido entregadas. A 27 de junio de 2021, se han administrado 854,443 vacunas y solo 4,000 personas tienen la dosis completa, menos del 1% de la población. Asimismo, la demanda es baja y algunos distritos han devuelto sus asignaciones de vacunas sin usar. Un cuestionario a 600 estudiantes médicos mostró que la aceptación de la vacuna es del 37%. Algunas de las principales causas de la baja adopción de otras vacunas en el continente se relacionan con altos niveles de desinformación y con una baja confianza en las autoridades.

Finalmente queremos señalar, sin ahondar en ello, que puede haber problemas relacionados con la calidad de los datos. Hay una correlación clara entre el número de casos y muertes de COVID-19 y los gastos de salud o la renta per cápita de los países. El éxito en la lucha contra la pandemia a nivel mundial va a depender, en gran parte, de la precisión y exactitud con la que países como Uganda puedan medir la situación actual, dadas las limitaciones existentes en recursos y capacidades del país.

[1]https://www.independent.co.ug/audits-expose-accountability-flaws-in-procurement-of-face-masks-by-the-health-ministry/



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Recomendación de lectura (veraniega): El capitalismo después del Covid – conversaciones con 21 Economistas

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Como esta es mi última entrada antes de irnos de vacaciones, les dejo con otra recomendación de lectura. Si leen esto y la anterior sobre el libro de Jan Eeckhout ya habrán conseguido superar con creces la cuota de lecturas económicamente inspiradoras este verano. Hoy les hablo de El capitalismo después del Covid – conversaciones con 21 Economistas, que recoge resúmenes de 21 podcasts que hizo Luis Garicano con una selección de los mejores economistas académicos del mundo. Se pueden descargar el libro en .pdf en este enlace pero si son como yo, preferirán gastarse 89 céntimos y tenerlo en formato Kindle que es lo que me llevo en los viajes.

Luis ha ordenado las conversaciones por grandes áreas temáticas: sostenibilidad de la deuda, enfrentándose a la desigualdad, una globalización más equilibrada, conteniendo al nuevo Leviatán, promoviendo la innovación y frenando el poder de los gigantes digitales, y combatiendo el cambio climático. También ha escrito una introducción en la que intenta recoger hilos temáticos sobre estos grandes temas. Entiendo por qué lo ha hecho, pero para alguien como yo, corrió el riesgo de que lo dejara en la página 10, antes de acabar su introducción.

Esa forma de presentarlo hace que parezca un libro de texto. Y, la verdad, yo en vacaciones, o en un fin de semana, que es cuando lo leí, no tengo muchas ganas de leer un libro de texto. Si lo ignoran y se meten desde el principio en los capítulos, e incluso siguen un orden medio aleatorio, se darán cuenta de que lo que tienen en las manos son las reflexiones de un grupo de pensadores que entienden la economía de forma muy profunda, y mucho menos ortodoxa de lo que un libro de texto nos puede dar. El conjunto es muy agradable de leer porque está lleno de pensamientos desafiantes y no ordinarios. Así que lo que voy a hacer es dejarles con unos cuantos subrayados que me llamaron la atención y sugerirles una lectura desordenada y con la mente abierta. No les decepcionará.

Jesús Fernández-Villaverde “El lado positivo de la epidemia actual es que, si pasamos al teletrabajo, puede ser relativamente más fácil convencer a las personas de que amplíen su vida laboral. Si realmente no necesitan salir a trabajar, tal vez puedas pedirle a la gente que trabaje unos años más.”

Stefanie Stancheva “Los inventores y las empresas se vuelven menos sensibles a los impuestos cuando cuentan con buenos servicios locales… la conclusión de política no es eliminar o reducir los impuestos, sino más bien tener más coordinación internacional y mejores servicios locales que realmente harán que sea atractivo para estas personas permanecer en un lugar determinado.”

Esteban Rossi-Hansberg “Los sectores con una concentración creciente son sectores que han ido creciendo. Para mí, esa es una gran señal de alerta contra la opinión de que el poder monopolista está restringiendo el crecimiento de un sector en particular. Por el contrario, es coherente con la opinión de que las mejoras tecnológicas son la razón de la expansión y concentración industrial.”

Atif Mian “Existe una gran variación entre los estados (de USA) en lo que respecta al aumento de la desigualdad de ingresos máximos. Sin embargo, los datos demográficos son más o menos similares y, cuando se hace el experimento, lo que es interesante es que los estados que han visto un aumento mucho más fuerte en la desigualdad de renta de las familias también tienden a ser estados que han acumulado mucho más en activos financieros, principalmente activos de renta fija ..No niego el cambio demográfico, que también es real, pero no es tan importante como el aumento de la desigualdad.” (para explicar los bajos tipos de interés).

Dani Rodrik “Las finanzas son otra área con muy pocas ganancias demostrables y costos significativos en términos de crisis y volatilidad. Al hacer que el libre flujo de capital a corto plazo sea la norma y no la excepción, hemos creado más inestabilidad en la economía mundial y las promesas de mayores ahorros, mayores inversiones en países de bajos ingresos, más suavización del consumo y una mejor asignación de capital no se han realizado. Y lo que tenemos son las crisis financieras que vienen con más capital que fluye libremente.”

Pol Antràs “Existe un sentimiento generalizado de que la automatización, a través de tecnologías como los robots industriales o la impresión 3D, es probable que alimente la desglobalización. … Mi opinión sobre esto es diferente. En el frente conceptual, no es tan obvio. Ciertamente hay un efecto de sustitución, pero los robots tienden a aumentar la productividad de la empresa a lo grande. Una vez que automatiza, puede escalar mucho más fácilmente.”

Wendy Carlin “Argumentamos que tenemos que invocar otros motivos para la acción humana distintos al cumplimiento de la autoridad estatal y los incentivos materiales: reciprocidad, altruismo, equidad, sostenibilidad, identidad… Esas motivaciones simplemente se excluyen de la discusión del mercado-gobierno. Pero, cuando miramos entre países, e incluso dentro de un país a lo largo del tiempo, debemos aprovechar estas otras motivaciones para comprender cómo se manejan las cosas de manera diferente y los diferentes resultados durante la pandemia.”

Lucrezia Reichlin “Italia ha hecho sus deberes en el sentido de que ha tenido que luchar con sus propios demonios…. Tenemos sectores productivos fuertes en algunas áreas, pero esto se compensa con un desempeño muy pobre en otras. Tenemos un Estado muy débil e ineficiente, no solo en términos de su poder judicial, y esto ha sido una tradición desde la unificación italiana. En resumen, cohesión débil y capital social débil.”

Carol Propper “Creemos que el impacto de la recesión de 2008 en la salud mental fue bastante grande, y el impacto de Covid podría ser el doble de ese tamaño. Así que posiblemente hasta un millón más de personas en Gran Bretaña que padecen problemas de salud mental.”

Raffella Sadun “Cuando los hospitales tenían esta combinación de médicos capacitados en dirección de empresas, no necesariamente MBA, tendían a tener mejores prácticas gerenciales y también mejores resultados clínicos… Nos sorprendió porque cuando hicimos este análisis en las escuelas, descubrimos que principios similares que parecen ser importantes en la fabricación y en la atención médica también son importantes en las escuelas. “

Philippe Aghion “Si regula demasiado, evita la creación de confianza y conduce a un círculo vicioso: la gente no ve la necesidad de crear relaciones de confianza, pero debido a que la gente no crea relaciones de confianza, existe una demanda de regulación. Mostramos que la causalidad va en ambos sentidos. Es muy interesante comparar Francia y Alemania. En Francia, el 70% no confía en su gobierno; en Alemania, la cifra es del 52% (Sciences Po 2020).”

John Van Reenen “Si nació en el 1% superior de riqueza, tiene diez veces más probabilidades de llegar a ser inventor que si sus padres estuvieran en el 50% inferior. Es un orden de magnitud mayor. … Es cierto que los niños que nacieron en familias más ricas tienden a tener mejores resultados escolares que los niños de familias pobres, pero eso solo explica una pequeña parte de la diferencia.”

Fiona Scott Morton “Lo que vemos en la historia pasada de Facebook es que hizo cosas como usar una aplicación, Onavo y otros medios para encontrar competidores que estaban comenzando a crecer, y comprarlos o aplastarlos. A veces los compraban, como Instagram y WhatsApp. En otras ocasiones, especialmente con aplicaciones operando en la plataforma de Facebook como Vine, las aplastaron.”

Michael Greenstone “Uno de los favoritos en los Estados Unidos son las políticas de eficiencia energética. Todos piensan en su consumo de energía como lo hacen con el ático con goteras en su casa: debe ser muy rentable reparar la fuga. … Estas inversiones resultan en no ahorrar tanto dinero como se había proyectado, y el costo por tonelada de carbono disminuido puede alcanzar un par de cientos de dólares. Si cree que los beneficios rondan los 50 dólares la tonelada, los costos superan los beneficios.”

Nick Stern “Creo que hemos aprendido (de la crisis Covid) que actuar con firmeza y actuar juntos es fundamental. Los países que actuaron fuertemente como sociedad, como Nueva Zelanda, Corea del Sur y Taiwán, lo hicieron trabajando juntos. También vemos que la salida de la terrible recesión también puede conducir hacia un futuro mucho mejor. Simplemente en términos de multiplicadores keynesianos, invertir fuertemente (en reducción de cambio climático) ahora nos dará grandes aumentos en el PIB.”

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Autor: Antonio Cabrales

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¿Qué dice la evidencia empírica sobre el control de alquileres? Parte 2: los costes

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Jordi Jofre-Monseny y Mariona Segú

Este es el segundo post de una serie de dos entradas sobre la evidencia empírica acerca del control de alquileres. Mientras que en el primer post nos centrábamos en discutir los beneficios (ver aquí), en el segundo hablamos de los costes de controlar el alquiler.

Los costes de las políticas de control de alquileres

La crítica más habitual sobre la política de control de alquileres se centra en el hecho que la oferta de vivienda en alquiler se ve reducida. Esto puede ocurrir de dos formas, vía una reducción de la nueva construcción (los promotores anticipan que sus beneficios van a ser menores) o vía el desplazamiento de la vivienda en alquiler hacia el mercado de compra-venta. La literatura muestra que el primer efecto es inexistente, es decir, el nivel de nueva construcción es el mismo antes y después del control (Sims, 2007; Mense et al., 2019). Esto se debe a que, en los casos estudiados (MA y Alemania), la nueva construcción está exenta del control de alquileres. En el caso de Alemania, aunque los autores solo observan dos años después de la reforma, los resultados muestran un aumento en el número de demoliciones en las áreas controladas, lo que podría ser, según los autores, un primer signo de efectos positivos en la oferta de largo plazo. Esto es, los promotores reaccionarían a la exención en obra nueva construyendo más. Además, Mense et al. (2019) también encuentran que los precios de solares vacíos en las zonas reguladas aumentaron, lo cual encaja con un aumento de los ingresos esperados en futura obra nueva residencial. En este sentido, la evidencia demuestra que, cuando el control de alquileres excluye la obra nueva, ésta no tiene por qué disminuir.

En cambio, sí hay evidencia empírica que sugiere que la segunda vía es cuantitativamente relevante a largo plazo. Sims (2007) encuentra que la eliminación del control de alquileres aumentó la probabilidad que una vivienda estuviera alquilada en 6 puntos porcentuales. Diamond et al. (2019) encuentran que el número de inquilinos en las zonas controladas se redujo y aumentó el número de residentes en viviendas de propiedad. Los efectos estimados indican que en viviendas tratadas (es decir, edificios de 4 viviendas o menos construidos antes de 1980) el porcentaje de habitantes que vivían en régimen de alquiler se redujo en 14 puntos porcentuales.

El traslado de vivienda de alquiler al mercado de propiedad aumenta la oferta en este segundo mercado, lo que podría facilitar el acceso a una vivienda de propiedad por parte de los antiguos inquilinos. Los resultados de Diamond et al. (2019) sugieren que los inmuebles que pasaron del mercado de alquiler al mercado de compra-venta fueron ocupados por familias de renta más elevada, lo que incrementó la desigualdad en la ciudad. Por el contrario, los resultados de Autor et al. (2014) sugieren que el control de alquileres habría mantenido los precios de compra bajos al frenar procesos de gentrificación. Estos efectos para San Francisco y Cambridge son una combinación del efecto de cambios en la oferta con cambios en las composiciones socioeconómicas y raciales a nivel local. Es difícil evaluar hasta qué punto estos resultados son extrapolables al caso de nuestras ciudades.

Otra crítica al control de alquileres es que este induce al propietario a descuidar el estado y la calidad de sus viviendas. La evidencia sobre esta cuestión es mixta. Sims (2007) encuentra una ligera mejora en la calidad del inmueble asociada a la eliminación del control de alquileres, pero solo con lo que respeta a cuestiones menores (pintura, por ejemplo). Esto se explica porque los propietarios pueden estar sujetos a multas si las viviendas presentan problemas graves (por ejemplo, de agua o de calefacción). En cambio, el artículo de Mense et al. (2019) muestra que la implementación del control de alquileres en Alemania no redujo el número de viviendas renovadas en las zonas controladas y, por el contrario, aumentó el número de pisos ofrecidos con cocina renovada. Esto se explica porque la ley permite negociar el alquiler libremente si se justifica la inversión en obras de mejora sustanciales. Esos resultados sugieren que, aunque el deterioro puede ser una consecuencia del control de alquileres, este puede evitarse si la ley incorpora incentivos para la renovación.

¿Quién gana y quien pierde con el control de alquileres?

Como ocurre con la mayoría de intervenciones públicas, el control de alquileres tiene ganadores y perdedores. Los ganadores son los inquilinos que consiguen una vivienda regulada y los perdedores son los propietarios y los potenciales inquilinos que no consiguen encontrar una vivienda de precio regulado. Estos últimos pueden verse obligados a alquilar en el segmento libre del mercado o a vivir en otra ciudad. En términos de bienestar económico, la decisión de implementar o no el control de alquileres tiene que depender, en última instancia, del peso que otorguemos a cada uno de estos grupos.

Un mercado de alquiler sin fricciones y perfectamente competitivo genera una asignación eficiente en la que los inquilinos con una disposición a pagar mayor que el precio de mercado acceden a una vivienda de alquiler. Esto no ocurre con el control de alquileres, pues en este caso la demanda excede la oferta y el sistema de precios no es suficiente para determinar la asignación. Esto implica que los propietarios deben usar otros mecanismos para escoger a su inquilino. Por ejemplo, escoger al primero en presentarse, al inquilino con una garantía mayor o incluso otros criterios discriminatorios como la raza, el género o la composición familiar (favorecer a las familias por encima de los pisos de estudiantes). La literatura empírica ha documentado que la discriminación en el mercado libre de vivienda en alquiler es un fenómeno extendido (ver, por ejemplo, la evidencia en Ahmed y Hammarstedt (2008) para Suecia y la de Bosch, Carnero y Farré (2010) para España). Eso sugiere que, incluso en un mercado libre, la asignación puede no ser eficiente. Si bien se puede pensar que la discriminación puede encrudecerse con el control de alquileres, por el momento no disponemos de evidencia empírica que lo confirme.

Conclusión

El control de alquileres es una política con efectos a corto plazo, sin un coste presupuestario directo y con apoyo social. Dados los problemas de asequibilidad de la vivienda que existen en nuestras ciudades, es poco probable que esta propuesta desaparezca de la agenda política. Además, los beneficios del control de alquileres han sido probados en la literatura empírica. En concreto, limitar los precios de alquiler reduce los importes pagados por los inquilinos y reduce la expulsión de los hogares de menos renta en grandes ciudades (ver parte 1 de la serie).

Si bien la literatura ha encontrado que los controles de alquiler no afectan a la oferta total de vivienda, sí que está bien documentado que estas políticas pueden cambiar la composición del mercado, reduciendo el porcentaje de vivienda en el mercado de alquiler. Con respecto a otros costes de la política, la literatura ha encontrado que los controles no tienen un efecto importante sobre el estado y mantenimiento del parque de alquiler. Finalmente, no existe evidencia ni a favor ni en contra de la hipótesis que el control de alquileres incrementa la discriminación en los mercados de alquiler.

Es necesario destacar que, en la actualidad, el número de estudios empíricos sobre los efectos del control de alquileres es muy reducido. Además, hay que tener en cuenta que los beneficios y costes de la política pueden diferir en función de su diseño especifico. Por ejemplo, algunas regulaciones ya excluyen la nueva construcción del control de alquileres para intentar reducir los posibles efectos negativos sobre la oferta. Por otro lado, la regulación alemana incluye incentivos a la renovación para intentar preservar el parque de viviendas de un posible deterioro. En cualquier caso, se necesita más investigación en distintos contextos para acabar de determinar los efectos y el diseño óptimo de estas políticas.



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¿Qué dice la evidencia empírica sobre el control de alquileres? Parte 1: los beneficios

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Jordi Jofre-Monseny y Mariona Segú

Este es el primer post de una serie de dos entradas sobre la evidencia empírica acerca del control de alquileres. En este primer post nos centramos en discutir los beneficios y en el segundo, que saldrá el lunes, hablaremos de los costes de controlar el alquiler.

Las políticas de control de alquileres son poco populares entre los economistas. David Cuberes resumía en este blog hace ya algún tiempo los problemas que causa la regulación de los precios del alquiler desde la perspectiva del análisis teórico (ver aquí). Sin embargo, como sucede en muchos otros temas, esta visión no es compartida fuera de nuestro entorno profesional. Los controles de alquileres gozan de cierto apoyo social y son varias las ciudades y los países que implementan políticas de control de los precios del alquiler. En el contexto europeo, Alemania introdujo una política de control de alquileres en 2014 mientras que París regula los precios desde 2015 (con una pausa de año y medio debida a la suspensión de la ley por los tribunales). Por su lado, discrepancias acerca de la desregulación del mercado de alquiler han acabado con la coalición de gobierno en Suecia hace apenas unos días. En España, el control de los alquileres formaba parte del acuerdo de investidura entre el PSOE y Unidas/Podemos de 2019 mientras que, por su parte, el Parlamento Catalán aprobó en otoño del 2020 una política de control de los precios de alquiler.

En este contexto, hay dos grandes preguntas a contestar des del ámbito académico. La primera pregunta es si existen mejores políticas que los controles de alquiler para abordar la crisis de asequibilidad de la vivienda. Antonia Díaz hacía recientemente en este blog unas consideraciones muy interesantes, desde un punto de vista conceptual, en relación a cómo deberían ser las políticas del mercado de alquiler (ver aquí)

La segunda pregunta es cuáles son los efectos económicos de las políticas de control de alquileres. Para ello analizaremos con profundidad la escasa literatura empírica que ha estudiado los efectos de las políticas de control de alquileres. Nos centraremos en cuatro contribuciones que, a nuestro entender, son convincentes en términos de identificación de efectos causales. Los primeros dos trabajos, Sims (2007) y Autor, Palmer y Pathak (2014), estudian la eliminación de los controles de alquiler en Massachusetts introducida en 1995. Por su lado, Diamond, McQuade and Qian (2019) estudian una reforma de 1994 en San Francisco que extendió el régimen de control de alquileres a un segmento del mercado (edificios de 4 viviendas o menos construidos antes de 1980) que había quedado exento de la regulación hasta el momento. Finalmente, Mense, Michelsen y Kholodilin (2019) estudian los efectos de la ley Federal de 2015 (no confundir con la ley municipal en Berlín suspendida recientemente) que controla los precios de alquiler en municipios alemanes con un mercado tensionado.

Conocer los efectos económicos de las políticas de control de alquileres es importante por dos razones. En primer lugar, además de contar con apoyo social, los controles de alquiler no tienen un coste presupuestario directo y sus efectos pueden ser relativamente inmediatos. De esta forma, es una política factible tanto desde un punto de vista presupuestario como desde un punto de vista político. En segundo lugar, en economía, la evidencia empírica no siempre va de la mano de las predicciones de los modelos teóricos. Haciendo un paralelismo con el debate del salario mínimo, la evidencia empírica ha aportado una visión mucho menos negativa del salario mínimo de lo que predicen algunos modelos teóricos del mercado de trabajo (Javier Ferri resumía recientemente el estado de este acalorado debate, ver aquí).

Los beneficios de las políticas de control de alquileres

Desde la óptica de los fallos de mercado y en ausencia de regulación, los inquilinos no pueden asegurarse frente a futuras subidas de precios debido a un problema de mercados incompletos (Diamond et al., 2019). En el ámbito de las políticas públicas, el principal objetivo del control de alquileres consiste en trasferir renta de los propietarios a los inquilinos al establecer un precio máximo a pagar. En la medida en que los propietarios que alquilan sus pisos tengan más renta que los inquilinos, esta transferencia supone una mejora en la distribución de la renta.

Si el control de alquileres afecta a todo el mercado, se deberían reducir los importes que los inquilinos pagan por sus alquileres. En la práctica, es común que la regulación no afecte a la totalidad del mercado de alquiler. La regulación Federal Alemana exime a la vivienda construida de 2014 en adelante. Cuando en una ciudad existe una parte del mercado regulado y otra no, la regulación debería reducir el precio del mercado regulado, que experimentará un exceso de demanda, e incrementar el precio en el mercado no regulado (Mense et al., 2019). Con la regulación, una parte de los residentes viven en la ciudad pagando el precio regulado del alquiler. Algunos de estos no vivirían en la ciudad si tuvieran que pagar el precio de mercado. Esto hace que parte del exceso de demanda del mercado regulado se desplace a la parte del mercado libre, lo que encarece el precio en relación a la situación de no regulación. Mense et al. (2019) encuentran que los precios en el mercado no regulado aumentaron del orden del 4 por ciento mientras que en el regulado disminuyeron en un 2 por ciento. Aunque los autores no discuten cuál es el impacto medio, los datos sugieren que la política consiguió reducir el precio medio del alquiler dado que el mercado no regulado supone un segmento muy pequeño del mercado.

Sims (2007) también estima el efecto de la desregulación de los alquileres en MA, donde la regulación eximía una parte muy importante del mercado. Los resultados indican que el precio del alquiler aumentó más en aquellos barrios con una mayor proporción de vivienda regulada. Sin embargo, el efecto de largo plazo combina el efecto directo de la desregulación sobre las viviendas que estaban sujetas a regulación y el efecto indirecto que la desregulación causó al acelerar procesos de gentrificación y de renovación del stock de vivienda (Sims, 2007).

De hecho, frenar los procesos de gentrificación, que provocan la expulsión de los hogares de menos renta de sus barrios y ciudades, es otro de los beneficios que esgrimen los defensores del control de alquileres. La evidencia de MA, San Francisco y Alemania muestra que el control de alquileres reduce de forma muy significativa la movilidad de aquellos individuos que viven bajo el régimen de control. Diamond et al. (2019) concluyen que el control de alquileres ha contribuido significativamente a evitar la marcha de hogares de renta baja y a mantener la diversidad racial en San Francisco. En concreto, los sectores de la población donde la movilidad se reduce más son las personas mayores, las minorías raciales y los habitantes que llevan más tiempo en el barrio.

Des del punto de vista económico, este efecto del control de alquileres sobre la movilidad tiene un aspecto positivo en la medida en que el capital social tiene un componente geográfico muy relevante y perderlo conlleva importantes consecuencias negativas (Bayer, Ross y Topa, 2008; Gibbons, Silva and Weinhardt, 2017). Como veremos más adelante, sin embargo, la reducción de la movilidad conlleva también un aspecto negativo asociado a la asignación ineficiente de la vivienda regulada.

En conclusión, la evidencia empírica demuestra que el control de alquileres consigue reducir el precio del alquiler en la parte regulada, mientras que este puede subir en la parte no regulada. Sin embargo, cuando la parte libre representa una pequeña fracción del parque total de viviendas, el impacto en el alquiler medio es negativo. Además, el control de alquileres también puede frenar procesos de gentrificación y la expulsión de algunos colectivos vulnerables. En el siguiente post de esta serie (el lunes) discutiremos los posibles efectos adversos.

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Publicado originalmente en: Ir a la fuente
Autor: admin

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