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Economía

EEUU y Alemania: los inversores tienen miedo a una gran inflación por la subida del precio de vivienda

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Los precios de la vivienda están subiendo de manera contundente. El índice nacional de precios de viviendas S&P Case-Shiller, que cubre las nueve divisiones del censo de Estados Unidos, se incrementó un 14,6% interanual en abril, siendo la lectura más alta en más de 30 años, tras el aumento del 13,3% anual en marzo.

Los precios de las viviendas en Estados Unidos se dispararon el año pasado cuando los estadounidenses aprovecharon los topos hipotecarios históricamente bajos y aumentaron en las viviendas suburbanas. Esa demanda, junto con la escasez de viviendas, ha llevado a los precios a niveles récord que estamos viendo.

Fredgraph 26

Pero no se trata de un hecho exclusivo. Según cifras de Europace, el índice de precios alemán subió un 11,12% durante el año hasta el primer trimestre de 2021, su 45º trimestre consecutivo de subidas interanuales. Y como veremos más adelante, Europa en su conjunto está siguiendo esta tendencia.

España ha seguido esta estela. Según el portal Idealista, el precio de la vivienda en España se incrementó un 10,20% frente al mismo mes del año pasado.

Metro

Observando la Eurozona

Si analizamos los precios de la Eurozona, observamos que se han mantenido sólida durante la pandemia. El crecimiento interanual del precio de la vivienda aumentó del 4,3% a finales de 2019 a un 5,8% en el último trimestre de 2020, la tasa de crecimiento más alta desde mediados de 2007.

La pandemia ha repercutido en una crisis, pero que presenta matices diferentes a las anteriores. La crisis financiera mundial de 2008 se originó en el mercado inmobiliario estadounidense y la crisis de la deuda soberana que comenzó en 2010 tuvo implicaciones adversas para las condiciones de financiación en varios países de la Eurozona.

En ambos casos, los precios de la vivienda corrigieron rápido. La crisis del COVID-19 afectó a los hogares en un momento en que los ingresos y el empleo eran relativamente fuertes y, aunque el crecimiento se contraía bruscamente, los precios de la vivienda se mantuvieron e incluso aumentaron desde el inicio de la pandemia.

Centrándonos en esta crisis, vemos un aguante generalizado en los precios de la vivienda en 2020 a y todos los países grandes de la Eurozona contribuyeron positivamente al aumento anual de los precios de la vivienda.

En este caso debemos destacar a determinados países como Alemania, Francia y los Países Bajos que tutelaron alrededor del 73% del aumento total en el último trimestre de 2020, más que su peso en el índice general de precios de la vivienda.

Fuente: varios medios

Euro

En el caso de Alemania, la contribución positiva a los precios de la vivienda comenzó a mediados de 2010, lo que también refleja una cierta recuperación tras un período de evolución modesta de los precios de la vivienda.

¿Por qué está subiendo los precios?

Para entender este auge en los precios de la vivienda debemos asimilar un conjunto de factores que lo han hecho posible. En primer lugar, el impacto negativo del choque relacionado con COVID está asociado con una fuerte caída en los volúmenes de transacciones de vivienda en el segundo trimestre de 2020 debido a las medidas de bloqueo. Este cambio continuó hasta cierto punto en el tercer trimestre de 2020 y supuso un ajuste de cantidad en lugar de un ajuste de precio.

Seguidamente debemos tener en cuenta que la moratoria de los reembolsos de préstamos y los planes de retención de puestos de trabajo estilo ERTEs amortiguaron, en cierta medida, gran parte de la caída de los ingresos familiares y el aumento del desempleo.

En términos generales los préstamos destinados a la adquisición de una vivienda siguieron creciendo en 2020 y las condiciones de financiación se mantuvieron favorables, con el tipo de interés para adquisición de vivienda en un mínimo histórico de 1,3% a nivel europeo a finales de 2020.

A ello, se suma el espectacular ahorro que hemos visto y en medio de una elevada incertidumbre y un entorno de bajo rendimiento, los inversores privados e institucionales han contribuido a la demanda de vivienda por motivos de inversión.

Aunque hablar del mercado de la vivienda requiere múltiples matices por la heterogeneidad del producto, los precios de las viviendas existentes han subido más que los de las nuevas construcciones, ya que la demanda se redirige en parte al stock existente para compensar la escasa oferta de viviendas nuevas. Ello ha contribuido significativamente a los aumentos de los precios de la vivienda.

Precio

Según datos de Eurostat, a lo largo de 2020, los precios de la vivienda existente en la Eurozona aumentaron 0,8 puntos porcentuales más, en términos anuales, que los precios de la vivienda nueva.

En pandemia hemos visto una contracción de la inversión inmobiliaria en 2020 (superior al 5% en términos anuales). Muchos se preguntarán ¿Cómo puede contraerse la inversión y que los precios suban? La respuesta es que al mismo tiempo se ha producido una contracción en las aprobaciones de permisos de construcción observada en el transcurso de 2020 que podría prolongar este fenómeno, continuando así apoyando los precios de la vivienda.

Y el último factor a tener en cuenta, es que se está incorporando ya el miedo a la inflación que confluye en un mercado de renta variable y renta fija altamente sobrevalorado, los tipos de interés extremadamente bajos y los rendimientos de los bonos han alentado una demanda en constante crecimiento.

La vivienda funciona como cobertura para la inflación que implica invertir en un activo que se espera que se mantenga o se aprecie en un período inflacionario. Es de esperar que su apreciación supere, o al menos sea comparable, a la inflación. Los bienes raíces se han considerado durante mucho tiempo una protección contra la inflación, ya que los valores de los alquileres y las propiedades tienden a aumentar con la inflación.

Recordemos que una de las ventajas de las rentas inmobiliarias es que, a nivel contractual, tienden a estar referenciadas al índice que sigue la evolución de los precios al consumidor, por lo que el inversor no pierde poder adquisitivo en esa renta recurrente y, a largo plazo, la vivienda tiende a apreciarse según la evolución de los precios.

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Bolivia

Bolivia: las consecuencias de la devolución de aportes AFP, en tiempos de pandemia

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La devolución de los aportes de las AFP, la medida busca hacer frente a la iliquidez que hay en este momento en los hogares, empresas y gobierno, recurriendo a la única fuente de recursos que aún cuenta la economía boliviana como son las AFPs y apostando a una solución de corto plazo temporal.

Sin embargo, el dinero de las AFP no se encuentra en una caja fuerte, sino que esos recursos están invertidos en letras y bonos del Tesoro General de la Nación (TGN) y en el sistema financiero del país y que su monetización no será sencilla.

Según el economista César Vargas (Ph.D) podemos detallar una lista de las consecuencias que afectarán a los aportantes y a la economía:

Consecuencias de la devolución a los  aportes 

  • Las personas que retiren sus aportes se beneficiaran en el corto plazo de contar con liquidez y se perjudicaran cuando lleguen a la tercera edad y se jubilen porque el monto a percibir en el futuro será baja, y otros que retiran el total no tendrán jubilación
  • No todas las personas podrán retirar sus recursos de las Administradoras de Pensiones.
  • En plena emergencia sanitaria provocada por el Covid-19″ las personas que retiren sus aportes, no podrán contar con el seguro de salud en las Cajas.
  • Las personas que opten por retirar sus aportes no tendrán acceso a la jubilación.
  • La pérdida del acceso a la pensión solidaria y la del seguro médico de vejez.
  • La devolución de aportes no podrán beneficiarse del Fondo Solidario.

Consecuencias de la devolución a la economía 

  • La devolución de parte de los aportes a las AFPs genera un balance de ganancias y pérdidas negativo a la economía boliviana, porque no tiene espacio fiscal y pone en riesgo la debilitada economía boliviana.
  • Precautelar es el bien mayor que está por encima de cualquier interés de grupo y sector, de estricta responsabilidad de las actuales autoridades gubernamentales al vulnerar la economía y la sociedad.
  • Utilizar estos ahorros para un propósito distinto a la jubilación vulnera el sistema previsional.
  • El monto de aportes retirados de las AFPs afectara directamente a los rendimientos de las inversiones financieras porque disminuirán y recibirán menos beneficios los aportantes y jubilados en el sistema.
  • La devolución de aportes afectará una fuente de financiamiento del TGN que ya se encuentra con dificultades por la reducción de recaudaciones impositivas y el Estado no está en condiciones de devolver los recursos a las AFP.
  • Reducirá la liquidez del sistema financiero, disminuyendo los recursos disponibles para la inversión pública y privada, que es el pilar de la reactivación económica.
  • La devolución parte de los aportes a las AFPs tiene efectos directos e indirectos y más aún en una crisis económica y sanitaria por el confinamiento del Covid.

Vargas argumenta,  a pesar que otros países de la región aprobaron estas medidas como son Chile y Perú,  cada uno de ellos con criterios distintos en porcentajes, pero con un contexto, escenario y espacio fiscal distinto y no afectando a su estabilidad económica.

Además es de considerar que no es política de igualdad y equidad y mucho menos de economisidad para la sociedad en su conjunto concluyó el economista Vargas.

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Bolivia

El Reporte de Economía y Desarrollo de la CAF, Bolivia alcanza la tasa de empleo informal de un 80% y afecta al sistema de salud y pensiones

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Bolivia figura como el país con mayor cobertura de pensiones, de casi el 100 % de su población adulta mayor, gracias a su programa universal de pensiones no contributivas, el cual complementa su actual sistema de pensiones contributivas, que apenas cubre el 22 % de esa población.

En el país los montos de las pensiones no contributivas se encuentran ligeramente por debajo de la línea de la pobreza, establecida en 4 dólares por día, ajustado por el poder de paridad de compra, según el Reporte de Economía y Desarrollo (RED 2020), titulado “Los sistemas de pensiones y salud en América Latina”, CAF -banco de desarrollo de América Latina-.

La entidad financiera presentó en Bolivia su Reporte de Economía y Desarrollo (RED 2020) que hace referencia al presente y futuro de los sistemas de pensiones y salud de los países de la región y señala lineamentos y principios para afrontar sus desafíos.

A través de su Reporte CAF alerta un envejecimiento acelerado de la población latinoamericana en los próximos años y plantea diferentes retos de su protección social.

El reporte se enfoca en los componentes vinculados a la protección del adulto mayor, específicamente en el sistema de salud y pensiones, que actualmente representa una parte importante del gasto público en América Latina, alcanzando, en conjunto, alrededor de 8,5 % del PIB.

En ese propósito, además el documento suma como desafíos a la informalidad laboral y al cambio tecnológico (la tendencia a la digitalización y automatización de los procesos productivos), y explora como ambos inciden en el empleo y la seguridad social.

Florentino Fernández, representante de CAF en Bolivia, sostuvo que “el diagnóstico del nuevo informe de RED muestra que hoy alrededor de 8 % de la población en la región tiene 65 años de edad o más, muy por debajo del 18 % de Europa, y proyecta que para el año 2050 esta cifra se duplique y llegue al 17,5 %, superando el 30 % a finales del siglo.

En el caso de Bolivia se calcula que al 2050, este grupo de adultos mayores representa el 14 % de la población”.

El informe de CAF refleja que si bien hoy América Latina es una región relativamente joven, dejará de serlo y que el rápido envejecimiento demográfico conllevará a un incremento del gasto público en salud y pensiones, con una importante incidencia fiscal.

En la América Latina, el gasto en pensiones equivale, en promedio, al 4,3 % del PIB y el gasto público en salud alcanza el 4,1 % del PIB. En la actualidad, los sistemas de pensiones tienen un déficit promedio que rodea el 2 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Salud

Por otro lado, en el tema de salud, el RED describe que casi todos los latinoamericanos cuentan con algún tipo de cobertura. No obstante, en varios países ésta lista de tener un nivel adecuado para toda la población y en casi todas las naciones de la región, la calidad es desigual entre los distintos subsistemas: el privado, el de seguridad social (contributivo) y el público (no contributivo).

El informe muestra que la cobertura efectiva de servicios de salud en los países de América Latina está por debajo del promedio señalado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Si bien Chile y Uruguay están cerca, Bolivia es uno de los países con menores valores en este indicador.

Dejando de lado los seguros privados, el subsistema contributivo de nueve países de la región tiene un mayor nivel de gasto por beneficiario en comparación con el sistema no contributivo, excepto Argentina.

En el caso de Bolivia se llega al extremo de que el gasto del esquema no contributivo apenas representa el 27 % del esquema contributivo lo cual se traduce en una brecha de calidad entre ambos subsistemas.

Bolivia más del 80 % de la población sólo tiene acceso al subsistema público, no contributivo, de acuerdo con lo descrito en el reporte de CAF.

Informalidad

Otro desafío que presenta el reporte es el de resolver los problemas relacionados a la persistente y alta informalidad laboral que existe en Latinoamérica, y que al igual que el envejecimiento, erosiona la base contributiva de los sistemas de protección social con relación al número de beneficiarios.

El documento indica que la informalidad implica que una elevada proporción de los hoy ocupados no estén cubiertos por los esquemas de salud contributivos y que corran el riesgo de no alcanzar el número de aportes necesarios para acceder a las pensiones contributivas cuando se retiren.

En promedio, casi el 63 % de las personas ocupadas de de América Latinat rabajan en un empleo informal.

En Bolivia, esta tasa de empleo informal alcanza el 80%, segun RED 2020 de la CAF.

Cambio tecnológico

El RED 2020 también considera como un desafío el afrontar las consecuencias del cambio tecnológico, relacionado con la tendencia global de la digitalización y automatización de los procesos productivos, que pueden incidir en la provisión de protección social y tener efectos disruptivos en la estructura de ocupaciones (remplazo de las labores rutinarias), entre otros.

Los cambios tecnológicos también pueden incrementar los empleos en modalidades de trabajo no tradicionales con diferente propensión a la formalidad y a contribuir al sistema de protección social.

Un ejemplo son los empleos de plataforma digital, como los servicios en línea de transporte, envíos y comercio electrónico, que según la encuesta de CAF, al 2019 alcanzaba a 1 de cada 10 ocupados en las principales ciudades de los países de la región.

Los desafíos de los sistemas de la protección social señalados en el RED 2020 indican la necesidad de reformas públicas para procurar la sostenibilidad y a la vez cerrar brechas de calidad.

Los instrumentos específicos dependerán del contexto del país estando dentro de las opciones, el aumento de las tasas contributivas, la adecuación de la edad de retiro, la revisión de los montos de pensiones, y, especialmente, el incremento del número de aportantes con la participación laboral de mujeres y mediante la reducción de la informalidad, entre otros.

El evento virtual contó con la presencia de Carolina Arismendi, directora General de Servicios Financieros del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas; Jaime Durán, gerente General de la Gestora Pública de Seguridad Social de Largo Plazo; Alejandra Hidalgo, viceministra de Salud y Gestión del SUS; Patricia Mirabal, directora General de Pensiones y Alberto Bonadona, del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Católica Boliviana.

Fuente: El diario

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Bolivia

Bolivia: el PIB para el 2021 prevé el gobierno 5,3%, empresarios 3,8% y el BID un 4,7% pero la informalidad y desempleo creció

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El Gobierno anunció que la economía del país creció 5,3 por ciento, entre enero y abril de 2021, los empresarios (FEPC) cuestionan el dato y calculan que, incluso hasta fin de año, el crecimiento no superará el 3,8 por ciento y el el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevé un crecimiento 4,7%.

Un experto en economía, en tanto, considera que cualquier porcentaje de crecimiento, no refleja la realidad boliviana, ante un aumento en el desempleo y un incremento significativo en el empleo informal y la dependencia de la venta de los recursos no renovables vista como crecimiento, todo un «espejismo» ante tiempos de pandemia del Covid, confinamientos y vacunaciones.

El gobierno PIB 5.3%

El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, indicó, la semana pasada, que el:

Crecimiento del PIB del 5,3% es impulsado por la minería con 34,2% de expansión, construcción con 17,9% e hidrocarburos con 10%.

Hasta fin de año, según el Ministro, habría un crecimiento del 5 por ciento, lo que podría:

“gatillar” el pago del segundo aguinaldo, dijo el ministro de economía.

Los empresarios PIB 3,8%

El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Luis Laredo, solicitó al Gobierno explicar de dónde sale esa cifra, debido a que:

El sector calcula que hasta fin de año el crecimiento no superará el 3,8%.

“El Gobierno está creando falsas expectativas a los trabajadores. Estas declaraciones son más políticas que reales, y el empresariado se empieza a preocupar.

Un segundo aguinaldo no es viable”, dijo el empresario.

Además explicó que en Cochabamba no hay la reactivación económica de la que habla el Gobierno:

El desempleo en el departamento de Cochabamba se incrementó en 10%, argumento el empresario

Para Laredo, el sector de la construcción no puede registrar el crecimiento declarado, debido a que el mismo Gobierno debe a las constructoras del país más de 2 mil millones de bolivianos.

“Cómo podemos hablar de una reactivación si no se paga. Las constructoras se ven perjudicadas y no tienen capital para seguir operando (por la deuda)”, dijo Laredo.

El BID el PIB de Bolivia 4,7%

Banco Mundial prevé que el PIB de Bolivia aumentará un 4,7% en 2021. El organismo multilateral reveló que Perú es el país con la mayor proyección de crecimiento en la región con 8,1%, le sigue Argentina (6,4%), Chile (5,5%), y Colombia (5%).

El Banco Mundial estimó que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de Bolivia crecerá 4,7% durante este año 2021.

La proyección hecha por el organismo multilateral supera la cifra prevista en el Programa Fiscal Financiero 2021, que entre sus metas macroeconómicas plantea un crecimiento del 4,4% del PIB.

Las nuevas estimaciones de crecimiento económico están incluidas en el último informe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, denominado “Volver a Crecer” y publicado este 29 de marzo.

“América Latina y el Caribe sufrió más daños a la salud y la economía a causa de la pandemia de COVID-19 que cualquier otra región, pero a medida que la región comienza a repuntar se abre la oportunidad de llevar a cabo una transformación significativa en sectores clave”, indica el documento.

De acuerdo con el reporte, Perú es el país con la proyección de crecimiento más elevada en la región, 8,1% del PIB. Le siguen Argentina (6,4%), Chile (5,5%), Colombia (5%) Bolivia (4,7%), Paraguay (3,5%), Uruguay (3,4%), Ecuador (3,4%) y Brasil, con el 3%.

“Debido a la pandemia, el producto interno bruto (PIB) en la región de América Latina y el Caribe (excepto Venezuela) cayó un 6,7% en 2020. Se prevé una vuelta al crecimiento de 4,4% para 2021″.

En comparación con las proyecciones del Banco a fines de 2020 de una caída de 7,9% para el 2020 y una expansión del PIB en un 4,0% para el 2021”, agrega el informe.

Análisis desde un economista

Para el economista César Vargas Díaz (Ph.D), la economía boliviana está en un “espejismo el crecimiento PIB”  a pesar que existe un crecimiento principalmente por la venta de los recursos no renovables hidrocarburos y minería acompañada por los sectores que no están reactivados, como la contrucción, gastronomía, turismo y producción entre otros que son los que generan empleo formal y se vieron afectados por los confinamientos de la pandemia del Covid principalmente, el nivel en Bolivia es recesivo, pero aún no recupera los niveles del PIB antes de la crisis económica y sanitaria.

“El caso boliviano, vive un espejismo de crecimiento, proviniente de la venta de recursos no renovables frente a una recesión económica, productiva de desempleo e informalidad laboral en aumento», dijo el economista.

Cuando se parte de un nivel muy bajo de PIB como fue en los años 2019 y 2020, las estadísticas a veces nos generan espejismos ante una realidad totalmente distinta a lo que preven para un 2021,:

«Con una economía en recesión a nivel de producción y desempleo y un mercado informal laboral creciente día a día y una demanda interna basada en la importación y contrabando», argumentó Vargas Díaz.

Asegura Vargas especialista en economía que la cifra declarada por el Gobierno de un crecimiento del PIB 5,3% para el 2021 comparada con la de los empresarios 3,8% y el BID de un 4,7%.  Es necesario ver la realidad  del año 2014, cuando la economía crecía al 5,46% en plena bonanza.

Ese año 2021 el contexto es otro a pesar de un ligero repunte de los precios de las materias primas que exportamos y a pesar del esfuerzo de incrementar la inversión pública a 4 mil millones de dolares, después de una caída del 2015 para reactivar y dinamizar la economía, bajo el modelo de demanda interna.

A partir de una realidad principalmente basada en la importación y el contrabando y un nivel elevado de corrupción y burocracia sumado el desempleo y la inestabilidad laboral reflejada en la informalidad laboral, la desigualdad crediticia y una mayor pobreza.

Ante la crisis económica y sanitaria que estamos viviendo por los confinamientos de la pandemia del Covid, es evidente la recesión y el espejismo que estamos viviendo los bolivianos ante un crecimiento del PIB , concluyó el analista económico Vargas.

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