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Economía

Minar en una red de criptomonedas hace ganar dinero

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La cripto-economía se lanzó a la conquista del negocio bancario y de nuestra economía con la liberación financiera por bandera, pero lo cierto es que, a la hora de juzgar por los “fees” que nos cobran algunas redes tan sólo por hacer una transferencia, es comprensible que pueda llegar a haber usuarios que huyan espantados y prefieran quedarse con su banco tradicional.

No obstante, y habiendo opciones en el cripto-universo infinitamente más económicas en lo que a “fees” se refiere, lo cierto es que la cripto-economía es infinitamente más de lo que ese usuario minorista puede apreciar a primera vista. De hecho, es precisamente como minorista por lo que la cripto-economía puede hacerles con el “Staking” partícipes del propio cripto-negocio, puesto que las cripto-monedas ya están repartiéndoles a día de hoy millones sólo por poseerlas en sus carteras.

Minar en una red de cripto-monedas hace ganar dinero a los nodos, y con el Staking usted puede ser partícipe de esa rentabilidad

Pero bien, volviendo a lo que les explicábamos de la “Prueba de Participación” (o “Proof of Stake” en inglés), recuerden que mediante ella los nodos que minan cripto-monedas y validan transacciones, ganándose un “fee” por ello, han de dar muestra de sus buenas intenciones poniendo como garantía una cierta cantidad de dinero en forma de cripto-monedas.

Si su transacción era fraudulenta y no es validada por el resto de nodos de la red, perderán esas cripto-monedas, y si su transacción es auténtica obtendrán una recompensa por ello, que se transformará en una rentabilidad sobre el capital aportado como garantía.

Como pueden ver, la “Prueba de Participación” hace que la operativa de la red descentralizada de contabilidad distribuida sea más segura gracias a las propias cripto-monedas en circulación, que se aportan como garantía y obtienen esa rentabilidad que les he explicado. Pero esas cripto-monedas pueden ser propias o ajenas.

Si bien este proceso denominado de “Staking” (de “Stake” del “Proof of Stake”) puede llegar a ser bastante complejo dependiendo del caso, ha habido diversos exchanges y carteras online que han hecho por usted ese trabajo como funcionalidad añadida de su cartera online.

Así, con el “Staking”, si elige usted uno de los exchanges o de las carteras que lo soportan, sólo por tener ahí usted sus cripto-monedas depositadas, éstas estarán participando continuamente en “Pruebas de Participación” que serán ejecutadas por nodos mineros, y así le devolverán a usted parte de la rentabilidad que obtengan en parte gracias a sus cripto-monedas. Así de fácil y así de sencillo.

Y las rentabilidades en muchos casos se abonan en su propia cartera de forma diaria, oscilando en un amplio rango de rentabilidades que puede ir desde el 1% o el 2% hasta en algún caso más del 5% o incluso el 8%.

De hecho, hay hasta stablecoins como DAI para las que ciertos exchanges le dan a usted su rentabilidad por “Staking”, dándole así unos jugosos réditos sin tener siquiera que arriesgarse a sufrir la fuerte volatilidad habitual en las cripto-monedas que cotizan libremente sin ninguna paridad a monedas fiat regulada con contratos inteligentes.

Hay incluso cripto-monedas que maximizan el lograr un “Staking” más rentable para usted como Atom, o incluso como Compound que ya le dan rentabilidad pero ya no por “Staking”, sino por ser un instrumento de préstamo desentralizado como tal, y por el que usted obtiene como prestamista un interés que paga el prestatario, pero un servidor tampoco dispone de suficientes referencias sobre estas cripto-monedas como para analizárselas aquí y ahora.

Por otro lado, algunos de los exchanges que integran el “Staking” en sus carteras online pueden ser Kraken, el propio Coinbase u otros, y empieza a ser una funcionalidad básica en la mayoría de ellos. Desde luego que poder llegar a superar un 8% no es para nada una rentabilidad despreciable, y resulta algo muy atractivo especialmente en la era de los tipos cero (o incluso negativos). El «Staking» es como cobrar por ser minero, sin ni siquiera tener que ponerse el casco ni andar por las galerías subterráneas.

El “Staking” tampoco está exento de sus riesgos ni mucho menos… Aunque sus implicaciones son sistémicas

Ahora bien, como toda rentabilidad, inevitablemente el “Staking” lleva aparejado sus riesgos. Puede que en este caso el riesgo no venga por la inversión en si misma, tal y como estamos acostumbrados en los mercados tradicionales, donde si llegas a ganar era porque asumías un riesgo con tu inversión en uno u otro activo.

El riesgo del “Staking” más bien no es derivado del riesgo inversor, puesto que en realidad en el “Staking” no está usted adquiriendo necesariamente un activo distinto al cripto-monetario, sino que un activo que usted ya tiene. Y recordemos que puede ser una stablecoin sin volatilidad, que lo usa usted en mejorar el funcionamiento y la seguridad de la red, y por el que cobra usted parte de los “fees” que otros pagan por operar.

El riesgo del “Staking” viene más bien por el hecho de que usted sus cripto-monedas las tiene por ahí seguramente en una cartera online, que no es muy segura por poder dejar expuesta su clave privada más fácilmente a un atacante. Ése es uno de los principales riesgos que en la mayoría de los casos usted asume como pequeño inversor en este caso.

Autor: DerBlaueMond

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Economía

Bolivia: debía producir 82 MMm3d de gas en 2020, pero esta debajo de los 43 MMm3d

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La Estrategia Boliviana de Hidrocarburos, un documento presentado el año 2008 durante el gobierno de Evo Morales, pronosticaba una producción de gas natural de 82,5 millones de metros cúbicos día (MMm3d) en la gestión 2020; sin embargo, la producción solamente llegó a 43 MMm3d.

Según documento de Fundación Jubileo, hace referencia al Plan Sectorial de Desarrollo Integral de Hidrocarburos, presentado en 2016, que proyecta un incremento de la producción de gas a 73 MMm3d en la gestión 2019, una meta que tampoco fue cumplida y que actualmente no es cuestionada por las autoridades de Gobierno.

El mencionado documento también proyectaba un incremento de las reservas probadas de gas natural a 17,45 trillones de pies cúbicos (TCF) y un aumento en las reservas de hidrocarburos líquidos a 411 millones de barriles.

Sin embargo, la última certificación presentada por YPFB indica que, hasta la gestión 2018, las reservas de gas llegaban a 8,95 TCF y las de hidrocarburos líquidos a 197,23 millones de barriles.

Ministro de Hidrocarburos y Energías

El pasado 4 de marzo, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, durante la audiencia de rendición de cuentas final 2020 de esta cartera de Estado, también mencionó que la octava adenda generó un impacto “bastante negativo”.

La autoridad dijo que, antes de la octava adenda, el contrato establecía un envío máximo de 30,1 millones de metros cúbicos día (MMm3d) y un mínimo de 24 MMm3d. Con la adenda el volumen máximo bajó a 20 MMm3d y el mínimo a 14 MMm3d.

Según Molina, la reducción hizo que las regiones dejaran de percibir al menos 217 millones de dólares, mientras que la decisión de asumir el costo de transporte del gas desde la planta de Río Grande hasta Mutún —frontera con Brasil— ocasionó una pérdida de 70 millones de dólares. Ese trayecto tiene una longitud de al menos 670 kilómetros.

Según documento Fundación Jubileo, el país necesitaba contar con una producción de 64 MMm3d, pero al momento de negociar la adenda, en diciembre de 2019, llegaba sólo a 45 MMm3d. El verdadero daño económico, al mantener las condiciones anteriores, puesto que YPFB, por su baja producción de gas, estaba expuesta a constantes multas por incumplimiento de envíos, como ocurrió en 2018 cuando pagó a Petrobras una penalización superior a los 100 millones de dólares.

“El Gobierno en diciembre (de 2020) ha renegociado una adenda con Argentina que implica menores volúmenes de los que estaban comprometidos en la adenda que se firmó 2010”.

Las adendas con Brasil y Argentina se realizaron ante la necesidad de adecuar los contratos a la verdadera capacidad de producción de gas de Bolivia.

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Economía

Bitcoin: la criptomoneda superando los 62.000 dólares y 52.100 euros aceptación generalizada como inversión y medio de pago

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Bitcoin lleva un año de vértigo y todo apunta a que la montaña rusa va a seguir de subida: la criptomoneda más popular y más potente del mundo ha marcado este martes un nuevo récord histórico, superando los 62.000 dólares -algo más de 52.100 euros-.

Este nuevo hito en la criptodivisa coincide con un momento importante del sector:

Mañana debuta en el Nasdaq Coinbase, una de las plataformas de negociación de criptomonedas más importantes a nivel internacional. La compañía podría alcanzar una valoración de 100.000 millones de dólares.

Casi todos los analistas y expertos coinciden en señalar el debut de Coinbase como un catalizador de la reciente subida del Bitcoin y de las criptomonedas en general. La plataforma tiene 56 millones de usuarios verificados, con 1.800 millones de dólares de ingresos solo en el primer trimestre de este año.

El recorrido que ha tenido este 2021 el Bitcoin ha sido casi imparable, ya que ha sido capaz de subir un 116% durante estos meses, desde el mínimo del año de 27.734 dólares el pasado 4 de enero.

La moneda digital cruzó la marca de los 60.000 dólares por primera vez el 13 de marzo y desde entonces se ha mantenido en ese entorno, alcanzando los 61.222,22 dólares el pasado sábado, su nivel más alto en casi un mes.

La subida de hoy supone un 3% de crecimiento respecto del cierre de ayer.

En general, los especialistas en este sector afirman que las notables ganancias de Bitcoin este año han sido impulsadas por su aceptación generalizada como inversión y medio de pago.

Autor:(20BITS/Marta Gascón

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Economía

España: la caída de venta de coches en 2020 llevo a la alternativa de renting ganando peso en el mercado

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La caída de las ventas de coche en 2020 han sido significativas en nuestro país. . Hay multiples motivos, pero el principal ha sido la crisis del coronavirus, que hizo que hubiera un parón total en marzo y abril y que no llegó a recuperarse en los meses posteriores.

Sin embargo no es el único factor. El coche en propiedad cada vez es una opción menos interesante para mucha gente y muestra de ello es que en 2020 la opción de renting ganó peso en el mercado (tanto en matriculaciones, levemente, como en presencia en el mercado). De hecho en el sector particulares el renting se disparó un 27% en 2020 respecto a 2021.

Los problemas del vehículo en propiedad

Como ya hemos comentado en otra ocasión, uno de los problemas que tiene afrontar una inversión en propiedad es la incertidumbre de su valor futuro, debido a los cambios regulatorios. No se sabe con certeza si un coche de combustión va a tener restricciones y esto crea un impedimento de hacer planes con certeza en una inversión que normalmente es muy significativa.

Por otro lado los vehículos «limpios» son más caros, lo cual es un problema para acometer la inversión (aparte de la disponibilidad de los puntos de recarga). Esto hace que la demanda esté bajando, y de hecho lo estaba haciendo antes de la crisis del covid.

La crisis del covid tiene también un impacto importante. Por un lado tenemos un nivel de paro mucho más alto que hace un año, y también muchas personas en ERTE. En total hay un millón de personas afectadas y otros cientos de miles que ven su puesto de trabajo peligrar. Ante esta incertidumbre las inversiones grandes se recortan.

Pero la crisis del covid también tiene un impacto más estructural. Muchas empresas han decidido dejar que sus trabajadores no vayan tanto a la oficina. Y por tanto tener un vehículo en propiedad puede no ser tan conveniente (ir en transporte público un día a la semana quizá no es tanto problema como ir todos los días).

Renting y leasing

Ante estos cambios e incertidumbres existen otras posibilidades de tener un vehículo de forma permanente: el renting y el leasing. Son dos opciones parecidas pero muy distintas.

Por un lado el renting es un alquiler a largo plazo, con una duración fijada y que normalmente es de un coche nuevo. Se fija una cuota mensual, un número de kilómetros máximos y ahí está incluido todo (mantenimiento y seguro). Normalmente se hacen por 3 a 5 años.

En cambio el leasing es una compra financiada, por un mínimo de 2 años, que permite al final del periodo comprar el vehículo o devolverlo. No incluye el mantenimiento, ya que es una fórmula de financiación, pero da la flexibilidad de poder devolverlo como si fuera un renting o comprarlo a un precio fijado de antemano.

Ambas opciones dan flexibilidad en el sentido que permiten acceder a un vehículo eliminando las incertidumbres. Por ejemplo, si la normativa sobre emisiones y las posibles restricciones asusta, siempre se pueden usar estas opciones durante unos años para ver cómo evoluciona el tema. O si lo que se quiere es un vehículo eléctrico pero de momento están caros, es una forma de posponer el momento de la compra.

No vamos a profundizar en temas fiscales, pero para empresas y autónomos tener vehículos en estas fórmulas crean desgravaciones interesantes y es normalmente la forma elegida por las mismas (aunque un vehículo en propiedad, si es para largo plazo, también se puede amortizar).

Otras opciones de alquiler

Sin embargo aparte de estos modelos clásicos de tener un vehículo sin ser estrictamente el propietario existen otras posibilidades. Como hemos comentado, las nuevas rutinas quizá hagan que mucha gente solo necesite disponer de vehículo un día a la semana o unos pocos días al mes. Ahí se puede contar con las típicas empresas de alquiler u otras más modernas que lleven el vehículo diractemente al domicilio.

También se pueden optar, en estos casos, por opciones de renting pero más baratos, por ejemplo haciendo esta operación sobre vehículos de segunda mano.

No hay que descartar tampoco la posibilidad de usar taxis o VTCs si el uso del vehículo va a ser muy esporádico. Al final tener un vehículo es un coste importante, y por muy caro que pueda parecer usar este tipo de opciones quizá su coste compense en algunas circunstancias.

Y por supesto, en alguna ciudades, existe la posibilidad de usar servicios de car sharing, alquiler por minutos que se recogen directamente en la calle. Es cierto que esto no está disponible en todas partes pero es una opción muy conveniente para un uso esporádico.

¿Qué es más rentable?

Al final la rentabilidad de cada opción depende del uso que se le va a dar. Si no nos asusta la incertidumbre, somos de usar mucho el vehículo y nos dura 7-10 años, seguramente lo más barato sea un coche en propiedad (incluso con financiación, ya que los tipos están bastante bajos).

Pero en otras circunstancias hay que hacer números. Y si la incertidumbre nos parece muy grande basta con poner el valor residual del vehículo a cero (el caso peor) para ver qué puede ser más rentable al cabo de x años.

Tampoco es lo mismo vivir en el centro de una gran ciudad (con opciones de transporte público abundantes, y quizá de car sharing) que tener familia e hijos en una urbanización algo alejada, donde seguramente la mejor opción siga siendo el coche en propiedad (no parece que las restricciones de circulación de vehículos de combustión vayan a llegar ahí, al menos a corto-medio plazo).

Lo que está claro es que estas nuevas circunstancias hacen que el particular, que hasta hace tan solo unos años no se planteaba una opción que no fuera comprar el vehículo, ahora tiene una serie de opciones más variadas que se adaptan mejor a lo que necesita. Y por eso la propiedad, la opción clásica, pierde peso.

Autor: Alejandro Nieto González

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