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Espectáculos

Un cambio de criterio de Pfizer y la falta de previsión de algunas comunidades ponen en riesgo miles de vacunas

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Un cambio de criterio de Pfizer y la falta de previsión de algunas comunidades ponen en riesgo miles de vacunas

Desde el lunes Pfizer/BioNTech contabilizará seis dosis de su suero contra la COVID-19 por cada vial (o frasco) de vacuna, cuando hasta ahora se contaban cinco, después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) autorizara este cambio de criterio de la farmacéutica el 8 de enero. Pero para sacar esa sexta dosis hace falta una jeringuilla o aguja especial, la llamada “de bajo volumen muerto”; es decir, que no retiene aire y no deja líquido sobrante.

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) asegura que en junio trasladó vía Salud Pública a las comunidades que hiciesen acopio tanto de ese tipo de agujas como de las estándar –sin bajo volumen muerto– porque en ese momento no se conocían las necesidades de las vacunas que llegarían. La opción de la sexta dosis pilló, sin embargo, a varias comunidades sin preparación: Andalucía ha admitido que ha perdido el 20% del suero por tener 25 millones de agujas inadecuadas; Madrid ha comprado ahora 280.000 unidades de las correctas y no tenía cantidades suficientes, como avanzó la Cadena SER.

Otras comunidades, como Catalunya, Castilla y León y Comunitat Valenciana, afirman poseer agujas de los dos tipos. El uso de la jeringuilla de bajo volumen muerto para Pfizer lo recomienda tanto la EMA como el fabricante. Con las agujas estándar “es posible que no haya suficiente volumen para extraer una sexta dosis de un solo vial”. El 8 de enero, tras el acuerdo con la EMA se incluyó como aclaración en el prospecto la “posibilidad” de extraer una sexta dosis, y poco después se sumó al protocolo del Ministerio de Sanidad.

Pfizer comenzará a contabilizar sus lotes de 6 en 6 a partir del lunes. A partir de ese día las dosis volverán a su cantidad habitual –una vez superado el reajuste de suministro de esta semana– pero lo harán en menos cantidad de viales. Es decir, antes llegaba una horquilla entre 350.000 y 370.000 dosis en alrededor de 72.000 botes. Desde el lunes 25, con el reajuste de contabilización, llegarán las mismas, entre 350.000 y 370.000, pero en alrededor de 60.000 botes.

“Cumpliremos nuestros compromisos de suministro de acuerdo a nuestros acuerdos existentes” porque estos se basan “en la entrega de dosis, no en viales, y de acuerdo con la ficha técnica aprobada localmente”, añaden desde Pfizer a este periódico. El secretario general de Salud Digital, Alfredo González, ha comentado este jueves que en las próximas semanas las remesas se podrían compensar y la compañía podría mandar más viales, pero no ha dado más detalles y Pfizer no informa de este extremo.

Los botes son los mismos, pero antes había un “sobrellenado” que, si no se extraía con las agujas adecuadas, se perdía, pero se consideraba un sobrante y no una dosis completa. Ahora habrá que aprovechar el 100% del frasco y, si se pierde esa sexta dosis, se contará como oficialmente desperdiciada. Algunas comunidades sí estaban usando ya la sexta dosis y es el motivo por el que Melilla durante varios días ha reportado la aplicación de más del 100% de las que le llegaban, explican en la AEMPS.

Según el secretario general de Salud Digital, en “el 90%” de los casos se está usando la dosis extra, y en aquellas comunidades que todavía no, “nos consta que están trabajando muy seriamente en poder extraerla”. Los sobrantes de unos y otros viales no pueden ser guardados ni mezclados entre sí, en primer lugar porque no se conservan más de seis horas, pero sobre todo por temas de esterilidad y porque sería “manipular” incorrectamente los sueros, apuntan desde la Asociación Nacional de Vacunología.

La AEMPS advirtió a las comunidades antes de verano de que harían falta este tipo de jeringuillas porque podría ser que la vacuna que llegase a España finalmente fuese de las que hay que “reconstituir”, es decir, que la mezcla no viene hecha sino que tiene que ser diluida por el sanitario que la maneje. Es así con la de Pfizer, uno de los motivos por el que es una de las más difíciles de inyectar de cuantas están en ensayos o autorizadas en otros países –también por su conservación en ultracongelación–.

Las jeringuillas estándar sí son totalmente útiles para otro tipo de vacunas, como la de Moderna, que no requiere reconstitución. La demanda de jeringuillas es actualmente grande porque todos los países las necesitan, y “quizá las que no las tienen no puedan cumplir ciertos plazos”, pero “el mercado no está completamente desabastecido”, aclaran en la AEMPS. Son compras habituales de las autonomías, especifican también, para todo tipo de campañas.

José Antonio Forcada, secretario de la Asociación Nacional de Vacunología y presidente de la Asociación Enfermería y Vacunas, ambas implicadas en el plan estatal de vacunación, cree que “el problema viene cuando se planifica y se compra el material y no se consulta a las personas que saben y llevan años de experiencia. Algunas comunidades lo hicieron con asesoría de jefaturas de servicio de enfermería, otras no”. “Cualquier profesional sabe que para algunos tipos de vacunas que podíamos esperar lo adecuado es que haya espacio muerto. Las estándar son apropiadas cuando vienen en viales monodosis o ya precargadas. El motivo de preferir las estándar es que suelen ser un poco más baratas”, sigue. La preocupación ahora mismo, según Forcada, es real: “Si no conseguimos tener el material adecuado, vamos a estar perdiendo dosis”.

La posibilidad de la sexta dosis no es el motivo por el cual Pfizer ha disminuido su producción durante esta semana para Europa hasta un 56% de la cantidad habitual. Se debe a que la planta de Bélgica añadió una nueva línea de fabricación que ha de ser revisada por la autoridad competente del país, para garantizar la calidad y seguridad. Pfizer/BioNTech tiene previsto aumentar notablemente los envíos regulares a partir del 15 de febrero, cuando se cumplirán seis semanas desde que se comenzaron a distribuir en Europa, pero no han concretado en qué cantidad.

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Espectáculos

Maite Arroitajauregi: ‘La música no debe obstaculizar lo que se cuenta en la imagen’

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04/03/2021

09:45

Cine

Goya sariak

Natxo Velez | EITB Media

La música Maite Arroitajauregi “Mursego” opta junto a Aranzazu Calleja al Goya a la mejor música original por su trabajo en la película “Akelarre”.

Noticias (2)

En una entrevista, Pablo Agüero, director argentino de la película “Akelarre”, dijo que vio algo “brujo y punk” en Maite Arroitajauregi Mursego desde que la conoció, algo que encaja muy bien con el espíritu de “Akelarre”, y que por eso trabajó con ella en la película, que ha recibido un total de nueve nominaciones para los premios Goya.

La verdad es que Arroitajauregi y Aranzazu Calleja han logrado vestir de magia “Akelarre”, esa historia sobre mujeres libres que son tomadas por brujas por una suerte de inquisidores ciertamente embrujados por la religión; la música conecta de maravilla con la historia. Y la Academia de Cine española ha nominado al Goya a mejor música original esas melodías y armonías que ayudan a incrementar y guiar la tensión de la película.

Hemos hablado con Mursego sobre este trabajo y muchas otras cuestiones.

Zorionak! ¿Esperabas la nominación para los Goya? ¿Qué valor le das?

Eskerrik asko. La verdad es que no. La opción estaba ahí, pero no quería darle muchas vueltas.

Al final, esta nominación es un reconocimiento de los miembros de la Academia de Cine española hacia nuestro trabajo.

Os acompañan en este apartado, entre otros, Bingen Mendizabal y Koldo Uriarte por su trabajo en la película “Baby”, de Juanma Bajo Ulloa. ¿Has podido escuchar su trabajo?

No he tenido oportunidad de ver la película. Por lo que he visto en el tráiler y teniendo en cuenta que se trata de un largometraje sin diálogos, creo que la música tendrá una gran importancia.

Sin duda, Bingen Mendizabal es un referente para quienes hacemos música para cine.

Una de las características de Mursego es su falta de límites estilísticos. ¿Cómo ha sido trabajar junto a Pablo Agüero? Como creadora, ¿qué diferencias existen cuando te marcan una dirección o un origen para tu trabajo?

En esta película, el director nos dio muchas instrucciones, estábamos, de alguna manera, atadas a sus órdenes. Esta vez no he tenido la libertad que he tenido otras veces. De todas maneras, ha sido interesante el ejercicio de defender nuestras decisiones por encima de ello.

Esta manera de trabajar tiene sus ventajas, porque el objetivo está más o menos claro, pero personalmente prefiero trabajar con total libertad, sobre todo porque eso me ofrece posibilidades de indagar en nuevos territorios, de crecer como creadora.

Aranzazu Calleja se unió al proyecto de crear la música para la película. ¿Cómo ha sido el trabajo junto a ella?

Ha sido natural, fácil y muy enriquecedor, tanto en el ámbito personal como en el técnico. Ahora tenemos una relación estrecha. Al principio, en cuanto a la música diegética, las canciones de las chicas las compuse yo, y comencé a trabajar con Aran una vez terminado el rodaje. En ese momento, estaba trabajando también en la música del documental “Arzak” de Kixi (Asier Altuna) y propuse a los productores que quería trabajar con Aranzazu Calleja porque no podía con todo.

Ambas teníamos claro que queríamos trabajar con el cuarteto de cuerda Alos Quartet; yo preparaba los sonidos más graves con el chelo, y ella añadía los altos con el violín: una proponía algo, la otra lo completaba… En un intercambio de audios continuo, hemos mantenido una comunicación directa y eficaz.

¿Cómo habéis repartido el trabajo? ¿Qué ha aportado Calleja a “Akelarre”?

Aran tiene mucha experiencia en el mundo del cine, y he aprendido mucho a su lado.

Xabier Zeberio (Alos Quartet)

Habéis interpretado la música sobre todo con un cuarteto de cuerda y nyckelharpa. ¿Por qué ese instrumento?

Tiene un sonido especial, que te lleva a otro lugar y otro tiempo nada más oírlo. Es un instrumento de origen muy antiguo, y eso, además, aporta una cierta fidelidad histórica. Se parece a la zanfoña y tiene teclas, da notas pedal y eso amplía mucho su sonoridad.

Por otra parte, las teclas también suenan y ese es un detalle que personalmente me gusta mucho. Le aporta cercanía, como si el instrumentista estuviera tocando justo a tu lado.

La música tiene una amplia presencia en la película, además de ambientando, también insertada en la historia. ¿Cómo trabajaste con las actrices para los pasajes en los que cantan?

Antes de comenzar el rodaje, tuve unas cuantas jornadas de trabajo con las actrices para preparar las canciones. Tuve en cuenta las características vocales de las chicas y los rasgos de sus personajes para preparar las armonías de las canciones.

Durante esos ensayos, trabajamos la voz: cada una de ellas aprendió qué melodía le correspondía para luego integrarla con la coreografía. Así, reforzamos nuestra confianza mutua y creamos un equipo cohesionado.

Disfruté mucho junto a ellas. Estaban a tope de energía, llenas de ilusión, y se creó entre ellas una relación muy verdadera, preciosa. Trabajaron muy duro, aprendiendo las canciones y las coreografías… Mostraron una gran madurez.

La actriz Jone Laspiur ha comentado que fuiste tú quien le propuso presentarse al casting para “Akelarre” tras verla en un concierto del grupo Koban. ¿Qué viste en ella?

Jone tiene una presencia increíble, mucha personalidad, y eso lo refleja en la pantalla.

Se ha adaptado muy fácil. Parece que lleve toda la vida trabajando como actriz… Tiene esa frescura. Da muy bien en cámara, y creo que puede hacer un largo camino en el cine. Tiene ADN armero, y eso se nota.

¿Qué crees que debe aportar la música a una historia audiovisual?

La música debe acompañar; ir de la mano de la imagen, nunca destacar. No debe obstaculizar aquello que se cuenta en la imagen.

Personalmente, en el cine que más me interesa apenas hay música; me refiero a la música extradiegética. ¿Para qué quieres música si lo que quieres contar se puede expresar solo con imágenes?

¿Qué película supone para ti una utilización magistral de la música?

Por ejemplo, “Psicosis” (Bernard Herrmann), “Monos” (Mica Levi) y la banda sonora de la película “El reino”. Esta última está basada en sesiones tecno de Olivier Arsson. Está muy presente, a pesar de que aparentemente no tenga nada que ver con el argumento, y te sumerge en una carrera continua, subrayando el ritmo de la película. También me parece muy interesante el contraste que crea.

¿Qué proyectos tienes ahora mismo entre manos?

Estoy terminando la música de un cortometraje, el año que viene Aran y yo compondremos la música del segundo largometraje de Victor Iriarte y participaré en otro par de proyectos que están a la espera de subvenciones: el documental sobre el caso Altsasu dirigido por Marc Parramon y Amets Arzallus (ya he compuesto la música) y la segunda parte de “Black is Beltza” que dirigirá Fermin Muguruza.

En abril, pondré música en directo en Tabakalera a una serie de cortometrajes dirigidos por mujeres en las décadas de los 50/60 y que están en la filmoteca de España. Y, mientras, tengo intención de seguir con canciones nuevas de Mursego.

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Espectáculos

“Nos gusta pensar en el cine como herramienta para la transformación social”

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03/03/2021

11:32

Cine

Premios Goya

Natxo Velez | EITB Media

La productora bilbaína Al Borde Films produce “Solo son peces”, nominado al premio al mejor cortometraje documental en los premios Goya.

El Sahara Occidental, la tierra de Teslem, Dehba y Jadija, está a orillas del Océano Atlántico y ofrece un abundante caladero. No es el caso, obviamente, de los campamentos de personas saharauis de Tinduf (Argelia), en pleno desierto, donde estas tres biólogas se han visto obligadas a crear y gestionar una piscifactoría, un espejismo de abundancia dentro de un territorio espectral como el de los campamentos, una ilusión de normalidad en un realidad inverosímil pero dolorosamente cierta.

La productora bilbaína Al Borde Films ha contado en “Solo son peces”, documental nominado al premio al mejor cortometraje documental en los premios Goya que se entregan este sábado, la realidad de estas tres mujeres refugiadas y su comunidad, que ansía, como indican desde la productora, “volver a una tierra donde nunca han estado, con mar, como los peces”.

Hemos hablado con Paula Iglesias Rodríguez, codirectora de la película junto a Ana Serna Reinares, sobre “Solo son peces”.

¡Zorionak por la nominación! ¿Os lo esperabais?

¡Gracias! La verdad es que fue toda una sorpresa. Este proyecto nos ha traído muchos buenos momentos pero también nos ha hecho ponernos en situaciones de conflicto y cuestionarnos muchas cosas.

Cuando nos llegó la noticia de que estábamos preseleccionadas fue todo un subidón, claro, pero también coincidió con el momento en el que se desató el conflicto bélico entre el Sahara Occidental y Marruecos, por lo que el primer sabor de boca fue agridulce.

Eso sí, le dimos la vuelta pronto para utilizar toda la capacidad de incidencia que se estaba poniendo en nuestras manos para visibilizar el conflicto y traerlo de nuevo a la agenda mediática.

Además de esta nominación, el cortometraje ya ha recibido otros premios (Zinebi, Innsbruck…). ¿Qué importancia dais a los premios, en la medida que sirven para amplificar el mensaje social del documental?

El camino que estamos recorriendo con Solo son peces es un trayecto nuevo para nosotras, y lo estamos disfrutando un montón. Desde Al Borde Films, trabajamos para profesionalizar el corto y para nosotras es clave que instituciones y festivales apoyen esta narrativa. De esta forma, contribuyen a que este formato no se quede como un lenguaje menor o algo de iniciación o escuela.

Las historias que se cuentan en corto o en largo son diferentes pero como narrativa son igual de valiosas. El primer reconocimiento que obtuvimos con este documental fue el premio fin de proyecto con KCD ONG, que fue fundamental para poder acabar el corto.

El galardón de Zinebi fue un hito que marcó el recorrido posterior por festivales como HotDocs, FipaDoc, Elche o Innsbruck.

¿Cómo supisteis de la historia de Teslem, Dahba y Jadija y cómo surgió la posibilidad de documentarla?

Encontramos la historia en una conversación que tuvimos en un coche porque estábamos buscando proyectos de innovación en los que estuviesen implicadas jóvenes. Para poder desarrollar el proyecto, hicimos dos viajes a los campamentos: uno para localizar y buscar la historia y otro para rodar.

La gestión del agua en los campamentos era la premisa de partida que nos trajeron desde la Asociación de Amigos y Amigas de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) de Araba. Estamos muy agradecidas de poder trabajar con esta entidad, porque nos acercaron la investigación lo suficiente como para poder poner la historia en contexto y además nos dieron total libertad creativa.

Según fuimos conociendo más la realidad de los campamentos, nos llamó mucho la atención el papel de la mujer como pieza fundamental en su organización social y estructural. Al toparnos con estas tres biólogas vimos claro que eran ellas las protagonistas.

¿Mantenéis contacto con las protagonistas o con la comunidad de personas refugiadas? ¿Cómo ha evolucionado la piscifactoría?

A pesar de las dificultades de comunicación y limitaciones que hay con los campamentos, mantenemos contacto con Dahba, Teslem y Jadija, que nos van contando cómo evoluciona la piscifactoría.

Desde el primer momento se mostraron abiertas a participar en el documental “siempre y cuando tuviese una implicación política”. No tuvimos que cuestionarnos ni un momento la respuesta, y desde entonces hemos colaborado con diferentes entidades con las que visibilizar la resistencia del pueblo saharaui, tales como la propia Asociación de Amigos y Amigas de la RASD de Araba, el Fisahara o Sahara Dempeus.

¿Cómo vivisteis la experiencia de trabajar en una zona en conflicto? ¿Cuánto duró el rodaje y cómo fue la colaboración con la Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh?

Obviamente, rodar un corto con 45 años de exilio en el desierto como telón de fondo te hace plantearte mucho dónde poner tu mirada. Enfocamos nuestro punto de vista en poner en cuestión nuestra propia responsabilidad ciudadana a la hora de remarcar la deuda histórica con este territorio.

Si a este punto de partida le sumas el choque cultural y las dificultades climáticas, la grabación se habría convertido en imposible de no ser por la colaboración con la Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh.

Vuestra película es una de las ventanas desde las que la comunidad saharaui refugiada ha podido expresar su abandono. ¿Qué relación tienen con el cine y otras disciplinas artísticas como herramienta de lucha?  

Nos gusta pensar en el cine como herramienta para la transformación social. La construcción de un relato que pasa por la investigación y la emocionalidad puede convertirse en un arma potente para sensibilizar y remover conciencias.

El entorno que rodea a la comunidad saharaui sabe del poder que tienen las diferentes disciplinas artísticas para acercarse a diferentes públicos.

La película no renuncia a una voluntad de estilo. ¿Cómo se conjuga, en vuestro caso, el compromiso de documentar la historia con la voluntad y el ejercicio estético?

Para sumergirnos en la historia, para nosotras es clave ponernos en situación y conocer de cerca la realidad que vamos a tratar. Cada historia tiene sus particularidades, pero a nosotras nos gusta conjugar el simbolismo, la poesía visual con los planos de realidad.

Por ejemplo, con el cartel de la mujer pescando en el desierto queríamos jugar con la espera y lo absurdo de la situación de que se siga manteniendo a personas en unas condiciones tan extremas, y con el título en realidad queríamos dejar claro, con cierta retranca, que no solo son peces.

¿Qué trabajos cinematográficos de 2020 han llamado vuestra atención?

El 2020, con sus confinamientos y restricciones de movilidad geográfica, ha tenido su vuelta de tuerca con la apertura de espacios digitales.

Este año hemos tenido la posibilidad de acceder a festivales como el DocsBarcelona, el Festival de Cine de Sevilla, Gijón o el propio Zinebi, que han puesto en ventanas virtuales sus programaciones. Ha sido todo un gustazo poder disfrutar desde casa de películas que están en estos circuitos y que en otros momentos no habríamos podido ver, si no fuese de forma física.

¿Tenéis algún trabajo nuevo entre manos del que podáis adelantar algo?

Estamos en un momento muy ilusionante y con varios proyectos en marcha, aunque en diferentes fases.

Tenemos otro corto, “Lanbroa”, en distribución con la agencia Freak que está pendiente de estreno. Es un proyecto muy personal que pone en diálogo la superación de un proceso de cáncer con la restauración de relojes monumentales. Es un relato lleno de poesía visual con una banda sonora increíble de la mano de Maite Arroitajauregi, nominada también ahora a los premios Goya por “Akelarre”. 

Por otro lado, estamos con la preparación de un corto sobre la crisis de cuidados destapada durante la pandemia, que cuenta con el apoyo del ICAA y del Gobierno Vasco.

También estamos en proceso de grabación de un largo documental en el que hacemos un ejercicio de mirar hacia el pasado para entender y empatizar con las crisis humanitarias que se está dando con las personas que migran buscando refugio. Se trata de un proyecto que estamos construyendo con CEAR-Euskadi, en el que analizamos la acogida que estamos dando a través de dos fronteras paradigmáticas: las entradas a Europa y a Norteamérica, esta última con el muro mexicano como telón de fondo.

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Espectáculos

Patricia López Arnáiz, Elena Irureta y Loreto Mauleon triunfan en los Premios Feroz

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03/03/2021

00:01

Cine

Premios Feroz

EITB MEDIA

La vitoriana Patricia López Arnáiz ha recibido el reconocimiento por su papel en la película ‘Ane’, mientras Elena Irureta y Loreto Mauleon han sido premiadas por su trabajo en la serie ‘Patria’.

7:55

Patricia López Arnaiz

Vídeos (2)

La vitoriana Patricia López Arnáiz ha sido galardonada con el premio a la mejor actriz por su papel en la película ‘Ane’ en la octava edición de los Premios Feroz, que se ha celebrado esta noche en el Teatro Coliseum de Madrid.

En la categoría de series, ‘Patria’, que era una de las favoritas con siete nominaciones, se ha quedado con los premios a la mejor actriz protagonista para Elena Irureta y el de mejor actriz de reparto para Loreto Mauleon.

Asimismo, el drama de terror de Juanma Bajo Ulloa, “Baby”, ha obtenido el premio a la mejor música original para Koldo Uriarte y Bingen Mendizabal.

VÍDEO | La alfombra roja de los Premios Feroz

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