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La 18ª edición del festival Zinegoak será presencial y virtual

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N.V. | EiTB Media

La edición 18 del Festival Internacional de cine y artes escénicas gaylesbitrans de Bilbao se celebrará entre el 1 y el 14 de marzo bajo el lema “Sin género de dudas”.

Zinegoak, el Festival Internacional de cine y artes escénicas gaylesbitrans de Bilbao, celebrará su 18ª edición bajo el lema “Sin género de dudas” y adaptado a las circunstancias sanitarias actuales, ya que además de su versión presencial también desarrollará una versión online a través de la plataforma Filmin.

Helena Goñi es la autora del cartel de la próxima edición del festival, una imagen que, en palabras del director del festival Pau Guillén, “ayuda a visibilizar a toda una generación que vive de una manera natural su identidad de género”.

Edición presencial y virtual

Zinegoak mantendrá las dos semanas de duración apostando de manera clara por una versión presencial pero adaptándose a las actuales circunstancias y ofreciendo también una versión online a través de la plataforma Filmin.

“En ningún momento nos planteamos dejar de realizar el festival de manera presencial”, explica Pau Guillen, director de Zinegoak.

Además, para acercar al público las obras de Zinegoak, el festival se celebrará de manera simultánea en Lekeitio, y a partir del día 14 volverá a llevar su programación a diferentes localidades vascas.

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El Gobierno recurre el adelanto del toque de queda a las 20.00 horas de Castilla y León

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El Gobierno recurre el adelanto del toque de queda a las 20.00 horas de Castilla y León

El Gobierno ha recurrido el adelanto del toque de queda de Castilla y León que entró en vigor este sábado a las 20.00 horas. En un comunicado enviado por la Delegación del Gobierno en esa comunidad, el ejecutivo anuncia que ha solicitado a la Abogacía General del Estado que interponga un recurso ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo contra la medida, que considera una “restricción de un derecho fundamental que no está amparada por el instrumento jurídico del estado de alarma”. Fuentes del Gobierno indican que, aunque se abren a estudiar la ampliación del toque de queda, en la línea de lo que dijo ayer el ministro de Sanidad, Salvador Illa, que tenían que recurrir la norma castellano y leonesa “para no estar fuera de la legalidad”.

Tras conocer el recurso del Gobierno, la Junta de Castilla y León mantiene el pulso y ha informado a sus ciudadanos de que el toque de queda a las 20.00 horas sigue vigente en la comunidad. El ejecutivo autonómico considera que el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, como autoridad delegada, está amparado en el decreto de prórroga del estado de alarma para modular la hora de inicio de las restricciones, tal y como defienden los servicios jurídicos de la Junta. Al mismo tiempo, reclaman una vez más al Gobierno de Pedro Sánchez “instrumentos jurídicos seguros”, que permitan a las comunidades actuar con rapidez para doblegar la curva de contagios

El ejecutivo cree que el Acuerdo 2/2021 de la Junta publicado este sábado en el Boletín Oficial de Castilla y León vulnera el Real Decreto 926/2000 por el que se declara el estado de alarma. Según el ejecutivo, el decreto determina “expresamente” en el artículo 5 como período para las limitaciones de la libertad de circulación de las personas el horario nocturno comprendido entre las 23:00 y las 6:00, con la posibilidad de que las autoridades competentes delegadas -los presidentes autonómicos- pudieran decidir el ámbito territorial de aplicación y modular su horario, pero adelantándolo o atrasándolo una hora.

Al fijar como hora de comienzo de la limitación las 20:00 horas, el Gobierno considera que el acuerdo “infringe nítidamente la regulación”, y señala que el Gobierno autonómico no puede acogerse a las condiciones de ‘modulación’ que tanto el artículo 10 del Real Decreto 926/2020, como la disposición transitoria única del Real Decreto 956/2020, mediante la que se prorrogaba el estado de alarma hasta el 9 de mayo, otorgan a las autoridades competentes delegadas. La “modulación” que esgrimía el ejecutivo de Alfonso Fernández Mañueco, comporta la posibilidad de suspender, flexibilizar o relajar las limitaciones, “pero no – como es el caso – de intensificarlas o agravarlas”.

El resto de medidas aprobadas este fin de semana por la Junta de Castilla y León para reducir los contagios, como la limitación de la movilidad entre las provincias de la comunidad autónoma, la reducción de aforos en eventos religiosos a un máximo de 25 personas (y un tercio del total) o las reuniones de más de cuatro personas no convivientes no han sido cuestionadas por el Gobierno.

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La tercera ola se solapa sobre la segunda con contagios disparados y más de cien muertes diarias desde septiembre

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La tercera ola se solapa sobre la segunda con contagios disparados y más de cien muertes diarias desde septiembre

La curva de la COVID-19 sigue en ascenso. Los contagios se multiplican día tras día mientras España se adentra en una tercera ola que, sin embargo, ha arrancado de forma distinta a la anterior: con un nivel de casos, ocupación hospitalaria y fallecimientos mucho más elevado que cuando se inició la segunda. Entonces, nuestro país había logrado llevar la curva, no a cero, pero sí a incidencias muy bajas que fueron escalando progresivamente desde julio. Ahora el nivel del que parte este nuevo repunte es mucho más elevado, lo que, según los expertos, provoca una especie de “solapamiento” de ambas olas que dispara los contagios e implica un sostenimiento de las cifras de muertes, que no han llegado a bajar de las cien diarias desde mediados de septiembre.

Los especialistas coinciden en que la situación es preocupante y llaman a mirar las tendencias. En apenas tres semanas la incidencia acumulada a 14 días se ha duplicado y ha pasado de los 262 casos por cada 100.000 habitantes del 24 de diciembre a los 575 de este viernes. Pero la escalada ya había comenzado antes de la Navidad, más o menos en la primera semana del mes, coincidiendo varios factores: por un lado, fue el momento “en que muchas comunidades desescalaron las medidas que habían tomado en la segunda ola”, explica desde la Sociedad Española de Epidemiología Pedro Gullón. Pero, además, “las Navidades no son solo a partir del 24, sino que las actividades que hacemos en todo el mes pueden haber contribuido: compras navideñas, masificaciones… No tanto por la gente en la calle, sino en las tiendas. Seguramente son momentos de más encuentros entre amistades, y debido al frío es probable que se realizaran en interiores”.

En ese momento, lo que podría considerarse la transición entre la segunda y tercera ola, el suelo de contagios al que llegó nuestro país superaba la IA de 150 casos, muy por encima del alcanzado en julio, por debajo de los diez, tras conseguir aplanar el pico de marzo con el confinamiento domiciliario. Es decir, hemos iniciado un incremento partiendo de un punto muy alto de la curva, lo que Daniel López-Acuña, exdirector de Acción Sanitaria de la OMS, denomina “una tercera ola que se ha montado en la cresta de la segunda”. Y esa tendencia ascendente se ha producido a las puertas de las Navidades, “lo que ha amplificado mucho la transmisión”. Solo en número de infecciones, esta semana España alcanzó el dato más alto desde junio, cuando la capacidad de detección ya era amplia y comparable con la situación actual.

Para los expertos, una de las claves del fenómeno es, precisamente, que la distinción entre la segunda y la tercera ola no es tan clara. Al fin y al cabo, se ha generalizado el término para referirnos a un repunte de casos en un momento determinado, pero no es algo matemático y el comportamiento de una enfermedad no tiene por qué ser siempre igual. De hecho, varios especialistas advirtieron hace algunos meses de que, más que una ola delimitada como la de primavera, el otoño y el invierno traerían consigo una “meseta inestable” de contagios. El término, que viene de la epidemia de 1918, aunque a posteriori, “puede confundir más que aclarar. Entre otras cosas, no sabemos los límites y la distinción entre la segunda y la tercera es muy tenue”, piensa Fernando García, epidemiólogo y portavoz de la Asociación Madrileña de Salud Pública.

Pero más allá del debate y de las fechas, casi imposibles de determinar con exactitud, en lo que sí coinciden los expertos es en que entre las consecuencias del solapamiento está “el incremento del rimo al que se reproducen los contagios”, en palabras de Saúl Ares, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, que analiza diariamente los datos. En este sentido, Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, informó a finales de la semana de que la “velocidad de crecimiento se ha estabilizado” –lo que no implica que no suba la curva–, pero también habló del “rápido incremento en los últimos días respecto a la tendencia que ya veníamos observando”. Tras el suelo de noviembre, “hemos tenido un incremento de seis semanas, al principio más suavemente y ahora, en esta última semana, más rápido. La subida desde el valle hasta el pico actual ha sido más lenta, al menos que en la segunda ola”.

Esa rápida escalada reciente tras los encuentros de las fiestas navideñas puede deberse, según Ares, “a haber entrado en diciembre con una base alta de contagios porque “el crecimiento de casos es mucho mayor que si nos hubiera pillado más tranquilos”. Lo apunta también Pedro Gullón, para el que “llegar a Navidad con una incidencia acumulada de 200 fue la explosión definitiva” porque “las posibilidades de hacer una reunión de seis personas –como ocurrió en las comidas, cenas y encuentros– y que una esté contagiada y contagie al resto con una incidencia de 25 son más pequeñas, pero cuando es cuatro veces más, empiezan a aumentar”. Relajar las medidas e incrementar los contactos con una IA alta “abre rápidamente la vía a que enseguida se vuelvan a producir cadenas de contagio, lo que explica el efecto multiplicador” de las fiestas.

“En la medida en que no se controló la segunda ola, podemos decir que ha quedado una transmisión comunitaria residual muy importante de entonces, que es la que ha alimentado los nuevos contagios”, añade Fernando García. Es lo que López-Acuña resume con una afirmación: “Lamento decirlo porque contradice al ministro de Sanidad, pero es que no hemos llegado a doblegar la curva. Hemos tenido una reducción, pero no la hemos llevado al suelo y eso es fundamentalmente porque no tomamos las medidas que se debían”.

Al margen de la incidencia, la misma dinámica se observa en cuanto a los fallecimientos: en los primeros días de julio, tras lograr aplanar la curva de la primera ola, Sanidad reportaba cifras de una media diaria –calculada a partir de la semanal– de menos de diez muertes, mientras que a finales de noviembre y principios de diciembre había en torno a las 200. García aclara que “los muertos no desaparecieron al final de la segunda ola, como quiera que la llamemos, solo bajaron un poco” para después mantenerse más o menos estables –en ningún momento por debajo de los cien al día–, y es ahora “cuando observamos incrementos”. Como existe un decalaje de al menos dos semanas entre las infecciones y los decesos, lo que estamos viendo hoy son una buena parte de los fallecimientos de contagios de la segunda ola, pero también de diciembre y las fiestas navideñas. De nuevo se ve el solapamiento. “De alguna manera, los fallecimientos son un efecto acumulado” que ha llevado a Sanidad a notificar este viernes 201 muertes.

Lo esperable, además, es que el incremento de la incidencia actual tenga todavía su efecto en la mortalidad, como explica López-Acuña: “Aún nos queda por ver la expresión en términos de ingresos y fallecimientos del pico de la curva, y lo veremos en un tiempo”. Lo secunda García: “Los fallecidos de la semana pasada se contagiaron a final de noviembre o en la primera quincena de diciembre. Cabe esperar un aumento de fallecidos importante en las próximas semanas, proporcional al aumento de la incidencia. Pero es pronto todavía para verlo”.

Quienes sí están ya en alerta roja son los centros de salud y hospitales, donde el incremento de la incidencia acumulada está haciendo estragos en número de ingresos. La situación se agudiza precisamente por el solapamiento entre ambas olas: muchos no llegaron a niveles de ocupación mínimamente aceptables, por lo que suman ahora pacientes a la bolsa ya elevada que tenían. El pico más bajo que alcanzaron fue el día de Nochebuena, con 10.744 enfermos de COVID hospitalizados. En las UCI, ya entonces un 20% de la camas estaban ocupadas por estos pacientes, y en algunas comunidades como en Catalunya o La Rioja llegaba incluso al 30%. Ahora el número de ingresos se ha multiplicado y se sitúa en los 19.000, mientras que las unidades de críticos usan en el total de España un 28% de las plazas para pacientes de coronavirus.

Con todo, tras las excepciones de las fiestas, prácticamente todas las comunidades están ya endureciendo las restricciones para intentar frenar la tercera ola. Los toques de queda se han adelantado en Andalucía, Asturias o la Comunidad de Madrid, mientras Castilla y León o Galicia piden poder limitar la movilidad nocturna antes de esa hora. La mayor parte de las autonomías han aprobado, además, limitaciones en el ámbito del comercio y la hostelería, o bien con cierres totales, como en Extremadura o Asturias, o adelantando su hora de clausura: Madrid lo hará a las 22.00; otras como La Rioja o la Comunitat Valenciana, a las 17.00. A ello se suman los territorios que han limitado aún más las reuniones, al máximo lo han hecho Murcia o Baleares, que prohíbe las que no son entre convivientes. Con esta tanda de medidas, Sanidad confía en detener la curva, según ha explicado el ministro, Salvador Illa, que descarta por el momento un confinamiento domiciliario estricto como piden algunas comunidades.

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La ‘Operación Illa’ muestra la puerta de salida a Susana Díaz

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La 'Operación Illa' muestra la puerta de salida a Susana Díaz

¿Qué tienen en común Miquel Iceta y Susana Díaz? Poco o nada más que las siglas que comparten. Entre el líder de los socialistas catalanes y la de los andaluces hay una distancia mucho mayor que los 1.000 kilómetros que separan Barcelona de Sevilla. En lo personal, en lo político, en lo intelectual y hasta en la forma de ejercer el liderazgo. De ello se habla mucho en las últimas semanas en todos los cenáculos socialistas a cuenta de la llamada Operación Illa como revulsivo ante el electorado catalán. Y no porque nadie haya decidido aún que el próximo cartel electoral del PSOE a la Junta de Andalucía salga de la mesa del Consejo de Ministros, sino porque para que haya un Illa antes tiene que haber un Iceta. 

Con su decisión de echarse a un lado para dejar la candidatura a la Generalitat al titular de Sanidad, el primer secretario de los socialistas catalanes ha demostrado ser un rara avis de la política al reconocer además que hay alguien mejor que él mismo para competir por la presidencia de la Generalitat.

“No está esa actitud en el ADN de Susana Díaz”, lamentan sus compañeros de partido. Lejos de reconocer que su vida política acabó antes incluso de que el popular Juanma Moreno Bonilla le arrebatara la Junta de Andalucía, Díaz se atrinchera a la vez que se declara “desconcertada” con el goteo de dirigentes socialistas que se han pronunciado sobre la necesidad de que el PSOE andaluz acometa el proceso de regeneración interna que tiene pendiente desde hace dos años.

Mucho más perpleja estará, seguro, con que lo hagan en público con nombres y apellidos. Hasta hace bien poco su frase preferida para exhibir su autoridad orgánica era “aquí no se mueve un varal”, un émulo de aquella de Pinochet durante la dictadura chilena que decía que “en este país no se mueve una hoja sin que yo lo sepa”.

El último en hablar claramente esta misma semana de la necesidad de poner en marcha un proyecto “nuevo” ha sido el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, en quien muchos ven a uno de los candidatos posibles a la sucesión, y que hasta ahora había medido cada palabra para evitar abrir un debate que reavivará, sin duda, las eternas luchas intestinas del socialismo. Espadas se refirió a “un proyecto político ilusionante, nuevo, diferente, que vuelva a atraer la atención de más votantes” de los que tuvieron en las elecciones autonómicas de 2018. Pero antes que él lo hizo el también sevillano y responsable de Relaciones Institucionales de la dirección federal socialista, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, para pedir a Díaz la misma “generosidad”, “altura de miras” y “ausencia de egoísmo” que ha sabido tener Miquel Iceta con Salvador Illa.

El socialismo andaluz ha perdido el miedo a una lideresa que ejerció con mano de hierro tanto el poder orgánico como el institucional. Que vetaba periodistas, desdeñaba a compañeros de partido, se pavoneaba por codearse con los magnates de la comunicación y presumía de que el IBEX 35 comiera de su mano. Hoy, sus críticos, que son tantos como aduladores tuvo en su día, saben que su fortaleza se ha diluido y que cuentan además con el apoyo de Madrid para emprender un proceso de cambio y regeneración política.

Cuestión distinta es que haya hoy una alternativa que concite el apoyo unánime de la federación, lo que cambiará sin duda el día que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y no quienes hablan en su nombre, decidan cuál es la mejor solución con la que intentar recuperar la Junta de Andalucía. 

No lo es, sin duda, la solución de compromiso que el veterano socialista andaluz y alcalde de Dos Hermanas, Quico Toscano, pretende promover, según fuentes de la federación, con la colaboración del número dos de Iván Redondo en La Moncloa y miembro de la dirección federal, el también sevillano Francisco Salazar, para que Susana Díaz se presente una vez más a las elecciones y sea la historia, y no una confrontación interna que divida a la federación, quien acabe con ella. Lo que buscan quienes así maniobran, se quejan desde Jaén, “es una componenda dentro de los habituales equilibrios orgánicos que les permita a futuro el control de la federación”.

El único consenso claramente mayoritario a día de hoy es que “Díaz es un lastre y que con ella no hay posibilidad de recuperar la Junta de Andalucía”, lamentan desde la federación onubense. Cuadros y militantes, afirman los mismos interlocutores, están a la espera de una señal de Madrid con la que aglutinarse en torno a una candidatura.

De momento, quienes han salido a la palestra con voluntad de competir con Díaz por el liderazgo van por libre y no cuentan con el beneplácito de Ferraz. O mejor dicho, de Pedro Sánchez, ya que en la sede federal hay posiciones dispares. Desde los ya mencionados que apuestan por dejar que Díaz “se estrelle ella misma en las urnas”, pasando por quienes auspician, como la vicesecretaria general, Adriana Lastra, los pasos en busca de apoyos del diputado por Jaén Felipe Sicilia, hasta quienes confían aún en una nueva Operación Illa, pero con la ministra portavoz y titular de Hacienda, María Jesús Montero.

Una opción esta última de la que ella no quiere oír hablar, ni el presidente del Gobierno se ha planteado de momento. En esta misma línea hay quien no descarta tampoco que la elegida pudiera ser la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. 

Todo forma parte de la especulación porque “el más prudente -asegura un miembro de la Ejecutiva Federal- es Pedro Sánchez, que escucha a todos, pero no ha dicho ni una palabra sobre el asunto, más allá de que esté convencido como la mayoría de que Susana es una apuesta perdedora”. En efecto, el secretario general del PSOE se mantiene al margen de la refriega, pese a acumular una larga lista de agravios que Díaz desplegó contra él para desestabilizar su liderazgo antes de llegar a La Moncloa.

El silencio del presidente no significa que desde Madrid, como desde Andalucía, no se haya mostrado directa o indirectamente la puerta de salida a la antaño “todopoderosa” secretaria general del PSOE andaluz. El último en hacerlo ha sido esta misma semana, en un encuentro privado en Sevilla con Díaz, el secretario de Organización, José Luis Ábalos. El ministro aprovechó un viaje institucional para reunirse con la de Triana y le sondeó sobre su disponibilidad a dar un paso atrás. La respuesta de la sucesora de José Antonio Griñán fue la misma que viene sosteniendo en público: “Cuando llegue el congreso, los militantes, en libertad, elegirán porque yo estaré allí encabezando una lista”. Es la misma frase que reiteró en una rueda de prensa convocada con intención de desplazar el foco del encuentro entre Ábalos y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, otro de los posibles candidatos

Así será ya que en su código ético, como dice un parlamentario andaluz, “todo es accesorio menos el poder orgánico”. Lo que está en juego, a diferencia de en el PSC, no es solo la candidatura a la presidencia de una Comunidad Autónoma, sino el control y la dirección del partido en Andalucía. No en vano, a sus 46 años, Susana Díaz no ha tenido otra vida más que la orgánica desde que empezó a militar con solo 17 en las Juventudes Socialistas. Y, aunque el socialismo clama por un cambio y su valoración entre los andaluces está casi tres puntos por debajo de la de Juan Manuel Moreno -incluso entre los votantes del PSOE-, ella ha decidido atrincherarse.

La todavía secretaria general de los socialistas andaluces cree que el factor tiempo la beneficia después de que Sánchez haya decidido posponer el Congreso Federal hasta el próximo otoño, lo que obliga también a retrasar los cónclaves regionales. Con lo que no cuenta es que, sean cuando sean las autonómicas -previstas inicialmente para diciembre de 2022-, habrá primarias para elegir la cabeza de cartel electoral, y con ellas un candidato “antisusanista”. Eso fue, en definitiva, lo que dio la victoria a Pedro Sánchez en 2017 para la secretaría general del PSOE, después de que Díaz alardeara del mayor apoyo orgánico e institucional que se recuerda en una competición interna. 

Su estrepitosa y humillante derrota acabó con sus aspiraciones, con su carrera política y se llevó por delante la de varios socialistas de distintas sensibilidades y generaciones que, aún siendo “enemigos íntimos”, se coaligaron contra Sánchez y hoy están todos fuera de la política.

En vista del acicate que supuso la Operación Illa en la federación andaluza, el martes pasado Díaz convocó una cumbre de secretarios provinciales con intención de enviar un mensaje de tranquilidad y mantener prietas las filas. La cita se le complicó cuando los líderes de las federaciones de Huelva, Jaén y Granada se le revolvieron abiertamente en favor de un revulsivo para el partido, y sólo los de Sevilla y Córdoba salieron en su defensa. El resto, silencio atronador, como el que guardan muchos de los 500 alcaldes del socialismo andaluz que renegaron hace tiempo de un liderazgo improvisado por algunos notables del PSOE  y en el que creyeron más los empresarios y algunos medios de comunicación que la militancia del partido.

Hoy el PSOE es muy distinto. Tanto que ha pasado del “todos con Susana” al “todos contra Susana”, aunque ella aún no se haya dado por enterada.

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