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El impacto de la tercera ola demuestra que es imposible convivir con el virus y contener la pandemia

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El impacto de la tercera ola demuestra que es imposible convivir con el virus y contener la pandemia

Entre calles anegadas por la nieve, poblaciones incomunicadas y una racha de temperaturas bajo cero a consecuencia del temporal Filomena, la pandemia vive un repunte de contagios que no ha llegado a su pico. Aún queda lo más “complicado” de enero. Así lo ha confirmado este martes el ministro de Sanidad en rueda de prensa, donde, sin embargo ha descartado autorizar el confinamiento domiciliario que ha pedido Castilla y León y sugerido Murcia. “Ya sabemos cómo doblegar el crecimiento de casos con la estrategia vigente”, ha espetado Salvador Illa, recurriendo a las medidas ejecutadas en “la segunda ola”.

No obstante, el panorama actual de España es algo distinto al de hace dos meses. Este fin de semana ha registrado el peor dato de contagios desde el comienzo de la pandemia, la incidencia acumulada alcanza los 454 casos por 100.000 habitantes y está en marcha una campaña de vacunación que depende en gran medida de una situación epidemiológica estable. Por eso, los expertos en Salud Pública miran con recelo las consecuencias de “convivir” con el virus en la “nueva normalidad” sin tomar grandes restricciones para atajar la transmisión.

“No existe convivencia posible y armónica con el virus”, asegura Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria de la OMS. “Es una guerra activa, la COVID-19 no deja de contagiarse por más que haya festejos navideños, vacaciones o veranos”, piensa en referencia al pico que se ha registrado tras el periodo estival, los puentes, el Black Friday o la Navidad. “La única forma de convivir con él es haciendo uso de la mascarilla, respetando la distancia de seguridad adecuada, limitando la movilidad y reduciendo reuniones”, resume.

López Acuña lee los datos con resignación, ya que muchos epidemiólogos como él advirtieron durante el pasado diciembre las consecuencias de la tercera ola si no se tomaban las medidas adecuadas. “Se le puede poner otros adjetivos, como desastroso o catastrófico, pero para nada es sorprendente”, dice Pilar Serrano, secretaria de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP) y miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). “Lo asombroso hubiera sido lo contrario contando con las miles y miles de reuniones navideñas”, comprende.

La razón para ella radica de nuevo en la convivencia normalizada con el virus. “La gente pensaba que con el amor de la familia y de los seres queridos era suficiente para poner una pantalla de protección, pero si se baja la guardia en las medidas estrella, como mantener la distancia o llevar la mascarilla, nos vamos a contagiar”, explica. Aunque no duda de los efectos positivos para la salud mental, cree que hoy estamos pagando la distensión en las reuniones familiares celebradas en espacios cerrados. “El panorama pinta feo en casi todos los lados”, prevé Pedro Gullón, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Respecto a la incidencia media en 14 días, Extremadura ha superado este martes el millar de casos con 1.076, seguido por Madrid y Baleares, con 621 y 600, respectivamente, y Castilla La Mancha con 595. Son datos que nos retrotraen a mediados noviembre, cuando la segunda ola de la pandemia alcanzó su pico, algo que aún no ha ocurrido en el caso de la tercera, según los epidemiólogos. Además, hay que tener en cuenta que las comunidades hicieron un 20,9% menos de pruebas diagnósticas en la última semana de 2020 y que la cifra no ha remontado mucho en lo que llevamos de año.

Aunque la incidencia es el baremo principal para medir el estado epidemiológico, no se pueden descuidar otros indicadores como la ocupación hospitalaria, la de las camas UCI o la positividad de las pruebas. Respecto a esta última, que según los criterios de Salud Pública no debería superar el 5%, la Comunitat Valenciana registra un 29%, Castilla La-Mancha un 27%, Murcia un 22% y Madrid un 19%. Por su parte, preocupa la presión asistencial de las UCI en Valencia (con un 43,3% de ocupación) y en Catalunya (el 41,2%). Les siguen Baleares, Madrid y Castilla La-Mancha, muy por encima del 20% que los expertos han fijado como umbral de riesgo.

Lo dijo Fernando Simón este lunes cuando presentó los datos del impacto de las vacaciones: “Lo hemos pasado mejor de lo que deberíamos estas navidades”. No obstante, los epidemiólogos Pilar Serrano y Pedro Gullón están en contra de “cualquier mensaje punitivo y culpabilizador hacia la ciudadanía”. “La mayoría de la gente ha hecho lo que se les dijo que podían hacer, como reunirse con 6 o 10 allegados o acudir a bares y restaurantes, que estaban abiertos”, defiende la portavoz del AMaSaP. “Hubo mucha confusión en los mensajes”, comparte Gullón. Se refiere a las comunidades autónomas, como Andalucía o Catalunya, que empezaron sus desescaladas poco antes de la Navidad, aunque después tuvieron que interrumpirlas abruptamente.

“En diciembre ya se empezó a ver este cambio de tendencia por las compras navideñas, las reuniones sociales y el frío, que hace más difícil permanecer en exteriores”, indica el experto. No está de acuerdo con la teoría de que se tendría que haber cancelado la Navidad, sino que opta por la de “impedir las actividades sociales y económicas no esenciales”. Salvador Illa ha asegurado este martes en rueda de prensa que “los españoles han hecho lo que tenían que hacer en estas fiestas”, evitando la culpabilización, aunque, en su caso, también la autocrítica.

No opina lo mismo el exdirector de la OMS, Daniel López Acuña, para quien los mensajes del ministro y del director de Alertas y Emergencias Sanitarias resultan contradictorios: “Pública y socialmente nos hemos equivocado con esa permisibilidad. No se debió autorizar la movilidad ni la apertura de las burbujas familiares”, rebate. A su entender, los poderes públicos “no entienden la severidad” de una situación que pudo haberse “controlado o al menos minimizado”. Tampoco está de acuerdo con comparar estas restricciones con las tomadas de cara al verano, cuando la incidencia media era de 25 casos por cada 100.000 habitantes, antes de Navidad partíamos de 250 y ahora nos situamos cerca de los 500. Por eso, tampoco entiende “la cerrazón ante la idea del confinamiento domiciliario” y apuesta por un nuevo estado de alarma que lo contemple.

Debido al decalaje entre las fechas clave en el aumento de casos y los datos que ofrece Sanidad, todavía quedan un par de semanas para constatar los efectos de la Nochevieja y la noche de Reyes en la pandemia. Lo que también puede afectar de forma sorpresiva –y para bien– es el paso de Filomena por regiones con mucha incidencia, como Madrid y Castilla La-Mancha. “Veremos una bajada fruto del confinamiento impuesto por la naturaleza”, opina Pilar Serrano, que calcula que se observará del 22 al 24 de enero.

Daniel López Acuña piensa que, si bien “es bueno que la adversidad climática nos haya llevado a una restricción de las salidas”, no se puede comparar con un “confinamiento total” como el que él propone. “Filomena va a durar menos de una semana y para que se viese un impacto, el encierro debería durar de dos a cuatro semanas”, compara. Por su parte, el miembro de la Sociedad Española de Epidemiología Pedro Gullón se confiesa “reacio al confinamiento domiciliario, la restricción más extrema, cuando no se han implantado otras medidas antes”.

De hecho, cree que el efecto de Filomena no será por el confinamiento, “sino porque se han paralizado las actividades no esenciales”. Y, aún así, piensa que se han mantenido más de la cuenta, por lo que no cree que esta sea la opción por la que se decanten algunas comunidades como Madrid. “Si no han sido capaces de paralizar la actividad económica menos urgente ante una situación tan grave y catastrófica como la nevada del siglo, no creo que vayan a paralizar la vida de los madrileños por el coronavirus”.

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El CIS sitúa por primera vez al PSC de Salvador Illa en cabeza en las elecciones catalanas

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El CIS sitúa por primera vez al PSC de Salvador Illa en cabeza en las elecciones catalanas

Vuelco en el escenario electoral catalán. Según el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el PSC está en cabeza en la carrera electoral en Catalunya y el ministro Salvador Illa podría ser el ganador de las elecciones si se celebran el próximo 14 de febrero. Según la encuesta del CIS, los socialistas obtendrían un 23,9% de votos, más de tres puntos por delante de los que obtendría ERC, que cae a la segunda posición. En escaños, la proyección del instituto demoscópico dibuja una horquilla amplia para el PSC, de entre 30 y 35 escaños, mientras que para los republicanos pronostica entre 31 y 33.

El sondeo de este jueves es el primero que detecta el adelantamiento de los socialistas a ERC. El partido de Pere Aragonès ha ido en cabeza durante toda la legislatura y en el último estudio del CIS en noviembre pasado los republicanos aparecían claramente consolidados como primera opción en intención directa de voto. Sin embargo, el cambio de Miquel Iceta por Illa como candidato del socialismo ha cambiado las tendencias.

El ministro es además el único candidato que aprueba en valoración, con un 5, mientras que sus dos rivales directos, Aragonès y Laura Borràs (Junts) obtienen un 4,6 de media. En el lado opuesto, la peor valoración la obtienen el candidato de Vox, Ignacio Garriga, con una puntuación del 2,5.

En la proyección electoral, Junts pierde fuelle y queda como tercera fuerza, incapaz de superar la barrera de los 30 escaños y con un porcentaje de voto sensiblemente más bajo que sus rivales. Los de Laura Borràs obtienen entre 20 y 27 escaños con un 12,5% de voto, lo que les situaría lejos de los resultados obtenidos por Carles Puigdemont hace tres años, cuando consiguieron superar a ERC en el último momento.

Por detrás de los tres primeros aparece un pelotón de partidos que compiten por la mínima. Ciudadanos obtendría entre 13 y 15 asientos, lo que supone un batacazo respecto a los 36 escaños conseguidos en 2017. En Comú Podem se mantiene en una franja similar a la actual, con entre 9 y 12 representantes, mientras la CUP crece, llegado a sumar entre 8 y 11 diputados. Al final de la tabla, el PP quedaría en 7 escaños, un crecimiento importante respecto a sus actuales 4, mientras para Vox se pronostica una entrada con fuerza en la Cámara catalana, consiguiendo una horquilla de entre 6 y 10 diputados.

La ventaja de Illa por encima de los partidos independentistas se fundamenta sobre la provincia de Barcelona, donde el candidato socialista es más sólido que Aragonès. En la provincia que más escaños reparte dos de cada tres escaños del Parlament, el ministro de Sanidad supera al republicano en casi 6 puntos de voto, y podría sacarle en 4 y 6 escaños de ventaja. Illa en cambio va tercero en Girona y Lleida, pero vuelve a remontar en Tarragona, donde es primero aunque en este caso solo por un punto respecto a ERC.

Respecto a los bloques que podrían sumar pactos tras las elecciones, la proyección del CIS permite diferentes combinaciones. El dato insólito que ofrece el estudio es que la suma de las tres fuerzas independentistas quedaría en el 39,1% de voto, lo que supondría una cifra casi 10 puntos por debajo de lo ocurrido en 2017 y 2015. Como consecuencia, el bloque partidario de la secesión solo sumaría en la franja alta de su horquilla de escaños, una situación que tampoco ha ocurrido nunca. Quienes sí sumaría son los tres partidos del antiguo ‘tripartit’ de izquierdas, PSC, ERC y ‘comuns’, que podrían llegar sin dificultad a la mayoría absoluta a partir de los 68 escaños.

La encuesta del CIS se realizó entre los días 2 y 15 de enero, por lo que capta el llamado ‘efecto Illa’, ya que el ministro fue presentado como candidato tres días antes del inicio del estudio. Según la ficha técnica, se realizaron 4.300 entrevistas telefónicas en Catalunya.

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El consejero de Sanidad de Ceuta y otros altos cargos también se colaron en la vacunación

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El consejero de Sanidad de Ceuta y otros altos cargos también se colaron en la vacunación

El consejero de Sanidad de Ceuta, Javier Guerrero, y otros altos cargos del Gobierno de la Ciudad (PP), también se han adelantado al protocolo y se han colado en la lista de vacunación en una ciudad que solo ha puesto por ahora el 50% de las dosis recibidas. El consejero de Sanidad ha comparecido este jueves y ha negado él, otros nueve altos cargos y trabajadores de su departamento se hayan “saltado ningún protocolo o estrategia”. “Yo no quería vacunarme, pero me lo pidieron los técnicos”, se ha justificado.

“El Ministerio incluye al personal de Salud Pública que trabaja en la gestión directa de la pandemia entre los colectivos a inmunizar con prioridad y eso se ha seguido al pie de la letra”, ha argumentado tras asegurar que si se puso la primera dosis de inmunización fue porque se lo pidieron “los técnicos”, y que estos le dijeron que si él no se vacunaba, ellos tampoco lo harían: “Yo no me vacuno ni de la gripe, no me gustan las vacunas”.

“Si analizamos ese epígrafe debo decir que soy personal sanitario de la Consejería, así como la máxima autoridad de Salud Pública, e intervengo en la gestión directa de la crisis sanitaria”, ha defendido el miembro del Ejecutivo local, que se ha descrito como un político “que trabaja codo a codo con los trabajadores, no un consejero de despacho”.

“Llevo casi un año gestionando esta pandemia en primera línea sin preocuparme por mis miedos o temores, visitando espacios como gimnasios llenos de positivos, controlando a los miembros de la Policía Local, colaborando con la Inspección Farmacéutica o el departamento de Medicina Escolar, en las Residencias de Mayores”, ha añadido.

Guerrero ha remarcado que ha estado en primera línea: “He estado en las trincheras, me he remangado, y nadie puede negarme que he estado en primera línea”. “Yo no quería vacunarme, a mí no me gustan las vacunas, pero mis técnicos me lo recomendaron y me lo pidieron, me dijeron que si no lo hacía ellos tampoco, también por mi vulnerabilidad con mi diabetes, mi corazón y mi tensión”, ha insistido.

A preguntas de los medios el consejero ha dicho que no se quiero comparar con Murcia y ha dicho que su “responsabilidad está en manos del presidente [de la Ciudad, Juan Vivas]”. “Si yo hubiera hecho mal no seguiría aquí, pero no he incumplido ningún protocolo, no he alterado la Estrategia del Ministerio y no he hecho nada malo”, ha dicho, descartando su dimisión.

La directora general de Sanidad y Consumo del Gobierno de la ciudad autónoma, Rebeca Benarroch, ya había defendido este jueves a primera hora que el consejero del área, ella misma y otros trabajadores del departamento hayan recibido la primera dosis de inmunización: “Se ha vacunado al personal sanitario de Salud Pública que se encuentra en primera línea: el equipo epidemiólogo, el de Prevención de la Salud, el jefe de Vacunación… Muy pocas personas. Estamos siguiendo escrupulosamente la Estrategia Nacional”.

Así lo ha asegurado Benarroch durante la presentación del dispositivo que para la inoculación de dosis ha puesto en marcha el Ejecutivo local. Fue el portavoz del cuarto grupo de la oposición en la Asamblea, Mohamed Ali (Caballas), quien este miércoles denunció que los dirigentes de la ciudad se habían adelantado y habían recibido ya la vacuna.

“El consejero, el doctor Javi Guerrero [desde finales de 2019 tiene la compatibilidad para seguir ejerciendo como gastroenterólogo en una clínica privada], es uno más del equipo, arrima el hombro tanto como cualquier otro, trabaja codo con codo con el resto de los trabajadores de la Consejería para salir de esta pesadilla cuanto antes y tiene que seguir haciéndolo”, le han defendido en un escrito cerca de un centenar de trabajadores de ese departamento.

El Ejecutivo regional considera que tanto Guerrero como el resto del personal de su departamento vacunado está incluido dentro del “personal sanitario de primera línea”, concretamente en el colectivo “de Salud Pública que trabaja en la gestión directa de la pandemia”, cuya prioridad debe valorarse “en función de su riesgo de exposición”, según la Estrategia Nacional. 

La Ciudad Autónoma fue una de las primeras autonomías en agotar la primera partida de dosis de Pfizer recibida (1.005 unidades) y el pasado lunes recibió otras 975 para completar la inmunización de los ancianos residentes en geriátricos y el personal que les atiende directamente, así como a los empleados del INGESA de Atención Primaria y a parte de los de especializada.

Con las primeras 200 dosis de Moderna recibidas la semana pasada se ha comenzado este jueves a vacunar a los trabajadores de clínicas privadas y a “otro personal sociosanitario”, según ha precisado Benarroch.

El secretario general del PSOE de Ceuta, Manuel Hernández, cuyo partido apoya al Gobierno local que dirige Juan Vivas (PP) en minoría, ha pedido el “cese inmediato” de Guerrero “en caso de ser cierto que se ha vacunado” y “la apertura de un expediente para la depuración de responsabilidades”.

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La vacunación irregular de políticos, directivos sanitarios y familiares alerta sobre el cumplimiento del plan de inmunización

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La vacunación irregular de políticos, directivos sanitarios y familiares alerta sobre el cumplimiento del plan de inmunización

Las vacunaciones fuera de protocolo de algún político, directivos sanitarios y personas ajenas a los grupos prioritarios en la Región de Murcia, la Comunidad de Madrid y Euskadi están ensombreciendo el plan de inmunización contra la COVID-19. En estas comunidades autónomas se ha extendido la administración a colectivos distintos a los grupos designados en la primera fase de la Estrategia de vacunación (personas vulnerables como los mayores en residencias o dependientes y sanitarios de primera línea). El Ministerio de Sanidad ha insistido tras conocerse estos casos en que “hay que seguir la estrategia acordada y consensuada con las comunidades autónomas y que fija los grupos prioritarios en esta primera etapa”. España ha administrado hasta ahora un millón de dosis (el 76% de lo recibido). El 2,17% de la población ha recibido el suero. Es el segundo país de la Unión Europea y séptimo del mundo en despliegue de vacunas.

La situación más ruidosa se ha producido en la Región de Murcia. El consejero autonómico de Salud, Manuel Villegas, parte de su equipo directivo y cientos de trabajadores de los servicios centrales de la Consejería han recibido una primera dosis del suero. Entre los agraciados se encuentra, además, María Teresa Martínez de Ros, esposa de Villegas y directora general de Planificación, Investigación y Farmacia en el Ejecutivo murciano.

Después de conocerse el caso a través del diario La Verdad, Manuel Villegas comparecía para dar explicaciones. En un principio adujo que había recibido la dosis “como sanitario”. Después ha dicho que se tomó la decisión de vacunar “después de que lo hiciera el personal sanitario que está en primera línea, según establece el protocolo nacional. No ha habido voluntad de ocultar nada ni de dar tratos de favor o privilegio”. Tras resistirse a dejar su puesto como pedía Ciudadanos, socio en el gobierno regional del PP, Villegas ha terminado por dimitir, según anunciaba horas más tarde el presidente murciano, Fernando López Miras. Murcia ha admitido que se han distribuido así unas 400 dosis. Sanidad ha repetido que esta acción no contaba con “ningún consentimiento” por parte del Ministerio.

También este miércoles, dos directores de hospitales vascos, el de Basurto y Santa Marina en Bilbao, han dimitido de sus puestos al conocerse que se habían puesto la vacuna. El Gobierno vasco ha explicado que Eduardo Maiz y José Luis Sabas (ambos exconcejales del PNV) se habían saltado el protocolo diseñado por el Servicio de Salud Vasco y, por eso, abandonaban su funciones, aunque no han detallado las razones por las que estos profesionales habían decidido inocularse el suero contra la COVID-19 de manera adelantada.

En la Comunidad de Madrid el problema ha surgido en el Hospital Clínico San Carlos. Allí, decenas de personas, antiguos trabajadores del centro ya jubilados, recibieron dosis de la vacuna durante el pasado fin de semana, según adelantó la Cadena SER. La dirección del hospital se escudó en que eran voluntarios que desarrollaban algunas actividades allí. Después tuvo que admitir que se había dispensado el fármaco a personas que no realizaban ningún voluntariado. En su versión, la asociación que convocó a los antiguos trabajadores se confundió y extendió la llamada a cualquiera. Los gestores del Clínico aseguran que vacunan a los sanitarios de primera línea, pero consideran que tienen que inmunizar a “aquellos que prestan algún servicio en el hospital y que puedan tener contacto con pacientes, acompañantes o profesionales del hospital”. No han podido precisar a cuántos se ha inoculado por error. “Varios” ha sido la respuesta oficial.

En este sentido, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha explicado este miércoles que “hay un protocolo que ha sido acordado con las comunidades autónomas. Todos sabemos a quién hay que vacunar”. Además, entiende que “es obvio que se está controlando el plan y para eso hay un registro de vacunas” unificado. Pero deslindó responsabilidades en el control: “En todo caso, si cabe una sanción por no aplicar el protocolo, corresponde a los gobiernos autonómicos”, señaló.

En esta primera fase de vacunación está surgiendo un problema derivado de la propia logística exigida por el producto diseñado por Pfizer/BioNtech. Los viales ultracongelados contienen suero para producir seis dosis, aunque se contabilizan cinco. Es decir, hay un poquito más del suero que necesita ser descongelado, extraído y diluido para ser inyectable. El extremo frío que requiere la conservación impide devolver el preparado a una nevera convencional. Las dosis que sobren tras completar una jornada de vacunación no pueden guardarse. Para que no se pierdan hay que administrarlas, aunque no haya personas del grupo diana.

Eso ha hecho que equipos sanitarios se hayan vacunado al terminar algunas sesiones o que varios alcaldes: el de Riudoms, en Tarragona, y los de El Verger, Els Poblets y La Nucía, en Alicante, o Rafelbunyol en Valencia se pusieran dosis antes de su turno. Al parecer, todos ellos acudieron a ponerse la inyección porque les dijeron que sobraban dosis y que, si no se las ponía alguien, se tendrían que tirar. En el Ministerio de Sanidad han contestado que, aunque el documento de la Estrategia de Vacunación no tiene directrices explícitas ante esta posibilidad, “a nivel técnico” se ha indicado que se aprovechen esas dosis sobrantes aunque sea en sujetos fuera de los colectivos prioritarios entendiendo que son una cantidad muy poco significativa. Cantabria sí ha creado un listado extra al que recurrir para administrar esas vacunas.

“No sobran dosis. Faltan dosis. No hay suficientes para que todos nos vacunemos mañana. Lo que hay que hacer es una planificación adecuada para que no sobren viales”, afirmó Illa este miércoles.

En todo caso, la cuestión de las dosis sobrantes es distinta a la decisión de pasar a vacunar a grupos que no parecen cuadrar con las prioridades diseñadas para esta primera etapa. Como tampoco pudo justificarse que en una residencia de mayores concertada de la Comunidad de Madrid, Casablanca Valdesur, se colara a familiares de los trabajadores para recibir dosis, tal y como destapó elDiario.es. La dirección admitió “anomalías” y el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso aseguró que se trataba de un caso aislado.

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