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Bitcoin: vuelven los máximos pre-pinchazo de la burbuja en tan sólo unos días de violento rebote, ¿Qué puede estar pasando?

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Bitcoin: vuelven los máximos pre-pinchazo de la burbuja en tan sólo unos días de violento rebote, ¿Qué puede estar pasando?

Bitcoin y el resto de cripto-monedas no se han venido distinguiendo a lo largo de los años por su transparencia, ni por estar exentas de una fuerte manipulación, ni tan siquiera por emerger como alternativa de dinero seguro tras casos de escandalosos robos a punta de bit de cripto-carteras, cuyos incautos poseedores las consideraban a salvo de los amigos de lo ajeno.

Tampoco Bitcoin se ha caracterizado (por ahora) por haber traído ese supuesto paraíso de devolución del poder financiero al pueblo. Lo cierto es que la fiebre de esta cripto-divisa embarcó a no pocos ciudadanos en una dañina ola de especulación extrema, que hizo que muchos perdiesen buena parte de sus ahorros, cuando no que se viesen inevitablemente abocados a esperar durante varios años con su dinero inmovilizado en Bitcoins, a la espera de “a ver cuándo se recupera y puedo deshacer posiciones sin pérdidas”.

Pero tras varios años de anodina letanía, especialmente en los últimos días tanto Bitcoin como las alt-coins han experimentado una espectacular revalorización, que recuerda por muchos motivos a las de otros (y efervescentes) tiempos. ¿Qué habrá movido en el mercado a Bitcoin&cía de semejante manera?

Bitcoin y sus cripto-amigos han demostrado que el mercado sigue vivo, y que sigue pudiendo mostrar una fuerza espectacular

Bitcoin Vuelven Los Maximos Pre Pinchazo De La Burbuja En Tan Solo Unos Dias De Violento Rebote Que Puede Estar Pasando 2

En un mercado que, tras años de hibernación, había ido poco a poco ganando lentamente altura en silencio, lo cierto es que la fuerte reacción alcista vista en los últimos días no es para nada algo normal; ni lo es en Bitcoin, ni en las alt-coins, ni en ningún otro tipo de activo que se precie. Aquí ha pasado algo muy serio para que hayamos visto semejantes revalorizaciones de la noche a la mañana. Porque es que los porcentajes de ganancia son realmente apabullantes. Por que se hagan idea, si bien Bitcoin por su propia naturaleza algo más estable (si es que eso es posible en este mundo) siendo como es el rey del universo cripto, incluso esta cripto-divisa por antonomasia ha visto en las últimas semanas revalorizaciones porcentuales de cerca de tres cifras en apenas unos días. Y vaya por delante que otras cripto-divisas multiplican esa centena de revalorización por 2 y hasta por tres.

El dato que muestran las gráficas es que, poco después de mediados del pasado octubre, Bitcoin venía cotizando ligeramente por encima de los 11.000€. Y básicamente a partir de ahí es cuando empezó todo lo que ahora hemos visto con bastante estupefacción. En sólo cuatro días Bitcoin escaló por encima de los 13.000$, lo que supone una jugosa revalorización de alrededor del 20% en un breve plazo de tiempo; realmente, esto no tiene mucho de especial como hecho aislado, en un mercado como el cripto tan volátil y voluble. Pero en este caso la cosa no quedó ni mucho menos ahí, y posteriormente la escalada prosiguió e incluso se redobló incansable. En otros tantos días Bitcoin llegó casi hasta la barrera de los 14.000$, para luego ya el 5 de noviembre llegar a los casi 16.000$: llevamos ya desde los 11.000$ del 18 de octubre una espectacular revalorización de casi el 50%. La cosa empezaba a parecer que iba en serio.

No contentos con eso, desde entonces y hasta el pasado 24 de noviembre, Bitcoin (BTC) trepó hasta casi los 20.000$, acariciando una onerosa revalorización que arañaba el 100% en poco más de un mes, y arrojando un muy generoso 250% en los últimos 9 meses. Al mismo tiempo el virrey del cripto-mercado, Ethereum (ETH), superaba esa marca con un 350% en el mismo plazo. Ya quisieran para sí estos réditos muchos otros activos del mercado. Es cierto que desde entonces ha habido un cierto retroceso de Bitcoin hasta el entorno de los 17.000/18.000$, que mayormente vino pareció venir detonado (o al menos coincidió en el tiempo) por temores de que en EEUU se estrechase el cerco a las cripto (un temor recurrente). Pero no es menos cierto que, después de la contundente escalada precedente, una corrección así entra dentro de lo más normal, y supone una inevitable recogida de beneficios de los que quieren ir haciendo algo de caja tras la espectacular escalada de cotizaciones. De hecho, incluso a pesar de haber sufrido ya buena parte de esa corrección, las cripto-monedas seguían siendo el activo que mostraba mejor comportamiento en 2020. Y el tema ya no es sólo la tendencia relativa vista en los últimos días en el mercado, es que en términos absolutos Bitcoin vuelve a estar en los niveles de sus máximos históricos, alrededor de los 20.000$: toda una marca psicológica y técnica cuya superación parece que se tiene ahora al alcance de la mano. Y no sólo por cotización parecen haber vuelto (al menos momentáneamente) los días de vino y rosas para Bitcoin; al igual que en los viejos tiempos, hemos visto cómo de nuevo las tarjetas gráficas usadas habitualmente para minar cripto-monedas han vuelto a agotarse, ante la insaciable demanda de los cripto-mineros y la renovada voracidad de su apetito.

Pero y ¿Qué han hecho las otras cripto-monedas? Bueno, pues si lo de Bitcoin ha sido innegablemente espectacular, lo de otras muchas cripto-monedas ha sido ya literalmente de locura. Ha ello ha podido contribuir decididamente que las alt-coins son mercados mucho más estrechos, con mucha menos capitalización, y sensiblemente de menor volumen diario. La entrada de dinero masiva hacia esas otras hermanas menores de Bitcoin ha producido reacciones mucho más dramáticas, incluso entre las más emblemáticas. Así, hemos visto a Ripple (XRP) pasar de los 0,22$ el 2 de noviembre a los 0,72 el día 24, alcanzando una exuberante revalorización de casi el 230% en poco más de 20 días. Stellar Lumen (XLM) ha pasado de los 0,07 el 4 de noviembre a los casi 0,225 el día 22, en lo que supone haber ganado como un cohete alrededor de un 220% en poco más de 15 días. Y otras cripto-monedas con menor volumen como Verge (XVG) han visto un comportamiento igualmente explosivo, pasando de alrededor de los 0,003 el 4 de noviembre al entorno de los 0,008$ el 25 del mismo mes, lo cual deja un nada desdeñable rédito de alrededor del **170% **en poco más de 20 días.

Pero lo más chocante y sospechoso a un tiempo es que no parece haber razones aparentes que justifiquen semejante comportamiento y unas revalorizaciones tan brutales. En medio de una buena dosis de confusión y de no acertar a explicar qué diantres estaba pasando en el cripto-mercado, ha habido medios que han hablado de la victoria de Biden, otros que lo han achacado a nuevas perspectivas de adopción masiva tras la noticia de que Paypal iba a permitir a sus usuarios depositar y negociar Bitcoins, otros que han vinculado los movimientos a los siempre más volubles mercados de derivados… Si bien todo ello podría haber jugado su papel en unas condiciones normales del cripto-mercado, lo cierto es que ninguno de estos factores (ni su conjunción astral más conjunta) justifican ni mínimamente un comportamiento tan explosivo como el que hemos visto. Aquí hay mucha más “tela” de la que parece, porque si no no se entiende lo que hemos presenciado atónitos desde nuestras pantallas.

Como les decía, se mire por donde se mire, en este mercado ha pasado algo que debería poder explicar la entrada masiva de dinero a la que hemos asistido. Así que, aunque sea tarea harto difícil, vamos a tratar de entrever a continuación qué demonios puede estar pasando realmente en el cripto-mercado. Empezaremos a hacerlo echando un poco la vista atrás, para ser capaces de tener en cuenta en nuestro análisis también el siempre aleccionador pasado, que muchas veces es esencial para interpretar el presente, y proyectar el siempre incierto (y a veces oculto) futuro.

Bitcoin: esa mezcla de malogrado sospechoso habitual y de (todavía) prometedor futuro

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Desde estas líneas ya saben que, a pesar de ser unos claros tecno-entusiastas, difícilmente somos tecno-desaforados, y tampoco solemos dejarnos llevar por pasiones más cegadoras que realistas. Así, ya en el pasado, aquí tratamos de evitar por todos los medios que nuestros lectores se viesen atrapados en aquella colosal burbuja de Bitcoin, ante la que tanto alertamos por activa y por pasiva. Y lo hicimos desde el mismo momento en el que se empezó a inflar, y no dejamos de hacerlo hasta que el cripto-mercado acabó por pinchar y caerse con todo el equipo: un proceso que fue todavía más dramático para muchas alt-coins que para Bitcoin. Es cierto que las revalorizaciones que trae toda burbuja pueden resultar muy seductoras (sobre todo a posteriori), pero la realidad histórica que muestran los datos del mercado es que, en estos procesos especulativos, son muy pocos los pequeños inversores que acaban sacando beneficio, y por el contrario la gran mayoría acaba atrapada en unos precios que, como ahora, tardan años en volver y devolverles su inversión inicial. Casi nadie suele salir en la cresta de la ola, cuando aún se está a tiempo de escapar de la debacle.

Eso sí, para algunos puede resultar muy duro despertar de la ensoñación más idealista que despertó (no sin motivos) Bitcoin y toda la libertad financiera que se suponía iba a traer (y que todavía puede hacerlo), hasta el punto de que esos algunos siguen en ciertos casos enrocados en la negación más sistemática de los muy censurables comportamientos que hemos visto en estos activos. Lo cierto es que, efectivamente, en Bitcoin y en sus cripto-compañeras vimos la formación y posterior pinchazo de una colosal burbuja especulativa según la definición más académica de lo que es una burbuja financiera. Pero es más, esta espiral inflacionista estuvo envuelta en una peligrosa falta absoluta de transparencia connatural al cripto-mercado, ante la cual muchos se escudaban en la sagrada (que lo es) privacidad que traía Bitcoin, sin querer ver que en muchos casos era utilizada por ciertos sectores dominantes del mercado para lucrarse en la más absoluta opacidad.

En el cripto-mercado, a un servidor siempre le resultó especialmente sospechoso e indicativo que hubiese una variedad extrema de diferentes cripto-monedas, muchas de las cuales no tenían razón de ser (alguna era hasta una cómica parodia para reírse del propio cripto-mercado, lucrándose con su “exuberancia irracional”). Pero eso sólo era un punto, porque otro aspecto todavía más revelador era la fuerte concentración de una inmensa mayoría de los tokens en circulación, al ser acaparados por tan sólo unos pocos poseedores. Esto en concreto hacía presagiar que ahí había ya mucho interés creado, auspiciado por unos pocos que podían fácilmente ponerse de acuerdo para dirigir las cotizaciones a voluntad. A todo ello se añadió la impunidad que otorgó el opaco anonimato que confiere Bitcoin y otros tokens de manera natural, lo cual, siendo algo idealistamente bueno en teoría, en la práctica regaló al lado oscuro del cripto-mercado la ansiada capacidad de dirigir las cotizaciones a voluntad. Y por motivos muy (des)humanos esto siempre ocurre hacia donde más interesa en cada momento, y con estación final (como siempre) en algunos particulares bolsillos.

Desde aquí siempre les dijimos que el problema real de nuestros sistemas financieros no eran realmente las entidades financieras, o el dinero en sí mismo, ni tan siquiera los bancos centrales. El problema real de lo muchas veces podrido de nuestro sistema somos nosotros mismos, y en concreto determinadas naturalezas humanas (especialmente presentes desde la sombra alargada de determinados países), que hacen avaro acto de presencia allá donde hay capacidad de ejercer políticas extractivas y de lucrarse a base del esfuerzo ajeno, evitando el esfuerzo propio. Y eso ocurre y ocurrirá con el dinero fiduciario, y también con cualquier forma de reserva de valor que caiga en las manos de algunos, incluido Bitcoin.

Así, el sueño de alcanzar por fin la libertad financiera con Bitcoin acabó hecho añicos (ojalá podamos reconstruirlo pero con mejores fundamentos), y finalmente se acabó por demostrar que, comportamientos de mercado y gráficas aparte, lo cierto es que toda la operación que se articuló en torno a aquella inmensa burbuja, en realidad fue orquestada por una única mano fuerte, que obviamente se lucró a costa de muchos pequeños ahorradores. Estos sufridos minoristas se dejaron guiar más por las creencias y las pasiones que por una cultura financiera de la cual renegaban (no sin sus motivos). Les advertimos de forma muy temprana sobre cómo sospechábamos de la existencia de una manipulación masiva cuando no era más que una mera hipótesis a la vista de las gráficas. E igualmente fuimos de los primeros en informarles cuando por fin llegaron las primeras evidencias tras una investigación, que demostraba finalmente la existencia de una única mano fuerte que conspiraba especulativamente desde las sombras del cripto-mercado.

Todo lo que se puede estar escondiendo tras este anómalo y espectacular “rally” del cripto-mercado

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Y ahora, tratando de proyectar a futuro la actual tendencia del mercado, ¿Alcanzará ahora Bitcoin por fin esos 50.000$ (o incluso 100.000$) que algunos vaticinaban tan pasionalmente? ¿Se convertirá finalmente en un activo y en un refugio de valor fiable (pero de verdad)? Y entrando ya más a considerar que el posible lado oscuro esté haciendo otra de las suyas, trabajando un poco más en la hipótesis de que estas espectaculares revalorizaciones de ahora no sean más que otro comportamiento “anómalo”, un servidor valora dos posibles escenarios hipotéticos que pueden justificar esa hipótesis en el actual momento mundial. Semejante revalorización súbita, repentina, sin apenas justificación ni refrendo por parte de la economía real ni de una nueva legislación “cripto-amigable”, podría tener su origen o bien en una nueva lata de gasolina echada a la hoguera para provocar otra lucrativa ola especulativa que permita ordeñar a la vaca de nuevo por las manos fuertes que dirigen este mercado, o bien puede incluso tratarse de una opción todavía peor, que sólo el tiempo nos podrá desvelar.

Lo cierto es que un servidor siempre defendió, incluso en acaloradas discusiones con grandes firmas de la prensa económica internacional, que Bitcoin sería lo especulativo que fuese, pero que tuvo ya la propia condición de activo desde mucho antes de que esos economistas quisiesen admitirlo. Además, también es un hecho objetivo y contrastable que Bitcoin ya ha hecho en varias ocasiones y en varios países de forma clara como activo refugio, para ponerse a salvo de hiperinflaciones u otros desastres económicos. En un plano más general, y bajo determinadas condiciones de mercado, hemos visto incluso precipitarse a las bolsas y los bonos, mientras que Bitcoin incluso aguantaba sus cotizaciones o hasta subía. Ese comportamiento es la propia definición de activo refugio, aplicable al juzgar determinados comportamientos vistos en Bitcoin. En determinados momentos, ese comportamiento de “puerto seguro” permitió a los que apostaron por Bitcoin poner a salvo sus ahorros, en medio de auténticas olas vendedoras masivas por shocks financieros como los vistos en los últimos años. E igualmente, cuando Bitcoin se sumió en el silencio más sepulcral traído por la particular “noche de los tiempos” que finalmente acabó por atravesar el cripto-mercado tras el pinchazo, desde aquí hicimos honor a nuestro espíritu más contrarian, y no dudamos en analizarles que, lejos de estar acabada, aquí quedaba cripto-economía y futuro para rato.

Y la potencial proyección de futuro más intraquilizadora que les citaba antes sería que, ahora, alguien ha podido ver igualmente en Bitcoin un puerto seguro donde preservar el valor de su dinero. En un contexto mundial muy muy complicado, a juzgar por esa fuerte entrada de dinero en el cripto-mercado, podría haber alguien que cree saber (o que directamente sabe a ciencia cierta) que se avecinan en los próximos meses tiempos todavía más convulsos. Y esa hipótesis les puedo asegurar que estoy literalmente deseando que no se pruebe cierta en ningún caso. Jamás habría pensado que podría yo llegar a decir algo así, pero lo cierto es que estoy deseando que lo de Bitcoin y su subidón se trate simplemente de otro empentón especulativo, a pesar de lo censurable que también sería eso. En todo caso, eso sería infinitamente menos destructivo para nuestro mundo que lo que nos sobrevendría tras el hecho de que la mano fuerte del cripto-mercado sepa que aquí hay alguien preparando “algo”. Porque a veces todos nos limitamos a ver los mercados como un mero objeto de inversión, y nos olvidamos de que, además de eso, siempre son un termómetro de “cómo” y hacia “dónde” se mueve el dinero, y… si además aplicamos un poco de capacidad deductiva, puede incluso que el mercado pueda arrojar luz sobre el muchas veces oscuro (y hasta siniestro) “porqué”.

Pero el hecho que más impotencia puede producirles a algunos es que, en un mercado tan opaco como es el cripto-mercado por su propia naturaleza, ese “porqué” es algo que tal vez no sepamos a ciencia cierta ni ahora ni nunca. En ese caso, deberemos limitarnos a juzgar la realidad que ha acabado sobreviniendo, y a especular si alguien ya contaba con ello o si simplemente fue todo fruto de la “grandísima” casualidad (rara avis en los mercados, la verdad). Sea cual fuere el desenlace final y nuestra consciencia sobre él, con estos movimientos del mercado y los que pueden estar “a la vuelta de la esquina”, lo que es seguro es que unos ganarán y otros perderán, y esperamos que sea la mayoría la que gane, para lo cual es esencial respetar la tríada de oro de toda inversión: dedicar sólo algunos ahorros, mantener la mente fría, aferrarse al realismo no pasional, y si uno se ha equivocado, saber reconocerlo con humildad y deshacer rápidamente posiciones, antes de quedar atrapado en las pérdidas durante otros tantos años. Y es que, les guste o no según su dosis personal de auto-crítica, a la hora de invertir hay que mirar más hacia adentro que hacia afuera, y no mirar obsesivamente tan sólo a las pantallas que nos muestran las gráficas de comportamiento de los inversores que, en fondo, son la simple agregación de los pánicos y pasiones de cada inversor a título individual. Muchas veces tratamos de buscar las respuestas (y las culpas) exclusivamente en terceros, cuando en realidad están en buena parte en nosotros mismos.

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Por eso recuerden siempre que, más que inversores, no debemos olvidar ni dejar de ser conscientes de que somos pequeños marineros montados en un cascarón de nuez. Así vamos surcando mares donde se nos cruzan auténticos transatlánticos, y donde suceden terribles tormentas y temporales, a veces más provocadas que la lluvia producida con cartuchos de yoduro de plata disparados a las nubes. Sean cautos, no se fíen de las apariencias, porque a ustedes les cuesta mucho esfuerzo y tiempo ganar un dinero que otros quieren que cambie de manos sin el más mínimo esfuerzo. Es la historia del mercado y de la inversión, y seguirá siendo igual sea cual fuere el activo que cambia de manos transfiriendo el valor de los pequeños bolsillos a las grandes sacas, o también a sacas pequeñas que se van haciendo grandes ante la falta total de ética de mercado en algunos. Y eso en el “menos peor” de los casos, porque también los hay que sólo explotan el sistema para mantener su riqueza y su poder a salvo de la corrosiva destrucción a la que ellos mismos lo abocan.

Autor: DerBlaueMond

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Economía

Brexit: acuerdo Comercial y de Cooperación entre la UE y el Reino Unido avanza

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Habemus acuerdo del Brexit: EU UK TRACA

Tras meses de negociaciones y decenas de reformas, hemos recibido la noticia del Acuerdo Comercial y de Cooperación entre la UE y el Reino Unido o “acuerdo del Brexit” como feligreses viendo la fumata blanca de la estufa de la Capilla Sixtina tras las deliberaciones del cónclave y el anuncio del cardenal que ocupará la silla de San Pedro. En este caso, ha tocado el anuncio del acuerdo de la nueva relación entre el Reino Unido y la unión Europea habiendo finalizado el periodo transitorio a partir del uno de enero.

El acuerdo va a aplicarse provisionalmente hasta que sea aprobado por el Parlamento Europeo y el resto de parlamentos nacionales de los estados europeos. ¿Cómo será la solución entre el Reino Unido y la Unión Europea?

Lo que acaba

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Empecemos por lo que se finaliza, porque pasa a haber dos mercados donde antes había uno. Los ciudadanos de la UE no podrán permanecer largos periodos de tiempo en el Reino Unido sin visado y viceversa. Tampoco podrán comenzar un negocio sin más permisos que un local.

También finaliza la libre circulación de bienes, habrá comprobaciones en las aduanas, al menos en las europeas. Especial énfasis en los productos agrícolas y sanitarios. Los servicios tampoco seguirán circulando libremente y tendrán que estar sometidos a las reglas del país de destino. Se finaliza el reconocimiento mutuo de las categorías profesionales, y también se finaliza el pasaporte a las empresas de servicios financieros.

Además El Reino Unido dejará de tener influencia en las reglas de la UE, así como presencia en el Parlamento europeo y dejará de contribuir al presupuesto de la UE. También finaliza la permanencia del Reino unido en el programa Erasmus+, acabando con el intercambio de estudiantes entre las distintas geografías.

¿Qué se ha acordado?

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Un acuerdo comercial centrado más en bienes que en servicios. No requerirá la existencia de aranceles algunos a los productos procedentes del Reino Unido hacia la UE y viceversa. Esto es más ambicioso que los acuerdos comerciales negociados con Japón y Canadá, que no alcanzaban todos los bienes. Además se establecen mecanismos de arbitraje en el caso de disputa, ambas partes podrán tomar medidas para salvaguardar su economía en caso de competencia desleal. El Reino Unido además deberá demostrar que los productos cumplen las reglas de origen, es decir, que son de Reino Unido y no de otro lugar para disfrutar de estas condiciones. El acuerdo también simplifica los trámites de aduana y evitará las barreras no arancelarias o técnicas al comercio.

Los servicios estarán sujetos a las reglas de la OMC respecto al GATS (comercio de servicios). Se facilitarán los viajes cortos de negocios entre geografías. Se limitan ciertos servicios como los de transporte o audiovisuales.

También se llegan a acuerdos específicos en temas de transporte, las aerolíneas británicas no seguirán siendo consideradas de la UE (ojo con lo que puede suponer esto para IAG y sus aerolíneas Iberia, Vueling o LEVEL, como hemos comentado alguna vez). Hay facilidades adicionales para el transporte por carretera y marítimo entre ambas geografías.

También hay disposiciones especiales en términos de comercio de energía (dada la conectividad que hay entre ambas geografías, especialmente el uso de la electricidad francesa para satisfacer sus picos de demanda) y de provisiones respecto al cambio climático. Durante un periodo provisional de 5 años y medio los pesqueros europeos tendrán un acceso decreciente a los caladeros británicos, cuya cuota disminuirá paulatinamente. Esta se irá revisando poco a poco en los próximos años.

El Reino Unido permanecerá en algunos proyectos conjuntamente financiados por la UE, como son el proyecto ITER, los servicios de investigación de EURATOM. También habrá acuerdos de cooperación en términos de la Seguridad Social.

En términos de seguridad ciudadana, se establecen mecanismos para compartir información, así como colaboración entre el Reino Unido, Europol y Eurojust. También para evitar el blanqueo de capitales y el terrorismo.

¿Y el futuro?

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En el futuro no será de extrañar que como vecinos la UE y el Reino Unido sigan firmando acuerdos y cooperando, sigue siendo interesante para ambas partes trabajar juntas en el futuro como buenos vecinos y miembros de otras muchas organizaciones internacionales (Consejo de Europa, la OTAN, el FMI, la OCDE…) También es posible que la relación entre ambas partes se vaya enfriando poco a poco y nos encontremos con que se vayan dando la espalda.

Ahora queda por ver el futuro de la relación entre ambos territorios. Queda por ver si las previsiones de los optimistas o las de los pesimistas tendrán éxito. ¿Será el Reino Unido una fuerte potencia global o quedará irrelevante en un mundo cada vez más centrado en grandes bloques ante la emergencia de las potencias de Asia? Por otro lado ¿qué sucederá en la UE? ¿Tendrá su momento de superar sus problemas con el Reino Unido fuera de sus fronteras o estos se agravarán al no tener a la visión británica del mundo? Todo esto dentro del contexto de la Covid19, la enfermedad que está acelerando las tendencias actuales en la economía.

Autor: Javier J Navarro

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Economía

Valor compartido: hacia un nuevo capitalismo

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En noviembre de 2018, en Nueva York, la Maratón se disputaba el trending topic con la inminente apertura del segundo Headquarters de Amazon, en el barrio de Queens: el hombre más rico del planeta, Jeff Bezos, llegaba a una de las zonas más modestas de la ciudad.

La alargada sombra de la gentrificación, pero, activó a la comunidad local, que se opuso al proyecto. El resultado fue la modificación de esta decisión -de alto impacto estratégico- de la multinacional norteamericana por, entre otros motivos, la reacción de los vecinos. La sociedad es una variable clave en los negocios.

Desde la crisis del 2008 el capitalismo transita hacia un nuevo paradigma. El objetivo esencial ya no es la generación de beneficios a corto plazo para los accionistas sino la creación de valor a largo plazo para el conjunto de la sociedad.

Cuando las portadas del establishment económico como The Economist o Financial Times se alinean con esta tesis, cuando el Foro de Davos 2020 o las empresas más poderosas de EEUU de la Business Roundtable declaran que:

el propósito vinculado con el bien común debe estar en el centro del modelo de negocio las empresas, el nuevo escenario parece posible. ¿Ética o estética?

El propósito llama al talento. Los Fridays for future no son una anécdota de jóvenes ecologistas. Son la muestra de los colaboradores que nunca tendremos en nuestra empresa si el lucro es el único objetivo.

En esta línea, después de la cumbre del clima de París, 20.000 estudiantes de las mejores escuelas de negocio francesas firmaban un manifiesto donde se comprometían a no trabajar para ninguna empresa que tuviera un impacto climático negativo.

Cuando las élites también hacen la revolución parece evidente que estamos frente un movimiento tan transversal como imparable.

De hecho, en el último informe sobre gestión del talento millennial de la consultora Deloitte se enfatizan conclusiones interesantes sobre los motivos que provocarían que este segmento de la población decidiera marcharse de su empresa antes de 2 años. Entre otros, se subrayaba el hecho de no priorizar aspectos como el impacto positivo en su comunidad local (59% dejarían la empresa), la diversidad o la inclusividad (63%). La consistencia y coherencia en el propósito empieza por casa.

La sostenibilidad da dinero. Atomico, uno de los mayores fondos de capital riesgo a nivel global, en su informe de capital riesgo en Europa del 2019, destaca que más de 500 startups han levantado 4,4 billones de dólares con modelos de negocio vinculados con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

En paralelo, los actores del sistema financiero no solo están generando divisiones específicas para abordar el gran reto de la sostenibilidad, sino que algunos la están ubicando en el centro de sus políticas de inversión.

Los principales grupos inversores Internacionales firmaron la declaración Climate Action 100+ en la que se comprometen a pivotar sus decisiones de inversión en operaciones respetuosas con el medio ambiente. Empresas como Danone o AccorHotels han firmado importantes créditos sindicados con diversas entidades financieras con tipos de interés variables vinculados a la sostenibilidad del proyecto.

Si en el 2008 las subprime fueron los activos tóxicos, en este nuevo entorno lo son las empresas con impacto climático negativo. Con el EBITDA ya no es suficiente.

El mercado da recompensas a las empresas sostenibles. El subíndice de sostenibilidad del Dow Jones, en el que cotizan las empresas internacionales más capitalizadas, muestra que:

los productos que incorporan los valores de sostenibilidad de forma consciente han obtenido seis veces más en ventas que los que no lo hacen.

Adicionalmente, más de 80 millones de consumidores europeos (Eurobarómetro 2020) afirman tener en cuenta criterios éticos cuando toman decisiones de compra en alimentación o ropa.

El nuevo producto ampliado va más allá del diseño, tecnología, funcionalidad o el packaging. Incorpora el alma de la empresa.

Los agentes económicos nos movemos por incentivos o por presiones. Desde el 2018 una directiva europea regula la necesidad que las empresas de más de 500 trabajadores no solo deben presentar un reporting financiero, sino también social y medioambiental. Este es un paso más en un camino de sofisticación creciente a nivel legislativo que nos condicionará la agenda.

De nuevo el entorno nos envía señales que hay que descifrar para tomar las decisiones estratégicas adecuadas. En este sentido, un marco conceptual potente es el valor compartido -término creado por los profesores de Harvard Michael Porter y Mark Kramer– entendido como el alineamiento del impacto económico con el impacto social y medioambiental. Realidades que, lejos de ser antagónicas, representan dos caras de la misma moneda.

El valor compartido consiste en añadir una dimensión social a la estrategia, partiendo de la base que el rol del sector privado en la solución de los retos mayúsculos a los que se enfrenta la sociedad va más allá de la filantropía (compartir un valor ya creado) o la responsabilidad social corporativa (vinculado a comunicación y márketing).

La clave radica en poner la sostenibilidad corporativa (económica, social, medioambiental) en el centro del modelo de negocio. ¿Cómo hacerlo? En equipo y con método.

La crisis actual ha acentuado el sentimiento de pertenencia al colectivo. Cuando la incertidumbre es la norma es necesario contar con compañeros de viaje que compartan los mismos desafíos.

Este es el ADN del trabajo de desarrollo de clústers que se basa en articular grupos de empresas interconnectadas para entender cuáles son las estrategias ganadoras a implementar mediante proyectos transformadores.

Mediante un enfoque público-privado, el modelo de clústers pivota en actuar como agentes de cambio para activar sinergias entre los integrantes del ecosistema (grandes empresas, pimes, startups, universidades, centros tecnológicos) y contribuir a capacitar a los directivos del futuro con modelos de gestión específicos vinculados al valor compartido como B-Corp. Este es el modelo que hemos construido, con carácter pionero, en el ecosistema clúster de Catalunya.

Se trata de un movimiento internacional que cuenta con más de 100.000 empresas inspiradas en su modelo (más de 3.000 certificadas) y que cuenta con referentes como Patagonia (ropa y equipamiento outdoor) que se ha querellado contra el ex-Presidente Trump por actuar como una amenaza al medio ambiente.

La nueva ola de empresas sostenibles la protagonizarán las empresas activistas. En nuestro entorno próximo, la comunidad BCorp la forman de momento unas 80 empresas de dimensiones y sectores diversos (Ecoveritas, Hola Luz, Roots for sustanability, Ethikos, Ecoalf,..) que inician una curva que será exponencial.

Se trata de un nuevo management para hacer frente a nuevos retos estratégicos, con métricas específicas como el impacto social monetizado. La ética reforzada con indicadores, sin espacio para la estética interesada.

Autor: Joan Martí Estévez

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Economía

Venezuela: su renta per cápita vuelve a los años cuarenta

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Venezuela devastada: su renta per cápita vuelve a los años cuarenta

A día de hoy, el petróleo sigue manteniendo una elevada importancia dentro del mix energético. Por ello, llama poderosamente la atención, que Venezuela, el país con mayores reservas probadas de crudo, esté devastada con una crisis económica que parece no tener fin y una hiperinflación que no cesa en su dinámica.

La prueba más evidente del destrozo económico es la evolución de su renta per cápita que ha llegado a niveles no vistos desde la década de los años cuarenta, con una caída del 75%. Su economía se caracteriza por la hiperinflación, la escasez, la delincuencia desenfrenada y el autoritarismo político, lo que ha producido un éxodo masivo.

Venezuela

Para hacernos una idea de la problemática existente en el país latinoamericano, los precios al consumidor en Venezuela subieron 65,7% en noviembre, según los datos de la Asamblea Nacional, marcando una aceleración de la inflación. Eso elevó la tasa de inflación interanual hasta el 4.087%. El gobierno del presidente Nicolás Maduro ha dejado de publicar regularmente los indicadores, ya que la economía ha entrado en una espiral de colapso hiperinflacionario.

Venezuela se encuentra en el sexto año de un colapso económico hiperinflacionario, que se atribuye a la impresión desenfrenada de dinero para cubrir los déficits fiscales y la fuerte intervención del Estado en la economía, hasta Cuba tiene mayor libertad económica que Venezuela.

Si nos remontamos al 2013, el valor del bolívar estaba vinculado a las exportaciones de petróleo. Por aquel entonces, el 90% de los ingresos por exportaciones del país provino del petróleo. Todos esos ingresos de exportación habían permitido al gobierno de Hugo Chávez de 1999 a 2013 hacer grandes planes de programas sociales destinados a combatir la pobreza y la desigualdad.

El problema vino cuando el fracking entró en juego y provocó el hundimiento del precio del crudo. Ese escenario llevó a la caída de la demanda externa del bolívar para comprar crudo y dejaron de entrar dólares. A medida que el valor de la moneda iba cuesta abajo y sin frenos el precio de los productos importados se incrementaba.

A falta de los grandes recursos que aportaba el petróleo, se trató de cubrir vía impresión monetaria el déficit existente. La moneda se fue hundiendo y la inflación se incrementó. Como el gobierno se había encargado en los “años buenos” de destruir la iniciativa privada, y era imposible la importación de bienes de primera necesidad, se originó la escasez.

La economía venezolana vive un verdadero destrozo y no tenemos una comparativa cercana para evaluar la situación real que vive el país. Si la gran recesión de Grecia entre los años 2008 y 2013 se dejó la cuarta parte del PIB, estas cifras quedan ridículas ante la caída de económica de Venezuela que entre los años 2014 y 2019 ha visto la pérdida de dos terceras partes de su PIB, el 65% de la economía.

Autor: Marc Fortuño

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