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Podemos cabalga contradicciones en las políticas de Estado y batalla dentro de la coalición por las medidas sociales y económicas

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Podemos cabalga contradicciones en las políticas de Estado y batalla dentro de la coalición por las medidas sociales y económicas

Ni una semana, sin psicodrama en el Gobierno de coalición. Esta vez a causa de los desahucios y la inmigración. Antes fueron los alquileres, el SMI, el IMV, el «escudo social», la designación de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado o la estampida de Juan Carlos I a Emiratos Árabes por citar algunos de los ejemplos que han dado lugar a controversias entre el PSOE y Unidas Podemos.

Cuando Pablo Iglesias dijo hace cinco años aquello de que hacer política implica «asumir decisiones difíciles y cabalgar contradicciones» no sabía hasta qué punto iba a tener que sortear las incongruencias propias entre lo que se dice cuando uno es oposición y lo que sucede cuando forma parte de un Gobierno. No todo es posible ni tan sencillo y muchas de las decisiones dejan cicatrices en los partidos jóvenes, nada que no hayan vivido los viejas formaciones en las últimas décadas.

Que gobernar supone también hacer renuncias porque la política no es una foto fija, sino en constante movimiento ante la que no siempre se puede permanecer inmóvil, es algo que el partido de Pablo Iglesias tiene tan asumido a estas alturas como la fuerza de su proporcionalidad en escaños respecto al PSOE dentro del Gobierno. Más claro: 35 diputados no son 120 y quienes llevan las riendas de la coalición son los socialistas

No en vano en el acuerdo entre socialistas y morados que precedió a la investidura de Pedro Sánchez ambos buscaron limitar las fricciones en áreas que ya entonces se preveían especialmente sensibles, e Iglesias asumió que mientras los suyos tendrían responsabilidad e influencia sobre algunas carteras socioeconómicas, las llamadas políticas o ministerios de Estado recaerían única y exclusivamente sobre los socialistas, lo que obligaría a Unidas Podemos a asumir decisiones no siempre compartidas y que levantan recelos de sus votantes.

«Tenemos programa y ganas de cambiar las cosas, pero también somos conscientes de una realidad, y es que hay ministerios donde tradicionalmente se es más impermeable a cualquier renovación», admite un dirigente de la formación morada, para quien Justicia, Interior o Exteriores son las áreas más «esclerotizadas del Estado y a las que resulta más complicado acceder». 

Hay quien lo explica también sobre la base de la autonomía de la que gozan algunos cuerpos de funcionarios reticentes a los cambios y que ante un experimento novedoso como es un gobierno de coalición pueden poner más resistencia. Aluden a jueces, diplomáticos, abogados del Estado o técnicos comerciales, cuya renuencia a cualquier transformación «que afecte mínimamente al estatu quo les hace entrar en convulsión». Una clara señal, en todo caso, de que se puede tener el gobierno pero no el poder y de que gobernar no siempre significa mandar, lo que obligará a los morados a redoblar el esfuerzo pedagógico ante sus votantes si no quiere acusarlo en las urnas.  

Lo ocurrido esta semana a cuenta de la enmienda que Podemos presentó con ERC y Bildu a los Presupuestos para exigir la prohibición de los desahucios hasta 2023 y la crisis migratoria en Canarias da una idea sobre qué pulsos pueden emprender los de Iglesias para presionar a sus socios y conseguir sacar adelante sus propuestas y qué posiciones, por el contrario, no pasarán del legítimo ejercicio de deslizar cierta crítica y marcar un perfil propio, pero no servirán jamás para modificar la estrategia del Gobierno.

El impacto de la discusión entre PSOE y Podemos sobre los desahucios provocó esta semana múltiples llamadas, declaraciones públicas y mensajes, además de un notable malestar entre los socialistas, que aún así eran conocedores de la posición de sus socios al respecto y de la presión ejercida durante meses para sacar adelante una cuestión de justicia en tiempos de pandemia y de especial vulnerabilidad de cientos de familias.

Sánchez e Iglesias habían hablado del asunto el viernes anterior durante el transcurso de un almuerzo en La Moncloa y el líder de Podemos no percibió en absoluto que el tema estuviera zanjado, pese a la negativa del Ministerio de Economía. Unidas Podemos entendió que debía intensificar la presión dentro y fuera del Ejecutivo para doblar el pulso a Nadia Calviño, con quien también algunos socialistas tienen roces. De ahí el texto mancomunado en el Parlamento con ERC y Bildu del que el portavoz de Podemos, Pablo Echenique, informó a su homóloga socialista la noche anterior. Adriana Lastra acusó recibo, según versión de los morados, pero también avisó de que el PSOE no firmaría la enmienda y tampoco la aprobaría en los términos en que había sido escrita. Cuestión distinta es si avisó o no a La Moncloa de lo que se venía encima y del tsunami que podía provocar la enmienda de sus socios de gobierno. Ambos partidos

Socialistas y morados están convencidos de que el asunto, en todo caso, será resuelto y que se prorrogará la prohibición de ejecutar desahucios mientras dure la pandemia, tal y como pretende Iglesias. De momento, en la calle los lanzamientos siguen.

El modus operandi respecto a los temas sociales es siempre el mismo desde que arrancó la coalición. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pactarán una transacción que ambos puedan vender ante la opinión pública en respuesta a una demanda a la que el electorado socialista no entendería que su Gobierno diera la espalda. 

La estrategia de provocar un «psicodrama político mediático» antes de alcanzar un acuerdo en el seno del Gobierno no es nueva y Podemos la ha activado, en respuesta a las reticencias de sus socios ante asuntos de especial sensibilidad social, en más ocasiones de lo que a sus dirigentes les hubiera gustado. «El objetivo –explican– no es buscar foco, sino presionar al PSOE con asuntos que están incluidos en el pacto de gobierno y que sin embargo se resisten a aceptar en el marco de las reuniones internas». Ocurrió tras las semanas más crudas del confinamiento con la polémica sobre si bajo el estado de alarma se debía o no permitir a los niños salir a pasear acompañados de un menor. Sánchez lo había hablado con Iglesias, responsable de los asuntos sobre Infancia, durante el fin de semana. El presidente compareció ante los medios y emitió señales de que el Gobierno podría autorizar la salida de los menores, sin embargo el martes el Consejo de Ministros no lo autorizó y la portavoz María Jesús Montero se desmarcó de la medida. Ya por la tarde, y tras una acalorada disputa entre ministerios, Iglesias forzó la decisión tras escribir un tuit previo a la comparecencia del ministro de Sanidad, que forzó a Illa a asumir la decisión. 

Otro ejemplo más reciente fue con motivo de la limitación del precio de los alquileres en el marco de la negociación presupuestaria. Se trataba de un asunto tabú para el área económica y en Podemos sabían que era difícil que Calviño cambiara de actitud, después de varias semanas de negociación. Iglesias convocó al sindicato de alquileres en su despacho y, con posterioridad, Unidas Podemos se adhirió a un manifiesto firmado por ocho partidos que habían respaldado la investidura de Sánchez en el Congreso, lo que motivó que el PSOE se aviniera a una nueva negociación que protagonizaron esta vez la secretaria de Estado para la Agenda 2030, Ione Belarra y el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que acabó en acuerdo. 

Y lo mismo ocurrió con los apoyos parlamentarios a los Presupuestos, después de que tras el verano el PSOE instalara en la opinión pública que Ciudadanos sería interlocutor preferente del Gobierno para sacar adelante las cuentas públicas. En aquella ocasión, tronaron en La Moncloa las palabras de Rafa Mayoral e Isa Serra, en rueda de prensa para anunciar que Unidas Podemos no estaría jamás en el apoyo a un Presupuesto pactado con los naranjas. Sánchez llamó entonces a Iglesias para manifestarle su enfado por aquellas declaraciones, si bien ambos quedaron en reunirse al lunes siguiente y salieron de la reunión con un pacto para que la elaboración del texto fuera mancomunado entre ambas formaciones y que el peso de la negociación lo llevarán María Jesús Montero por el PSOE y Nacho Álvarez por Podemos. Iglesias también impuso que  la ronda de consultas para buscar apoyos arrancara con los grupos parlamentarios que votaron «sí» a las investidura, seguidos de los de la abstención para acabar con los del «no». El orden desplazaba a Ciudadanos a la penúltima posición y desde entonces dirigentes de Unidas Podemos intentan evitar a toda costa que Inés Arrimadas esté en la foto final de las cuentas públicas.

Son tres ejemplos, pero ha habido muchos más, de cómo Podemos libra determinados pulsos dentro y fuera del Gobierno para redoblar la presión sobre su socios y arrastrarlos al acuerdo. Casi todos tienen que ver con las áreas socioeconómicas, ya que en materias de Estado, como Interior, Justicia o Exteriores los de Iglesias saben de antemano que la batalla la tienen perdida. Se ha visto también esta semana con motivo de la crisis migratoria en Canarias y con la devoluciones en caliente de los inmigrantes en situación irregular avaladas por el Constitucional.

«El Gobierno tiene que establecer urgentemente un proceso de devolución que cumpla con los derechos humanos», declaraba Ione Belarra en relación al régimen especial de las interceptaciones en las vallas de Ceuta y Melilla, para quien el Gobierno de España debe establecer «un proceso de devolución que cumpla con los los derechos humanos y permita identificar a niños y niñas, a mujeres víctimas de trata y a solicitantes de asilo».

La coordinadora general de Podemos Canarias, Laura Fuentes, pedía además  la «inmediata dimisión» del ministro de Interior, Fernado Grande-Marlaska, por la salida el martes de 227 inmigrantes del campamento de Arguineguín (Gran Canaria) sin un lugar donde pernoctar o al que acudir. Fuentes afirmaba que se habían vulnerado los derechos humanos de estas personas y puesto en peligro la paz social con los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad a la que habían sido trasladados, al tiempo que calificaba  de «profundamente decepcionante» que un ministro de un gobierno progresista «juegue de esta forma con la dignidad de las personas migrantes».  

La petición de dimisión de Marlaska no solo no había sido consensuada con la dirección federal de Unidas Podemos, sino que provocó un profundo malestar de Pablo Iglesias, pero su entorno atribuyó el comunicado de Canarias a la autonomía orgánica de las federaciones autonómicas. Aún así admiten que en Inmigración, un asunto de Estado pero muy sensible para el electorado de Unidas Podemos, su capacidad de influir en la estrategia del Gobierno es limitada, más allá de que pueda hacer pública su profunda discrepancia con las devoluciones en caliente, las avale o no el Constitucional, o con la manera en que Marlaska está gestionando la crisis canaria. 

Algo parecido sucedió cuando el Gobierno no hizo partícipe a Iglesias de la decisión del rey emérito, el pasado verano, de salir de España e instalarse en los Emiratos Árabes, después de que la Justicia suiza y española abrieran una investigación sobre su patrimonio y varias cuentas en el extranjero no declaradas al fisco español. Unidas Podemos provocó mucho ruido mediático, hizo ostentación pública de la discrepancia… y al final supuso el reconocimiento de que gobernar también supone cabalgar algunas contradicciones ante las que el único margen es remarcar las diferencias ideológicas.

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Espectáculos

El Festival de Cine y Derechos Humanos premia «Bienvenidos a Chechenia»

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30/04/2021

13:04

Cine

San Sebastián

N. V. | EITB Media

La película de David France ha obtenido el Premio del Público al Mejor Largometraje y el premio Amnistía Internacional.

La 18ª edición del Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián ha hecho público este mediodía su palmarés.

La película “Bienvenidos a Chechenia” (Welcome to Chechnya; EE. UU., 2020), de David France, ha obtenido el Premio del Público al Mejor Largometraje y también el premio Amnistia Internacional.

Se trata de un documental que sigue los pasos de un grupo de activistas que ponen en riesgo su vida para enfrentarse al represivo movimiento anti-LGBTQ que impera en la república rusa.

“Confinés dehors” (Francia, 2020), de Julien Goudichaud, por su parte, se ha hecho con el Premio del Jurado Joven al Mejor Cortometraje.

Esta tarde (18:00) se celebra la entrega de premios en el Teatro Victoria Eugenia, tras la que se proyectará la película de clausura, Petit pays (Francia-Bélgica, 2020), de Éric Barbier.

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Espectáculos

Ritxi Lizartza: «“Apaiz kartzela” no dejará frío a nadie»

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el

28/04/2021

12:35

Cine

Entrevista

Natxo Velez | EITB Media

Los directores Ritxi Lizartza, Oier Aranzabal y David Pallarès presentan el documental “Apaiz kartzela” en el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián.

En los últimos años del franquismo, entre los años 1968 y 1976, 53 curas, la mayoría de ellos vascos, fueron encarcelados en la prisión de Zamora. Xabier Amuriza, Josu Naberan, Juan Mari Zulaika, Julen Kaltzada, Periko Solabarrieta y otros muchos religiosos fueron castigados en la cárcel convenida entre el Vaticano y Franco, la única en el mundo solo para sacerdotes, por denunciar las tropelías de la dictadura.

Los directores Ritxi Lizartza, Oier Aranzabal y David Pallarès han recogido en el documental “Apaiz kartzela” las peripecias de estos hombres, desde su intento de excavar un túnel para escapar a su tentativa, en 1973, de incendiar la cárcel. Además, han vuelto con algunos de ellos a esa prisión.

El guion de la película, en la que participa EITB, es obra de Martin Etxeberria, Xabier Etxeberria, Jon Mikel Aldanondo y Mielanjel Elustondo, y Joserra Senperena se ha ocupado de la música. Hemos hablado con Lizartza sobre la película que se estrena en el Festival de Cine y Derechos Humanos.

¿Qué camino habéis recorrido a través de la memoria para hacer esta película contra el olvido? ¿A qué fuentes habéis recurrido?

La cárcel para curas de Zamora estuvo abierta entre 1968 y 1976. Es una historia desconocida y que no se ha contado. Así que hemos querido narrar este capítulo importante de nuestra memoria histórica para que las nuevas generaciones tengan constancia de esta cárcel fundamentada en el concordato entre Franco y el Vaticano.

Para ello, hemos recopilado audios, vídeos y una extensa documentación de aquella época, y hemos realizado 35 entrevistas, porque los recuerdos de los propios curas son la memoria más precisa, cercana y creíble. 

Hay que recordar que estuvieron allí 53 curas, 35 de ellos vizcaínos y 8 guipuzcoanos. Y hemos buscado opiniones diferentes: un funcionario de la prisión de aquella época, periodistas, expertos… El viaje a Zamora ha sido la mejor manera de rememorar aquella época.

En general, ¿con qué estado de ánimo dieron su testimonio los expresos?

Hemos recibido una ayuda ingente por parte de los curas. Ellos también querían contar esa historia, porque la sienten muy viva. Muestra de ello es que 16 de esos curas se han sumado a la querella de Servini contra las tropelías del franquismo.

La manera de rememorar su historia, por su parte, ha partido más desde la emoción que desde la rabia o el dolor. Se han emocionado al contarnos sus vivencias, han recuperado los hechos de aquella época y lo que sufrieron en Zamora desde la emoción. Son reseñables la amistad y la solidaridad que hay entre ellos.

Y cuando llegamos a Zamora, los sentimientos explotaron. Creemos que la película, en tanto en cuanto muestra el dolor que sufrieron, recoge desde muy dentro todo lo sentido y ocurrido.

¿Qué tipo de sucesos se cuentan en la película?

El eje principal es la visita a la cárcel, pero lo que más nos ha emocionado han sido sus testimonios: la persecución, torturas, malos tratos y detenciones que sufrieron. Hemos vestido esos duros momentos con las creíbles y preciosas animaciones de Kote Camacho.

¿Cómo se hilvana todo para mostrarlo en la pantalla?

Hemos conseguido audios y vídeos de la época, las cartas de los curas, documentos, fotos y mucho más material; también hemos recogido, además de las entrevistas, el notable rastro que dejó su actividad en la prensa, y, como te he dicho, las animaciones han aportado una gran calidad al corte final.

Un fragmento ha sido grabado en la propia cárcel de Zamora, donde volvisteis con algunos de los curas que estuvieron recluidos allí. ¿Cómo fue el trabajo administrativo para conseguir grabar allí y cómo vivisteis el retorno de los expresos?

Fue muy difícil conseguir el permiso para entrar a la cárcel de Zamora, pues está cerrada desde 1995 y es imposible entrar. Pero finalmente lo logramos, y hemos dispuesto de la ayuda de las instituciones públicas para hacer un rodaje con la mayor calidad posible.

Todo aquel que vea el film podrá ver la experiencia por la que pasaron los curas al entrar 50 años más tarde a la cárcel y revivir in situ todos los malos tratos que sufrieron en su juventud por condenar la represión del franquismo, no dejará frío a nadie.

¿Qué futuro le deseáis a “Apaiz kartzela” más allá del Festival de Cine y Derechos Humanos?

Nuestra intención es que haga su recorrido por festivales, y, después, por un lado, queremos estrenarlo en cines, y por otro, que haga su circuito pueblo a pueblo, para poder dar voz a los protagonistas además de ver la película.

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Espectáculos

«Ilargi guztiak» abrirá el festival Fant

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27/04/2021

13:31

Cine

7-16 de mayo

N. V. | EITB Media

El Festival de Cine Fantástico de Bilbao arrancará el 7 de mayo con el largometraje dirigidio por Igor Legarreta y protagonizado por Haizea Carneros, Josean Bengoetxea e Itziar Ituño.

Noticias (1)

El Festival de Cine Fantástico de Bilbao, Fant, celebrará su vigésima séptima edición entre los próximos 7 y 16 de mayo con un total de 73 proyecciones y 12 largometrajes a concurso en su sección oficial.

Además de los premios Fant 2021 al mejor largometraje, mejor guion y dirección más innovadora, el festival entregará su premio de honor al director Jaume Balagueró («Darkness», «REC», «Mientras duermes», «Los Sin Nombre») y el galardón Fantrobia como figura emergente en el género fantástico al productor, guionista y director Lluís Quílez.

El Fant combinará los actos presenciales en los cines de la Alhóndiga y otras salas con la proyección de parte de la programación por Internet a través de la plataforma Filmin.

El festival se iniciará el viernes 7 de mayo con una gala inaugural en el Teatro Campos Eliseos que acogerá el estreno de «Ilargi Guztiak. Todas las lunas», dirigido por Igor Legarreta con la participación de EITB y protagonizado por Haizea Carneros, Josean Bengoetxea eta Itziar Ituño.

En la sección oficial del festival competirán 12 películas, y la clausura correrá a cargo de la película «Anything for Jackson», de Justin G. Dyck, estreno estatal.

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