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Rafael Tejido: “Tenemos que concienciarnos de que pasaremos una Navidad con mascarilla y distancia social dentro de las casas”

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Rafael Tejido:

El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, es más que un referente sanitario en Cantabria: es un tótem. Este centro es un referente incuestionado que se sitúa en un territorio al margen de filias y fobias políticas, es la última trinchera en el ámbito de la salud que lleva décadas grabado a fuego en el imaginario colectivo de los cántabros. Rafael Tejido (Reinosa, 1964) es el director gerente de un complejo hospitalario que cada día consume más de un millón de euros y que en un año gestiona el 45% del presupuesto de todo el Servicio Cántabro de Salud. Una década atrás, entre 2007 y 2011, este médico internista fue director médico del mismo centro hospitalario. Tras pasar entre una dirección y la otra como jefe de la Unidad de Alta Resolución Hospitalaria, asumió la gerencia el pasado 1 de septiembre de 2019 sin saber, como nadie esperaba, que estaba a punto de estallar una pandemia.

Desde enero de este año, cuando aún las noticias internacionales daban cuenta de la proliferación de casos de neumonía en un extremo de Asia, Valdecilla empezó a prevenir lo que pudiera avecinarse y ello ha posibilitado asumir estos meses el impacto de la COVID-19 siempre con reserva de camas, reestructurando el hospital por dentro para abrir nuevos espacios según la planificación hecha a principios de 2020. Según Tejido, las vacunas que llegarán permiten vislumbrar “luz al final del túnel”, pero 2020 no ha acabado y aún se espera una nueva acometida del virus SARS-Cov-2 en invierno, a finales de diciembre y en enero. Será realmente la cuarta ola epidémica, después de la de marzo, la del verano y la actual de otoño. Partidario de medidas sociales drásticas y cortas en el tiempo, presagia una Navidad en donde no habría que descartar que las familias se reúnan en una insólita estampa de puertas a dentro: con mascarilla y distancia social en los domicilios. Porque la pandemia no acabará para entonces. Tejido espera una situación “muy complicada” como mínimo hasta el mes de marzo.

Fue director médico en este mismo hospital y ahora le toca lidiar con la parte organizativa como director gerente. ¿Ve el hospital ahora de forma distinta?

Tengo un poco de mala suerte porque siempre me toca una pandemia y una crisis económica [sonríe]. La otra vez fue la epidemia de Gripe A, que fue mucho menos de lo que nos esperábamos. La recuerdo muy bien. A mí me llamó el director de Salud Pública un sábado diciéndome que en México había una mortalidad altísima y nos lo esperábamos aquí. Siempre se cree que la gripe tarde o temprano puede virar y crearte un problema. La verdad es que la Gripe A resultó mucho menos de lo esperado porque afectó sobre todo a gente joven y eso tiene mucho menos impacto en un hospital. Pero tuvimos una crisis económica muy importante, la de 2008, y ahora vuelvo y me toca la pandemia y otra crisis económica…

En enero ya se esperaban que pudiera ocurrir lo que está ocurriendo ahora. Entonces, según las noticias que llegaban de Wuhan (China), constituyeron una comisión con 20 especialistas para enfrentarse a la COVID. En febrero ya trabajaba ese equipo de expertos. ¿Esto significa que el virus ya estaba antes de febrero presente en España?

Es posible, pero esos datos epidemiológicos son difíciles de conocer. El primer fallecimiento confirmado en España fue un caso en febrero, en Valencia. Yo recuerdo cómo empezó. El 31 de diciembre las autoridades chinas declararon que tenían neumonías de gente joven, de causa vírica, aunque no tenían muy claro qué virus podía ser. Pero empezaron a ver que se transmitía rápido y ya el 7 de enero la Organización Mundial de Salud (OMS) declaró que podía ser un problema porque lo identificó como un coronavirus.

Pero la OMS se resistió inicialmente a declarar una alerta internacional…

Se ‘jugaba’ con las cifras pero estas acabaron siendo espectaculares. Todos los martes tengo una reunión con los jefes de servicio y revisando las cifras desde que empezó la pandemia vemos cómo el 29 de mayo, cuando ya había pasado el tsunami inicial, teníamos en el mundo cinco millones de contagios. A final del verano, había 25 millones. Dos meses y medio después tenemos 50 millones de personas afectadas. La velocidad de progresión de la pandemia es brutal porque una epidemia se propaga exponencialmente. Ahora mismo, todos los días batimos un récord de contagios en el mundo. Cuando, en octubre de 2019, la OMS advirtió que podríamos tener una pandemia se preveía una crisis asistencial importante y una crisis económica grave, incluso con un millón de muertos. Ahora llevamos millón y medio.

¿Cómo se prepararon de forma previa?

Empezó en Wuhan y nos preparamos rápido. La tercera o cuarta semana de enero ya hicimos una junta facultativa y montamos una comisión de seguimiento. Entonces era una epidemia, no una pandemia, restringida a Asia. Pusimos los primeros eslabones de algo que no sabíamos cómo podía evolucionar. Teníamos a profesionales de Infecciosas, Neumología, de Medicina Interna, de Intensivo y Urgencias y de los laboratorios de Microbiología y de dos servicios muy importantes en estos casos, que son los de Preventiva y Prevención, que trabajan para que no haya contagios entre pacientes y entre profesionales. Ya empezamos a plantearnos los equipos de protección personal, cómo sería la redistribución del hospital… Pero fue en febrero donde metimos una marcha de mayor velocidad porque vimos cómo se extendía por Europa con casos esporádicos y cuando llegó a Italia vimos que la situación era clarísima y que iba a tener un enorme impacto. Ahí hicimos más comités de seguimiento: de servicios clínicos, de laboratorio y de seguridad para que no hubiera brotes en el hospital. A finales de febrero lo teníamos francamente preparado. Nuestro primer caso fue el 29 de febrero, pero el 14 de marzo ya había en el país un impacto tremendo en los hospitales. Nosotros nos habíamos anticipado mucho y lo teníamos bien preparado. Eso nos salvó.

Tengo entendido que los contagios internos en el hospital, sobre todo entre personal sanitario, han sido bastante bajos.

El problema que puedes tener en una pandemia de esta naturaleza es que los profesionales se infecten, causen baja y no tengas capacidad de respuesta, pero que también se conviertan en un vector de contagio cuando están infectados y siguen trabajando. Los propios hospitales pueden generar casos. Eso ha pasado en todas las pandemias. Nosotros hicimos una política muy intensa con los profesionales. En febrero ya cogimos todos nuestros equipos de protección personal, repartidos por el hospital, lo centralizamos en un almacén y lo custodiamos para hacer una distribución centralizada. Al tiempo, a nuestros proveedores les pedimos que nos adelantaran los suministros y así tuvimos un almacén muy potente de equipos de protección. Otra cosa que hicimos, y que fue una apuesta nuestra, fueron los test masivos a los profesionales. Analizamos cualquier caso sospechoso y también aplicamos ‘cortes’ a los equipos más expuestos con la pandemia. Por último, establecimos una consulta propia para profesionales para atender inmediatamente a cualquiera que tuviera clínica (sintomatología) o que hubiera dado positivo. Hicimos más: desde febrero impartimos más de 300 talleres de formación en cuanto a los EPIs. Una de las claves a la hora de minimizar el riesgo fue que tuvimos una baja incidencia de profesionales infectados: un 3,2%. Conseguimos no propagar la infección por los hospitales. De eso estamos orgullosos.

¿Qué nivel de desgaste tienen los profesionales y qué ajustes realizan estos días en las unidades de cuidados intensivos?

La primera ola fue de una velocidad inmensa y, aunque lo teníamos trabajado mucho, tuvimos que cambiar a veces el plan establecido por lo que es importante planificar pero también adaptarse a cada momento. En marzo fue distinto a lo que ha sido en verano y a lo que es ahora. En verano la propagación ha sido más progresiva por lo que la necesidad de abrir nuevos espacios COVID en el hospital fue mucho menor. ¿Cómo está siendo este otoño? No con la velocidad de marzo, pero sigue siendo intensa, no tan veloz, pero sí que más prolongada. En marzo tuvimos dos o tres semanas intensísimas, ahora llevamos cuatro semanas intensas y continúa. ¿Qué hacemos ahora? Adaptamos el hospital según el impacto. Hay una diferencia muy importante con marzo. Entonces cerramos mucha actividad no-COVID [en referencia a otras patologías], con lo que ganamos capacidad de adaptar, de extendernos. Pero ahora que sabemos que es mucho más largo en el tiempo no podemos cerrar el hospital no-COVID con lo que estamos conviviendo con unas tasas de pacientes no-COVID, unos 600, con los de COVID, y esto lo ha complicado más.

¿Y cómo lo han resuelto?

Tenemos diferentes escenarios. Nosotros tenemos nuestros propios indicadores: la tasa de incidencia en la comunidad, porque viendo lo que pasa en la comunidad prevemos lo que ocurrirá en las dos semanas siguientes; el número de ingresos semanales; y nuestra propia tasa de ocupación. Cuando tenemos tasas de ocupación muy altas, digamos del 70%, y vemos que la incidencia en la comunidad y el número de ingresos está aumentando, inmediatamente preparamos otra estructura para tener reserva. Hemos estado todo el verano con 72 camas en planta convencional, ahora hemos añadido dos plantas más que nos da una cobertura de 130 camas. Tenemos cinco plantas de hospitalización abiertas. En UCI empezamos en verano con una unidad de seis camas y hemos aguantado hasta el 1 de septiembre. A partir de entonces tuvimos que abrir un pabellón (16 boxes más) y en las últimas dos semanas hemos abierto otras dos salas (24 boxes) y ya tenemos preparada, aunque no la hemos tenido que utilizar, otra sala de Urgencias (16). Con todo esto tenemos para 60 ingresos y ahora hay una treintena. ¿Por qué hacemos eso? Porque vemos que la tasa de la comunidad es alta y la velocidad de los ingresos ha aumentado en las dos últimas semanas. Estamos en una tendencia creciente y hemos llegado a 20 ingresos por semana.

¿Qué índice de mortalidad hay en la UCI? Este dato casi nunca se traslada públicamente.

La clave en la UCI no solo es abrir áreas, sino dotarlas bien. Esto es muy importante. Nosotros intentamos siempre no llegar al colapso. Preferimos abrir estructuras que devaluar la asistencia con hospitales de campaña. Todo lo que abrimos es para dar una asistencia de calidad. ¿A partir de 120 camas puedo dar calidad suficiente: tengo respiradores, tengo bombas, tengo personal suficiente? Es algo de lo que no se habla. Tenemos ahora 60 y podemos dar calidad. La otra clave es no tener la UCI saturada y pasó mucho en la primera ola: poder dar una cama rápida si un paciente lo requiere. Nosotros preferimos ingresarlos precozmente. Cuanto antes trates a un paciente que va a estar grave más posibilidades hay de que tenga un buen pronóstico.

Pero ¿qué opciones tiene un paciente cuando entra en una UCI?

Primero te vas a quedar, de media, 12 días. Esto, en Valdecilla. En España la media es más alta, entre 14 y 16 días, mínimo. Nuestra tasa de mortalidad en UCI es de un 20%, el 80% sale adelante. Es una tasa de mortalidad relativamente ‘baja’ para lo que ocurre en nuestro entorno.

Usted siempre ha hecho hincapié en paliar la soledad del paciente que está ingresado. ¿Cómo intentan paliarla? ¿Cómo poder despedirse de un familiar al que le queda poco de vida?

Para nosotros es dura la incomunicación, la restricción de visitas, que es necesaria, incluso que es normativa. Para cualquier profesional es enormemente duro porque estamos acostumbrados a que el paciente esté acompañado y la comunicación que tenemos es a través de EPIs con lo importante que es el gesto hacia el paciente. Hicimos un grupo al que llamamos Comunicación y Vida (CoVid) con profesionales del hospital liderados por el jefe de Psiquiatría, Jesús Artal, y elaboramos una serie de documentos para intentar humanizar en la medida de lo posible. Para las personas que estaban en una situación clínica muy grave permitimos que entraran las familias pero aun así, tienen que entrar con EPIs y en presencia de un auxiliar. También con personas con discapacidad que requieren un cuidador… Hemos intentado flexibilizar todo lo posible la restricción de visitas. Se recogen mensajes a través de correo electrónico que las enfermeras leen, se usa mucho el teléfono y el iPad. Ahora tenemos un proyecto de comunicación por videollamada y para tener una relación más visual con pacientes y familiares desde los controles de enfermería. Nuestras supervisoras de las plantas, a las tres de la tarde, empiezan a llamar a todos los familiares. Yo estoy orgulloso de haber abierto todo lo que hemos podido la puerta, sabiendo que es una puerta pequeña.

¿Realizan triajes?

Hacemos el triaje clínico, en donde no podemos hacer PCR, por ejemplo, en las consultas. Hacemos triajes clínicos preguntando síntomas y dando indicaciones de higiene. El triaje microbiológico lo hacemos en todas las demás entradas del hospital. A toda persona que vayamos a intervenir quirúrgicamente, tanto de forma urgente como programada, le hacemos previamente una PCR. También con procedimientos diagnóstico-terapéuticos, por ejemplo, una endoscopia o cateterismo cardíaco. 48 horas antes les llamamos y hacemos PCR. A toda persona ingresada en el hospital, independientemente de la causa, le hacemos PCR y se la repetimos como máximo en 14 días.

Me refería más bien si se habían encontrado en la tesitura de elegir qué pacientes merecen ingresar en la UCI y quién no.

Afortunadamente no lo necesitamos, pero pudiera haber ocurrido. Si en un determinado momento la pandemia nos hubiera saturado hubiéramos tenido que decidir entre varios candidatos quién ocupa una cama. Nosotros siempre hemos tenido reserva para no tener que llegar a esa situación. Aun así, hicimos un documento sobre un planteamiento ético y deontológico si se diera esta situación. Porque siempre se habla de la edad, pero la edad es un factor más. Hay que meter muchos otros factores: comorbilidades (otras patologías), expectativas de vida… Debe ser siempre una decisión muy individualizada (sobre cada paciente) y quien decida debe ser una comisión de clínicos e intensivistas, no una sola persona. Mientras tenemos camas hacemos lo que hemos hecho siempre, decidir qué paciente se puede beneficiar de la UCI porque hay pacientes que no se pueden beneficiar porque entrañaría encarnizamiento terapéutico y eso no debe ser tampoco. Pero todo aquel que se beneficie, hay que meterlo cuanto antes.

Me gustaría saber cómo ve la evolución de esta pandemia, qué puede ocurrir. ¿Habrá una tercera ola en primavera? ¿Cuánto durará?

Siempre que hablamos de modelos predictivos nos equivocamos a largo plazo. Yo tengo claro que cuando hago un modelo predictivo lo hago a 14 días, porque ahí sí lo tengo claro.

Pero hay una o más vacunas en ciernes…

La solución en este caso es la vacuna. Van a ser varias. Mínimo habrá cinco o seis y espero que haya una distribución mundial justa para todo el mundo. La vacuna está llegando. No es tan rápido como la gente cree porque hay que vacunar a millones de personas, pero vamos a tener una solución ahí y yo sí veo una luz al final del túnel, que era negro hace unas semanas. Estamos investigando mucho en nuevos test diagnósticos y nuevos fármacos antivirales, porque hoy es la COVID y mañana el virus X. Toda investigación que hagamos en test y fármacos nos tendrá más preparados para lo que pueda venir en el futuro.

¿La vacuna es el bálsamo de fierabrás que cortará la pandemia de raíz?

La vacuna será efectiva. ¿Cuánto va a durar la inmunidad? Eso ya se verá y veremos si habrá que revacunar como hacemos con la gripe. Pero de aquí a marzo como muy pronto vamos a tener una situación complicada.

¿Habrá una nueva ola en marzo?

Ha habido varias olas. Hubo la de marzo, que fue tremenda; hubo la de verano, más pequeña, distinta; ahora tenemos una de otoño, que yo pensaba que iba a estar más asociada a lo escolar y no ha sido así; y cuando llegue el frío vamos a tener una COVID de invierno. ¿Cómo va a ser la ola? No podemos predecir mucho. Será complicada sobre todo cuando haya concurrencia con otras infecciones víricas y respiratorias. Esperamos que con la vacunación masiva que hemos hecho y las mascarillas, la gripe no sea como otros años, pero habrá otras infecciones víricas y respiratorias por lo que esperamos una Navidad y un enero complicados. Ojalá nos equivoquemos.

¿Se están tomando las decisiones políticas adecuadas sobre la pandemia? ¿Qué haría usted si tuviera que tomarlas?

Hay muchos debates y se da la impresión de que nadie tiene claras las medidas a tomar. También está la repercusión en la economía porque esta es una crisis que excede lo sanitario. A medida que se prolonga se endurece el debate. ¿Qué me preocupa a mí? A mí lo que me preocupa es que ahora mismo estamos en semanas en que mejoramos con algunas medidas pero no conseguimos bajar francamente lo que es la tasa de incidencia. Si no la bajamos por debajo de 100 casos por cada 100.000 habitantes vamos a tener olas continuas. Modestamente, desde mi punto de vista, me parece que son más efectivas medidas más duras y cortas en el tiempo, que nos permitan bajar la tasa de incidencia y poder abrir antes. Ahora mismo la estamos frenando, pero si no la bajamos más siempre vamos a estar expuestos a una nueva ola. El debate debe ir por ahí. No necesitamos solo frenar, sino bajar la tasa de incidencia para que no haya un rebrote inmediato.

¿Le preocupa la Navidad?

Sí, me preocupa mucho. Igual tendremos que hacer una Navidad distinta. Es importante que nos juntemos pero igual nos tenemos que juntar con mascarillas y distancia social dentro de las casas. Es mejor que no juntarse. Hay que buscar juntarnos lo máximo que podamos en espacios abiertos, pero como en Navidad hace frío y nos gusta sentarnos alrededor de una mesa a lo mejor tenemos que pasarla con mascarilla y distancia de seguridad en casa. Creo que tenemos que empezar a hablar de eso.

Lo veo complicado a la hora de llevarlo a efecto…

Tenemos que concienciarnos. ¿Dónde nos contagiamos más? Cuando nos quitamos la mascarilla.

¿No dificulta concienciarse el hecho de que las muertes, el sufrimiento, se haya reducido a una mera estadística, a una abstracción aséptica?

Claro, y siempre se manda un mensaje de que son personas mayores, con comorbilidades, que a los demás no nos va a afectar… Nosotros vemos la cara más dura y lo es mucho. En Valdecilla hay en torno a 110 pacientes en planta y 35 en la UCI con restricción de visitas, ingresados con clínica y en una UCI en donde están en situación crítica. Para nosotros es importante que la gente se conciencie porque nosotros vemos el sufrimiento y es un sufrimiento tremendo. En España, de cada 100 personas que se infectan, 20 ingresan en un hospital y de esas aproximadamente cuatro o cinco irán a intensivos. En Valdecilla tenemos cerca de 90 pacientes semanales nuevos y 20 pacientes en UCI nuevos. Eso significa 15 pacientes al día y tres o cuatro en intensivo y eso es durísimo. Necesitamos sensibilizar mucho, sobre todo porque hay una luz. Soñábamos en marzo que en unos meses tiraríamos la mascarilla pero se hace largo. Ahora tenemos la luz de las vacunas y nos tiene que animar a cuidarnos mucho esa salida del túnel que ya vemos. Tenemos que sensibilizarnos al máximo para que 2021 sea distinto, pero hay que superar 2020. Lo necesitamos como sociedad.

¿Qué se sabe de los efectos secundarios?

Es pronto. Esta es una enfermedad que nos ha sorprendido. ¿Qué estamos viendo? Hay personas que tienen el síndrome post-COVID, fundamentalmente con tres síntomas: gente con un cuadro de astenia, de decaimiento y falta de fuerza; un grupo de personas que queda con un problema respiratorio residual; y hay otro grupo que tiene complicaciones neurológicas, sobre todo de falta de atención, con algún empeoramiento cognitivo. En Valdecilla estamos haciendo un seguimiento en consulta de todas las personas que han pasado por la COVID para ver cómo evolucionan. Afortunadamente es un porcentaje menor. La mayor parte se recupera perfectamente y hay en torno a un 10% que cursan secuelas, sobre todo respiratorias, que es lo más preocupante.

Valdecilla participa en los estudios previos de la vacuna que está desarrollando la empresa Janssen. ¿En qué estado se encuentra?

Nuestro ensayo está en fase 2. La vacuna de Janssen es una vacuna muy segura y la unidad de ensayos clínicos que tenemos es muy potente. Somos de los tres hospitales españoles que están en la fase 2. De momento no estamos en la fase 3, pero podemos estarlo más adelante y posiblemente estemos en más ensayos clínicos.

En los presupuestos de Cantabria para 2021 hay un 8% de incremento para Valdecilla, básicamente dedicado a personal y recursos.

Hay que invertir en Sanidad, no queda otra. La COVID provoca que tengamos que contratar más personal. Las unidades de intensivos, por poner un ejemplo, requieren mucho personal y muy especializado. Y luego está el capítulo del material. Cada PCR nos cuesta 14 euros y ayer hemos hecho 3.000. Es un gasto importante. Ahora hemos apostado en el hospital por potenciar estructuras para el futuro y hacemos obras para mejorar la atención a pacientes graves y críticos en los pabellones. No reparamos en gastos en ningún caso. Hemos decidido contratar todo el personal necesario y no vamos a ahorrar en una sola prueba. Tenemos que dar salud, nos apoya la sociedad y el Gobierno de Cantabria, y nos gastaremos lo necesario y seremos eficientes.

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PSOE y UP registran una proposición para que el Poder Judicial en funciones no pueda hacer nombramientos

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PSOE y UP registran una proposición para que el Poder Judicial en funciones no pueda hacer nombramientos

El PSOE y Unidas Podemos aumentan la presión para que el PP acceda a renovar el Consejo General del Poder Judicial, cuyo mandato caducó hace ahora dos años. Los dos grupos del Gobierno han registrado una proposición de ley en el Congreso, a la que ha tenido acceso elDiario.es, para reformar la norma actual e impedir que el órgano de gobierno de los jueces pueda hacer nombramientos mientras está en funciones, algo que el actual, presidido por Carlos Lesmes, ha hecho 57 veces con el mandato caducado. Los últimos, a finales de octubre.

La proposición de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) será debatida en el Pleno este mismo mes de diciembre y no supone renunciar a la reforma más amplia que ya presentaron ambos grupos y que modificaba las mayorías necesarias para renovar la cúpula judicial, un proceso bloqueado por el PP. Dicha reforma fue “congelada” temporalmente en aras de intentar atraer a Pablo Casado a un acuerdo, pero el PP mantiene su intención de no facilitar los nombramientos de los 20 vocales y del presidente del Tribunal Supremo.

Fuentes del PSOE y de Unidas Podemos consultadas por elDiario.es señalan que existe un “amplio consenso” sobre la necesidad de impedir que un CGPJ con el mandato constitucional caducado pueda hacer nombramientos, por lo que se ha decidido avanzar en esa parte de la reforma mientras se mantiene en suspenso una modificación de las mayorías necesarias para la renovación.

Pero esta suspensión es temporal. La propia portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, señaló el martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que si “en un tiempo prudencial” el PP no accede a cerrar el acuerdo para renovar el CGPJ se reactivará la reforma de la ley presentada por el PSOE y Unidas Podemos para modificar el sistema de elección del órgano de gobierno de los jueces.

Las declaraciones de Montero llegaban horas después de que el PP rechazara de forma taxativa acceder a renovar el CGPJ este año. “Prefiero que siga como está a que entren miembros de Podemos a una institución que desprecian”, aseguró su secretario general, Teodoro García Egea. Un día antes, el lunes, el ministro de Justicia dijo que el acuerdo estaba cerrado y que solo faltaba que el PP lo hiciera público. Pero otra vez el partido de Casado, esta vez por boca de su portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, desmintió a Juan Carlos Campo y rechazó que existiera dicho acuerdo.

El PSOE y Unidas Podemos han decidido así avanzar en la reforma de la LOPJ, pero de forma limitada. En lugar de reactivar de golpe el planteamiento maximalista han optado por presionar al PP con una modificación que, defienden, tiene un amplio consenso.

“Es un paso muy importante”, apuntan desde el grupo confederal. “En los últimos dos años hemos visto cómo un órgano caducado tomaba decisiones muy importantes. Esto es lo contrario de lo que ocurre con los demás poderes del Estado. Ni el Congreso ni el Gobierno pueden tomar decisiones importantes cuando están en funciones. Con esta ley se acaba con esta anomalía y creemos que es un paso en la buena dirección”, añaden las mismas fuentes.

En una entrevista con elDiario.es del pasado mes de noviembre, la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, aseguraba: “El 6 de diciembre es una buena fecha para hacer público un acuerdo. (…) Si el PP no quiere hacerlo tal y como establecía la ley hasta ahora, tendremos que modificar la ley para poder hacerlo”. Finalmente, los grupos han preferido dar un primer paso más limitado antes que retomar la reforma al completo.

La limitación de las funciones del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) cuando su mandato ha caducado estaba incluida en la iniciativa que ambos grupos registraron el pasado octubre —que también incluía cambios en el sistema de elección de los vocales— y que fue retirada semanas después para favorecer un acuerdo con el Partido Popular para la renovación de este órgano. Esta nueva proposición de ley está centrada únicamente en tasar las funciones que el órgano de gobierno de los jueces puede realizar cuando sus vocales no hayan sido renovados en plazo. 

La principal limitación es que no pueda hacer nombramientos en la cúpula judicial como ha hecho en estos dos últimos años pese a estar en funciones. Entre ellos, la reciente designación de seis magistrados en el Supremo. Si tiene el mandato caducado, el órgano deberá limitarse a realizar aquellas funciones que resultan necesarias para garantizar su funcionamiento y que no impliquen una injerencia en las atribuciones del Consejo entrante. “Se garantiza de esta manera que no se produzca una parálisis en su funcionamiento”, dice la exposición de motivos de la proposición.

En estos dos años de mandato caducado el CGPJ presidido por Lesmes ha hecho 57 nombramientos. De ellos, 12 en el Tribunal Supremo, cuyos magistrados son irrevocables y se mantienen en el cargo hasta la jubilación.

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El plan de Navidad de Catalunya prevé que el toque de queda empiece a la 1:30 en Nochebuena y Nochevieja

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El plan de Navidad de Catalunya prevé que el toque de queda empiece a la 1:30 en Nochebuena y Nochevieja

La Generalitat de Catalunya ya ha decidido cómo prevé que se celebre la Navidad este año en plena epidemia de coronavirus. Además del plan de desescalada conocido, que planteaba reuniones de 10 personas a partir del 21 de diciembre, el Govern añade como novedad la modificación del toque de queda para que en Nochebuena y Nochevieja este empiece a la 1:30 de la madrugada y no a las 22 horas. 

“Tendremos que celebrar una Navidad muy diferente, con el máximo de seguridad y toda la responsabilidad. El cambio de año no debe ser la semilla de una tercera ola”, ha avisado el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en una comparecencia en el Parlament. También ha dejado claro que Catalunya avanzará a fase 2 de desescalada el próximo lunes, a no ser que empeoren todavía más los indicadores que desde hace dos días muestran un repunte de contagios.

A la espera de la reunión del Consejo Interterritorial entre las comunidades autónomas este miércoles, la Generalitat ha establecido también que cambiarán el toque de queda la noche de Reyes para que comience a las 23 h. En cuanto a los cambios del toque de queda de los días 24 y 31 de diciembre, Catalunya es la segunda comunidad después de Madrid que plantea que empiece a las 1:30 horas, media hora más tarde de lo previsto por el Gobierno.

Aragonés también ha avanzado que el plan para Navidad limita a 10 el máximo de personas para reunirse frente a las seis actuales, tal y como está previsto en el plan de reapertura que ya se aplica. El vicepresidente ha añadido que el Govern no prevé establecer cambios en los confinamientos, por lo que si se avanza conforme a las fases previstas en el plan de reapertura a partir del 21 de diciembre ya no habrá restricciones de movilidad ni entre municipios ni para salir de Catalunya, y solo se mantendrá el toque de queda nocturno.

Pese a desvincular las medidas para Navidad del plan de desescalada, Aragonès ha instado a los catalanes a celebrar una Navidad “muy diferente” y “con la máxima seguridad y toda la responsabilidad”. “A todos nos gustaría poder celebrar encuentros sociales con amigos y familia pero que hay que cumplir con las restricciones”, ha agregado.

Por su parte, la consellera de la Presidencia, Meritxell Budó, ha explicado que el Govern asistirá este miércoles a la reunión del consejo interterritorial del Estado sobre salud y que lo harán “conscientes” de que Catalunya tiene su plan de Navidad y que es el que se aplicará.

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Reino Unido, el primer país occidental en aprobar una vacuna contra el coronavirus

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Reino Unido, el primer país occidental en aprobar una vacuna contra el coronavirus

Reino Unido se ha convertido en el primer país occidental en aprobar y empezar a utilizar una vacuna contra el coronavirus para inmunizar a su población. El regulador británico es el primero, antes incluso que el de Estados Unidos, en dar luz verde a la vacuna de la estadounidense Pfizer y la empresa alemana BioNTech, que se administrará desde la semana próxima.

En un comunicado, el Gobierno de Boris Johnson anunció este miércoles la autorización para el uso de emergencia de la vacuna y dijo que la sanidad pública (NHS, en sus siglas en inglés) tiene “décadas de experiencia en programas de vacunación” y será la encargada de ayudar a las personas elegibles para la vacunación. Los primeros en recibir la vacuna serán los mayores que vivan en residencias de ancianos y los sanitarios, según anunció el profesor Wei Shen Lim, que preside el comité especial para la vacunación. A partir de ahí, el factor clave de la prioridad será la edad, por grupos para las personas que tengan más de 50 años.

La vacuna se podrá administrar en hospitales y también en centros especiales coordinados por el ejército, en varios puntos del país. La semana próxima, 800.000 dosis estarán disponibles, según el ministro de Sanidad, Matt Hancock.

Reino Unido ha pedido 10 millones de dosis disponibles este mes para inmunizar a cinco millones de personas (la vacuna requiere dos dosis), pero Hancock dijo en una entrevista en la radio BBC 4 que la cifra exacta depende de la capacidad de fabricación de la farmacéutica, que se hace en Bélgica, y la certificación de las dosis (cada lote se examina y se autoriza antes de utilizarla). “El grueso de la vacunación será el año que viene”, dijo. “Ahora podemos decir con confianza que desde la primavera, desde Pascua en adelante, las cosas irán mejor. El año que viene vamos a tener un verano que todo el mundo podrá disfrutar”.

A la vez, el ministro recordó que quedan meses hasta que haya una parte sustancial de la población protegida del virus: “Podemos ver el amanecer en la distancia, pero tenemos que llegar hasta la mañana”. Por eso, pese ese al hito, el Gobierno aprovechó el anuncio de la vacunación para pedir a la población que siga respetando las restricciones. Justo este miércoles termina el confinamiento en Inglaterra, pero continúan las restricciones locales.

“Para ayudar al éxito del programa de vacunación es esencial que todo el mundo siga jugando su papel y respete las restricciones necesarias en su área para reducir más el virus y ayudar a la Sanidad pública para que haga su trabajo sin estar desbordada”, dijo.

La vacuna de Pfizer, según un ensayo clínico con 43.000 personas, tiene una eficacia por encima del 90% (es decir, protege a más de nueve de cada diez personas). Puede que este porcentaje se ajuste a la baja según aumente el número de personas vacunadas, pero el margen es grande ya que el umbral exigido para la aprobación de una vacuna contra el coronavirus por el regulador de EEUU -el que marca la pauta- es del 50%.

El regulador de Reino Unido (MHRA, en sus siglas en inglés), que es un órgano independiente del Gobierno, subrayó este miércoles que la decisión se ha tomado después de un examen riguroso que ha concluido que el beneficio merece la autorización de emergencia aunque no esté concluida la fase final del ensayo (que se espera termine en verano).

“Los datos indican una alta eficacia en todos los grupos de edad (a partir de 16 años), incluyendo buenos resultados en los adultos más mayores”, dice la comisión que ha revisado la solicitud de Pfizer. También dio algún dato más sobre el tiempo que tarda la vacuna en ser eficaz: siete días después de la segunda dosis, aunque 12 días después de la primera ya se detecta protección.

Se espera que el regulador de medicamentos de Estados Unidos (FDA) apruebe la vacuna en su reunión del día 10 de diciembre y la de Moderna una semana después. Ningún otro país occidental ha llegado de momento tan lejos. 

En la Unión Europea, la Agencia Europea del Medicamento publicará una opinión sobre la vacuna de Pfizer y BioNTech el 29 de diciembre. Su distribución, que depende de la aprobación del regulador con sede en Amsterdam y, posteriormente, del visto bueno final de la Comisión Europea previsto “unos días después”, arrancará a principios de 2021. Hasta el 31 de diciembre, cuando se consuma el Brexit, Reino Unido también depende de la agencia europea, pero el Gobierno británico cambió una ley para que su agencia nacional pudiera aprobar una vacuna en caso de emergencia sin esperar al regulador de la UE.

El regulador ruso aprobó una vacuna en verano, aunque fuera de los cauces tradicionales de ensayos y revisión a los que se han sometido las vacunas que han pedido autorización en Europa y EEUU. El Gobierno chino está haciendo ensayos masivos con su ejército, pero tampoco ha seguido los cauces habituales.

El despliegue de la vacuna de Pfizer es más complejo que el de otras vacunas avanzadas porque requiere conservación a temperaturas por debajo de los 70 grados bajo cero, una temperatura a la que no llegan los congeladores domésticos. Para evitar las complicaciones de trasladar la vacuna de un lugar a otro, Reino Unido apuesta de momento por dejarla en hospitales, donde el proceso de conservación y distribución es más fácil. 

Cuenta con poder vacunar al resto de la población en centros de salud y farmacias con la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que sólo requiere el frío normal de un frigorífico, y con la de Moderna, a la que le vale el frío de un congelador doméstico. 

Reino Unido tiene más de 100 millones de dosis apalabradas con AstraZeneca, pero todavía está revisando los datos de esta candidata, en particular en cuanto al nivel de eficacia, y la farmacéutica no ha pedido formalmente la aprobación para uso de emergencia todavía. Sí la ha pedido, en cambio, Moderna, que sin embargo tiene menos capacidad de producción inicial: Reino Unido ha reservado siete millones de dosis, pero no las recibirá hasta marzo.

Estas vacunas requieren de dos dosis, administradas con unas semanas de separación, por lo que el proceso de inmunización durará meses. Se estima que para que haya inmunidad de grupo, es decir que haya un número suficiente de personas inmunizadas para que el virus casi no circule, las personas vacunadas deben rondar el 70%.  

El escenario más optimista es que esté proceso está terminado en abril. 

“Si la desplegamos y todo va bien… con el viento a favor, y esto es una hipótesis, deberíamos ser capaces de vacunar por la evidencia que estamos viendo a la gran mayoría de la población que necesita más protección para Pascua”, anticipó el primer ministro Boris Johnson la semana pasada. El domingo de Pascua es el 4 de abril. 

Además, el Gobierno está preparando una campaña de publicidad a favor de la vacunación con médicos populares y personas célebres en redes entre los jóvenes. 

Según una encuesta de Ipsos en Reino Unido, sólo el 37% tiene claro “de manera definitiva” que se va a vacunar en cuanto pueda. El 50% de los reticentes dice que su motivo para no querer acceder ya a la vacuna es no quitársela a otras personas más vulnerables, por lo que la disponibilidad de dosis debería ayudar a que más personas se quieran vacunar. 

Publicado originalmente en:Ir a la fuente

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