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El papel del Gobierno en la financiación del sistema de salud (1)

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Tras la pandemia causada por el covid-19, es muy posible que algunos países realicen cambios en sus sistemas de salud. Será interesante ver cómo se desarrollan estos cambios. Para poder entenderlos y evaluarlos en su perspectiva histórica, conviene ver qué dinámicas se estaban ya asentando o desarrollando en los tiempos anteriores a la pandemia. A este fin van encaminadas esta serie de dos entradas, que son la traducción de estas publicadas en Mapping Ignorance.

Los mercados de seguros están lejos de cumplir las condiciones que hacen eficientes a los mercados competitivos. He aquí una lista incompleta, pero ilustrativa, de los problemas en el caso de los seguros de salud:

Externalidades: mi salud me afecta, pero también afecta a la gente de mi alrededor, como es el caso de las enfermedades contagiosas. La Teoría Económica predice que los consumidores no contratarán una cantidad óptima de seguro de salud ni tomarán las precauciones adecuadas por esta razón.

Bien público: el nivel de desigualdad es una característica de la sociedad. Los individuos pueden preocuparse o no por este hecho, pero si lo hacen, este nivel será un bien público que no se reducirá de manera eficiente por las acciones individuales voluntarias. La sanidad universal es una manera de mitigar estas desigualdades al garantizar un mínimo de igualdad de oportunidades.

Inconsistencia temporal: el gobierno no puede comprometerse a no ocuparse de una persona que voluntariamente decidió no contratar una póliza de seguro de salud.

Información asimétrica: a veces los consumidores conocen mejor su grupo de riesgo que las compañías de seguros, otras veces es al revés, y las compañías de seguros conocen mucho mejor que los consumidores la calidad del servicio. Estas asimetrías de información crean problemas en la manera en que las empresas de seguros pueden hacer grupos de riesgos.

Dado todo esto, ¿cuál sería una manera razonable de organizar el sistema de salud? ¿Cuál podría ser una política equilibrada que tiene en cuenta los beneficios de la competencia y la responsabilidad de los consumidores, y con el objetivo de minimizar los problemas arriba mencionados?

Stabile y Thompson (aquí) presentan una perspectiva internacional sobre la manera en que el papel del Estado ha cambiado en un grupo de países desarrollados, y en los efectos de esos cambios, tal y como se refleja en los trabajos que documentan y que han estudiado esos cambios. Su trabajo no responde a la pregunta de cómo diseñar de manera óptima un sector público de salud, o cómo resolver todos los problemas planteados, pero arroja buena luz sobre qué elementos específicos del sistema de salud favorecen la igualdad, ayudan a mejorar la agrupación de riesgos y son capaces de controlar los costes. En esta primera parte revisaremos lo relativo a la financiación y a la agrupación de riesgos. En la segunda parte haremos lo propio con otros aspectos, como la demanda de servicios, la evaluación del servicio y las decisiones de cobertura del seguro. El trabajo de estos autores recoge solo parcialmente los cambios en el sistema de salud a partir del Obamacare y es anterior al intento de revocar este programa por la administración Trump. A pesar de estos intentos, y hasta que haya decisiones judiciales definitivas, Obamacare sigue funcionando (aquí).

Financiación

Hay dos maneras principales de financiar un sistema público de salud: cotizaciones sociales e impuestos. Son equivalentes cuando las cotizaciones se aplican a toda la población y con la condición de que sean obligatorias y que los beneficios no estén ligados a la cantidad que se cotiza. Si no es así, ambos sistemas tendrán distintos efectos en la manera en que distorsionan las decisiones económicas de los individuos, como muestra la literatura sobre imposición óptima. Cuando son diferentes producirán también efectos distintos en la redistribución, siendo las cotizaciones más regresivas.

En un estudio, Wagstaff (aquí) estudia cambios de un sistema de impuestos a uno de cotizaciones habidos en países de la ODCE entre 1960 y 2006, y encuentra indicios de incrementos en los costes sanitarios entre un 3 y un 4%, y un descenso de entre un 8 y un 10% en el empleo, asociados al cambio al modelo de cotizaciones. En cambio, no se encuentran descensos en mortandad evitable. Otro estudio (aquí), examina también estos cambios en países del Este de Europa y de Asia entre 1990 y 2003 y encuentra impactos mayores, con incrementos de costes del orden del 11% y un 3% de incremento de hospitalizaciones (aunque la media de días de estancia disminuye) y, de nuevo, sin evidencia de diferencias en resultados de salud.

Cylus, Mladovsky y McKee (aquí) encuentran que los países que financian su sistema de salud mediante impuestos son más capaces de controlar el gasto en tiempos de crisis económicas. Un resultado similar se encuentra en una simulación macroeconómica según se informa en Baicker y Skinner (aquí). Además, la tendencia que se observa es un movimiento hacia la diversificación de métodos financieros, que añaden impuestos a las cotizaciones.

Los copagos y tasas de uso constituyen un tercer modo de financiación. Sin embargo, muestran ser muy ineficientes. Por ejemplo, Schokkaert y Van de Voorde (aquí) hacen notar que este tipo de pagos solo son óptimos en circunstancias poco realistas. Debe entenderse que este es un estudio solo acerca de estas tasas como mecanismos de recaudación. Es decir, dada una cantidad de dinero que se quiere recaudar, el estudio estudia la distorsión causada por las tasas en comparación con la causada por los impuestos o las cotizaciones. Nada se dice acerca del uso de tasas y copagos para controlar posibles abusos y derroches del sistema de salud.

Agrupamiento de riesgos

La esencia del negocio de los seguros es la agrupación de los riesgos individuales. En este caso, el riesgo de una pérdida relacionada con la salud. Una primera cuestión que resolver es cómo realizar el agrupamiento. De acuerdo con los modelos estándares de mercados de seguros, si todo el mundo se enfrenta al mismo riesgo, cada uno pagará un precio por una póliza de seguros que refleje el coste esperado de la pérdida. Si distintos individuos se enfrentan a distintos riesgos, entonces aparecen nuevas cuestiones. Por ejemplo, si los individuos conocen su grupo de riesgo, aquellos de bajo riesgo demandarán pólizas que los agrupen con otros individuos de bajo riesgo para pagar un menor precio. Si lo consiguen, los individuos de alto riesgo terminarán pagando un precio alto y, si su renta es baja, pueden tener problemas a la hora de acceder a una buena póliza. Por otra parte, si individuos de alto y bajo riesgo se agrupan, serán los de bajo riesgo quienes encuentren el precio de esta póliza demasiado alto (comparado con su riesgo) y opten por no asegurarse.

Los problemas pueden complicares mucho más. Si el riesgo es conocido por la compañía de seguros, pero no por el individuo, ¿debería permitirse que la compañía obtenga esta información? Hay problemas también cuando las compañías de seguros pueden tener comportamientos oportunistas en la manera en que cubren los gastos de indemnización o en la manera en que puedan deshacerse de los clientes de alto riesgo si es que no les pueden cobrar más. Este tipo de problemas abre las puertas a la intervención pública en el sector. La intervención más simple es la que agrupa a todos los individuos en un servicio público de salud y que hace obligatoria la contratación del seguro, que se financiará mediante impuestos o contribuciones sociales. Sin embargo, esta intervención tiene consecuencias no deseadas, como la falta de competencia. Esto ha hecho que algunos países adopten otros métodos, con un sector con varios grupos de asegurados (algunos públicos, algunos privados) y con algunas posibilidades de elección por parte del consumidor. Evitar la selección de riesgos en estos grupos es un objetivo de política sanitaria en estos casos, y esto implica que todos los grupos (todos los clientes de todas las compañías) incluyan individuos de alto y de bajo riesgo.

Una de las maneras de tratar el problema consiste en dar subsidios a los individuos para que puedan contratar las pólizas que les resulten caras. Van de Ven y Schut (aquí) alertan de que estos subsidios para pólizas premium no serán fácilmente óptimos: como no apuntan específicamente a los individuos de alto riesgo, no crean el incentivo suficiente para que los individuos de alto riesgo accedan a su póliza óptima y, a la vez, pueden estar incentivando la compra excesiva de seguros por parte del resto de la población (aquí). Por contra, los subsidios basados en factores de riesgo observables, como la edad, el sexo o la salud, mantienen la sensibilidad de los consumidores ante el precio y pueden ajustarse con el tiempo para reflejar los cambios en el riesgo (aquí). Una manera más común de ajustar el riesgo es subsidiar directamente a la compañía, pero en este método se encuentran problemas similares.

En suma, Stabile y Thomson encuentran que los países con un sector de seguros de salud competitivo y con múltiples grupos de riesgo se han movido en la dirección de usar mecanismos de igualación de riesgos entre los distintos grupos durante la década pasada. Sin embargo, el problema persiste en algunos lugares como Suiza, donde el problema es especialmente importante.

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Publicado originalmente en: Ir a la fuente
Autor: José Luis Ferreira

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Afiliados Julio 2020: luces y sombras

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de J. Ignacio Conde-Ruiz (@conderuiz), Manu García (@manugar), Luis Puch (@lpuchg) y Jesús Ruiz

Acabamos de conocer los datos de afiliados del mes de julio. Como se puede ver en la figura 1, El número de afilados en alta el 31 de julio era de 18.673.847 de trabajadores, es decir, nos situamos en niveles del año 2018. El mes de julio es un mes típico de fuertes efectos de calendario, como se puede apreciar echando un vistazo al primer y ultimo día del mes. El primer día del mes se crearon 175 mil afiliados netos fruto de que ser renovaron los empleos mensuales que terminaron en junio (el último día de junio se destruyeron 161 mil afiliados netos). El último día del mes de julio se destruyeron 184 mil afiliados netos. Como ya advertimos en este post, el 31 de julio se da el hecho de que además es viernes, el ultimo día laborable, y por lo tanto se concentra la destrucción de los contratos mensuales con los semanales. Es decir, el primer día del mes se crean 174 mil afilados netos y el último día del mes se destruyen 184 afiliados netos. ¿Qué sentido tiene esto? Como ya hemos denunciado en múltiples ocasiones en este blog, el uso y abuso de la contratación temporal permite ajustar la demanda de empleo al calendario y hacerlo sin rubor, se ajusta al fin de semana, a la semana o al mes; y así todos los meses del año. Esperemos que algún día esto que es tan injusto para los trabajadores se acabe. Pero pasemos a analizar el dato, que como expondremos a continuación es un mes con luces y con sombras.

Figura 1. Afiliados diarios por año desde 2016.

Creemos que en términos generales el dato ha sido bueno. Los afiliados medios han subido en 161.217 ocupados, mientras que en junio fueron 68.208 mil, con respecto a la media del mes previo. No obstante, aun estamos lejos de recuperar el nivel de afiliados que teníamos antes de la pandemia. En concreto, solo hemos recuperado el 29.3% de todo el empleo perdido y aun nos quedan las dudas de que pasará con los trabajadores que aun permanecen en ERTEs.

Empezamos analizando las altas y las bajas de este mes y las comparamos con meses de julio precedentes tal como hemos hecho en los últimos post donde hemos analizado lo ocurrido en  marzo, abril, mayo y junio. Para mejor interpretación hemos hecho coincidir, año a año, cada primer lunes del mes de julio. Como se puede apreciar, tanto las altas (en la figura 2) como las bajas (en la figura 1) son históricamente bajas para un mes de julio. Esto no es sorprendente pues en verano el motor del empleo son los sectores asociados al turismo y como sabemos están lejos de poder operar con normalidad.

Figura 2. Altas históricas mes de Julio.

Figura 3. Bajas históricas mes de Julio.

Es interesante observar como han ido evolucionando las altas a la seguridad social a lo largo de la pandemia. En el siguiente grafico, podemos ver como estas han ido subiendo poco a poco mes a mes con la desescalada. Este aumento continuado de las altas creemos que es debido a la desescalda de los ERTEs. Por desgracia seguimos sin contar con una serie de trabajadores en ERTE diaria, pero según los datos agregados el número de trabajadores incluidas en ERTE al cierre del mes de julio era de 1,18 millones, lo que supone una reducción de 712.000 respecto a los datos del pasado 30 de junio (representa una salida media diaria de casi 23.000 trabajadores). Como venimos defendiendo desde hace tiempo, la incorporación al empleo de los trabajadores en ERTEs tiene un efecto positivo sobre la contratación temporal asociada (que es complementaria).

Figura 4. Altas diarias durante la pandemia

Por último, el dato de julio también ha generado algunas dudas, pues la creación de empleo neto en la primera quincena parece ser mucho más intensa que en la segunda quincena. Si quitamos el primer día y el último día de mes, que como hemos visto son puro efecto calendario de inicio y final de mes, observamos que entre el 2 y el 15 de julio se crearon 156.868 afiliados netos y entre el 16 y el 30 de julio se crearon 45.234 afiliados netos (es decir, menos de un 1/3). La ralentización en el crecimiento neto de afiliados puede ser debido a varias causas. Por un lado, puede ser que se haya frenado la desescalada de los ERTEs en la segunda quincena, pues es posible que las empresas que aun quedan con sus trabajadores en ERTEs o bien sean menos solventes o bien operen en sectores con mayores restricciones en la demanda. Por otro lado, puede ser que los rebrotes (como los ocurridos en Cataluña o Aragón) o las últimas decisiones de países como el Reino Unido con el establecimiento de cuarentenas a los ciudadanos que viajen a España (que como ya explicaron aquí Libertad y Tanya podrían tener un impacto significativo) hayan enfriado las expectativas en cuanto a la demanda turística. Esto puede ser una mala señal de cara al mes de Agosto que acabamos de empezar. Veremos como evoluciona y por supuesto os lo contaremos en el blog.

J. Ignacio Conde-Ruiz

J. Ignacio Conde-Ruiz

Es Doctor en Economía por la Universidad Carlos III de Madrid, Profesor Titular de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid, y subdirector de Fedea.

Campos de Investigación:
Economía Política, Economía Publica (mercado de trabajo y sistema de pensiones) y la Macroeconomía.

Recientemente ha escrito el libro “¿Qué será de mi pensión?” (Península (Planeta))

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Parada biológica 2020

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Ha llegado un mes de agosto inimaginable de un año que, esperemos, no se repita. Pero, a pesar de las circunstancias, en NeG seguimos con la tradición de descansar durante el mes de agosto. Mañana publicaremos el habitual comentario de Nacho Conde, Manu García, Luis Puch y  Jesús Ruiz sobre los datos mensuales de afiliados a la Seguridad Social del mes de julio (el anterior, aquí) y, salvo imprevistos mayúsculos, no volveremos a las trincheras hasta el primero de septiembre. Después de publicar 212 entradas en lo que va de año (en todo 2019 publicamos 238), creemos que colaboradores y editores se han ganado con creces tiempo para otras labores.

Ciertamente, la actividad durante 2020 en NeG ha sido frenética y la respuesta de nuestra audiencia espectacular. Desde el principio de este año, hemos registrado un número medio mensual de usuarios superior a los 100 mil, con casi 230 mil visitas a páginas al mes. Además, algunos de nuestros colaboradores han participado en numerosos comités, grupos de trabajo y en la elaboración de informes y libros sobre la crisis de la Covid-19. Hemos recibido numerosos manuscritos y nuevas ofertas de colaboración a las que hemos respondido, en muchos casos, positivamente. En suma, inferimos que la atención y el interés en NeG ha aumentado significativamente. Una señal que agradecimos, y seguimos agradeciendo enormemente, es la muy favorable respuesta a la campaña de donaciones que nos permitirán sostener financieramente el blog durante el resto de este año.

Durante esta primera mitad del año hemos introducido algunas innovaciones. Por ejemplo, en aras de mejorar la calidad de la discusión de nuestras entradas, modificamos la política de comentarios. Para hacer esta sección más interesante y útil, limitamos ahora los comentarios exclusivamente a temas intrínsecamente relacionados con el objetivo de las entradas que planteen cuestiones o dudas que puedan mejorarlas. Esperamos que esto contribuya a que nuestros lectores participen más y mejor en los debates que planteamos. Y para que los editores no se extralimiten en sus labores o para cualquier otra cuestión sobre el funcionamiento del blog, hemos creado la figura de Defensor del Lector, que asumida por Florentino Felgueroso responde en la dirección de correo defensorlector@nadaesgratis.es a todo aquello que nuestros lectores consideren oportuno. También hemos creado la sección de “NeG-Preguntas y Respuestas” (aquí y aquí) en formato video, que esperamos tenga continuidad, y hemos difundido los webinars que consideramos más relevantes entre los muchos que han tenido lugar (por ejemplo, este y este).

En definitiva, después de estos meses tan distópicos, esperamos que todo vuelva a la normalidad y que sepamos aprovechar lo aprendido y lo invertido durante ellos. NeG volverá en septiembre y tratará de contribuir en lo que pueda a la superación de una crisis económica que se vislumbra horripilante.

Juan Francisco Jimeno

Juan Francisco Jimeno

Doctor en Economía por MIT, 1990. Ha sido profesor en varias universidades españolas y extranjeras, investigador en FEDEA hasta 2004 y en la actualidad trabaja en la Dirección General de Economía y Estadística del Banco de España. Es autor de numerosos artículos de investigación y de libros sobre macroeconomía y economía laboral, investigador asociado al CEPR y a IZA y editor del IZA Journal of Labor Policy. Los puntos de vista expresados en mis entradas son estrictamente personales y no reflejan, necesariamente, los del Banco de España

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Una propuesta para evitar el efecto negativo de los cierres de los centros educativos en el futuro de los jóvenes españoles

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De Almudena Sevilla (University College London), Jorge Sainz (URJC IPR, University of Bath) e Ismael Sanz (URJC)

1. Medidas educativas para evitar efectos negativos en el rendimiento escolar

En el pasado mes de junio, varios economistas de la educación de Reino Unido (Burgess, 2020 https://bit.ly/39nc73z) y Estados Unidos (Kraft, 2020 y Dynarski, 2020) han realizado diferentes propuestas que tienen en común la implementación de tutorías de pequeños grupos de refuerzo y apoyo a los alumnos rezagados para compensar la pérdida de aprendizaje por el cierre los centros. Los más de 100 experimentos aleatorios analizados por Education Endowment Foundation muestran que, de hecho, muchas de las políticas educativas con más difusión pública no tienen ningún efecto como, por ejemplo, la mentorización, intervenciones en las aspiraciones de los alumnos o el uso de uniformes. Las tutorías en pequeños grupos, en cambio, son unas de las medidas educativas para las que existe evidencia empírica de efectividad en estudios rigurosos de investigación. Estas tutorías pueden ser un buen complemento para un sistema educativo que está diseñado para hacer pasar a un gran número de alumnos de curso a curso, pero que no funciona para una parte de los alumnos.

Kraft (2020) analiza los factores que contribuyen al éxito de la configuración de tutorías en pequeños grupos. Por ejemplo, las tutorías realizadas por voluntarios no suelen proporcionar buenos resultados educativos porque i) no funcionan durante todo el curso académico, ii) en ocasiones los tutores no asisten al no existir una relación contractual y iii) no tienen una formación específica para la enseñanza y, menos, de alumnos rezagados. A estas personas, ajenas a la educación, les resulta difícil mantener a los estudiantes con necesidades de apoyo y refuerzo centrados en sus estudios después de las clases ordinarias. El resultado final de las tutorías realizadas por voluntarios es, generalmente, bajas tasas de participación de los alumnos y escasa mejora en su rendimiento académico.

Por el contrario, Kraft, (2020) señala que las tutorías en pequeños grupos ofrecen buenos resultados académicos de los alumnos si se: a) lleva a cabo un riguroso proceso de selección de tutores con educación superior; b) contrata a tutores que trabajen a tiempo completo a lo largo del año académico con el mismo grupo de alumnos; c) forma a los tutores sobre las mejores prácticas docentes y se les proporciona apoyo continuo y d) coordinan los esfuerzos entre los docentes y tutores

La efectividad de las tutorías en pequeños grupos disminuye cuanto más grande es el grupo, con una caída más pronunciada cuando el grupo es de más de 6 alumnos (Burgess, 2020). Los estudios analizados por Education Endowment Foundation muestran que una tutoría en grupos pequeños de media hora al día durante 12 semanas produce un progreso adicional de cuatro meses en la escuela. Es decir que compensaría la pérdida de los tres meses de escolaridad por el cierre de los centros a partir de mediados de marzo. Nickow et al., (2020), en un reciente meta-análisis de este mismo mes de julio publicado en el NBER muestran, a partir del estudio de 96 artículos de experimentos aleatorios, que el efecto de las tutorías en pequeños grupos es importante y significativo (37% de la desviación estándar). El meta-análisis confirma la hipótesis de Kraft en el sentido de los efectos son más fuertes para los programas de tutoría de docentes y profesionales que los impartidos por voluntarios y padres. Los efectos para las intervenciones de lectura y matemáticas son similares, aunque la tutoría de lectura tiende a producir tamaños de efectos más altos en los primeros cursos, mientras que la tutoría de matemáticas tiende a producir tamaños de efectos más elevados en los cursos posteriores.

Nuestro objetivo es cuantificar en términos presupuestarios el coste de la propuesta de tutorías en pequeños grupos para España. El esfuerzo económico que requiere es importante en un momento en el que la situación de las finanzas públicas no es la mejor, pero el análisis económico sugiere que el coste de no hacer nada sería todavía mayor. Como señalamos en el post anterior el estudiante promedio ha perdido una cuarta parte del año escolar con el consiguiente efecto negativo en la adquisición de competencias y habilidades, que se traducirá en una menor productividad de la población actica durante décadas. Este impacto negativo, que será mayor para los jóvenes de familias desfavorecidas, se podría traducir en una disminución en los salarios y caída en las tasas de crecimiento económico de 0,04 puntos porcentuales al año.

2. Propuesta de tutorías en pequeños grupos

Siguiendo la propuesta de Burgess (2020), hemos supuesto que las tutorías en pequeños grupos de 5 alumnos. La mayor parte del coste de esta propuesta es el tiempo del tutor. Las tutorías se llevarían a cabo en el centro educativo del alumno, en horario extraescolar, lo que generaría algunos costes adicionales pero que serían relativamente pequeños. El Education Endowment Foundation ha estimado un coste para la tutoría de media hora diaria por 12 semanas en grupos pequeños de 5 alumnos en 770 euros por cada grupo. Asumimos esa estimación de 770 euros por grupo y que los docentes imparten, al menos, dos grupos cada uno. En Reino Unido hay una densidad de población mucho más elevada que en España, lo que facilita que, en la inmensa mayoría de los casos, los alumnos que se beneficien de las tutorías se encuentren en los mismos centros educativos y sean del mismo curso. La elevada dispersión de la población en nuestro país puede incrementar el coste de las tutorías en pequeños grupos, por cuanto que es posible que en algunos casos los grupos sean de menos de 5 alumnos. Es decir, que se requerirá configurar más grupos, sobre todo en las Comunidades Autónomas con menos densidad de población y más dispersas como las del Noroeste español.

El coste de la propuesta se podría reducir llevando a cabo algunas de las tutorías online. Precisamente, Education Endowment Foundation un programa piloto de tutorías online para apoyar y reforzar a los alumnos desfavorecidos desde el Grado 5 al 10 (desde 5º de Primaria hasta 4º de ESO). La iniciativa brindará tutoría de alta calidad a 1.600 alumnos. La impartición de tutorías online a mediante tutores en los últimos cursos de estudios superiores o recién graduados ha mostrado ya efectos positivos y significativos (equivalentes a lo que se aprende de hasta 5 meses) en evaluaciones rigurosas. Los tutores podrían ayudar también a elaborar recursos educativos digitales para apoyar a los docentes que están dando clases físicamente en hora escolar y ayudarles con los materiales por si hay que emplear alguna fórmula de rotación de la asistencia de los estudiantes a clases.

En la Tabla 1 hemos supuesto que el Programa abarca a los alumnos de los centros sostenidos con fondos públicos, es decir públicos y concertados. En todos los niveles educativos se ha supuesto que se benefician el 40% de los alumnos, un porcentaje amplio para incluir a todos los posibles alumnos perjudicados académicamente por el cierre de los alumnos. En el caso de FP Básica se ha asumido que el 100% de los alumnos de este ciclo se beneficiarían de este programa de tutorías en pequeños grupos, en lugar de sólo el 40%. Siguiendo a Burgess (2020) la propuesta asume un porcentaje de alumnos beneficiarios del 40% de los alumnos, selección que debe basarse en criterios objetivos como el rendimiento académico (a través de un test al inicio del curso que viene que determine los estudiantes a los que el cierre de los centros haya podido afectar más). El 40% es un porcentaje elevado y amplio, por cuanto como explicamos a continuación varios indicadores educativos señalan que la proporción de estudiantes con dificultades está por debajo de este umbral. Por ejemplo, el porcentaje de alumnos españoles que en PISA 2018 no alcanzó el nivel básico (nivel 2) en la competencia principal de esa edición, Lectura, fue del 23%. Los alumnos con necesidad específica de apoyo educativo representan un 11,7% de los alumnos de Primaria, un 10,8% de los alumnos de la ESO y un 12,6% de los alumnos de FP Básica (Ministerio de Educación y Formación Profesional)). En 2º y 3º de la ESO existe el Programa de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento (PMAR) para alumnos que necesitan de apoyo y refuerzo, una vía que se asemeja a la que antes de la LOMCE se denominaba diversificación curricular. Un 6,1% de los alumnos españoles de 2º y 3º de la ESO (7,9% en el caso de los centros públicos y 3,2% de los concertados) seguía esta diversificación en el curso 2017-18. Es decir, que con un programa de tutorías en pequeños grupos que alcance al 40% de los estudiantes se estaría beneficiando a los alumnos rezagados y con necesidades de apoyo e incluso a un espectro algo mayor de alumnos que por otras razones no pudieran seguir la formación online.

Nuestra propuesta se diferencia de la de Burgess (2020) en que incluimos no sólo alumnos de Primaria y ESO, sino también a estudiantes de FP Básica y FP Media. Los niveles educativos de FP Básica y FP Media son claves en el objetivo de nuestro país de reducir la tasa de abandono temprano educativa que vimos en nuestro post anterior. España tiene aún un elevado porcentaje de jóvenes entre 25 y 34 años que no han realizado más estudios que los de la ESO (30,2%). Por eso, es importante apoyar y reforzar a los estudiantes que en el curso 2019-20 se encontraban en FP Básica para que puedan continuar sus estudios, lograr el título de la ESO y seguir con FP de Grado Medio. La FP Básica es, de hecho, el nivel educativo de transición más importante para que los jóvenes con dificultades educativas, sociales o de comportamiento no se desconecten del sistema educativo. Son los alumnos a los que en mayor medida podría afectar la crisis sanitaria pues el cierre de los centros desde marzo podría suponer en algunos casos el último lazo que les quedaba con la educación formal. La FP Media es el otro nivel educativo clave en el objetivo de disminuir la tasa de abandono educativo temprano en España. Para lograr que más alumnos lleguen a estudios medios (titular FP Media o Bachillerato) se requiere disminuir el porcentaje de alumnos que no finaliza la ESO (FP Básica y PMAR), incrementar el porcentaje de alumnos que se matricula en FP Media y reducir la proporción de alumnos que comenzando FP Media no termina estos estudios que hemos calculado que se encuentra en un 40,4%. Por ello, se incluye en la propuesta tanto FP Básica como FP Media. Los datos de los que se ha partido son los relativos a la matriculación del curso 2019-20 publicados por el Ministerio de Educación y Formación Profesional el mes pasado de junio.

3. Coste presupuestario de la propuesta

Además de la financiación del coste laboral de los tutores de los grupos que se establecerían, se ha incluido en la estimación del coste presupuestaria de la propuesto la formación que necesitarían estos tutores. Se trata de apoyar y reforzar a alumnos rezagados por lo que será necesario una formación específica a los tutores. Para ello se ha tenido en cuenta que, según recoge la Comisión Europea en 2020 la financiación que se destina en España a la formación y perfeccionamiento del profesorado (incluido el presupuesto de las Comunidades Autónomas) es de 154,3 millones de euros. Un 70% de ese presupuesto se destina a Enseñanzas no-universitarias (en las que nos centramos aquí) y de ese montante se ha considerado que la formación de los tutores supondría el 40%, dado que es la proporción de alumnos que se beneficiaría del programa de tutorías en pequeños grupos (154,3*0,7*0,4). El coste de la propuesta que figura en la Tabla 1 de 365 millones de euros. Algunas Comunidades Autónomas ya tienen programas similares de menor alcance, herederos del Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA). También el mencionado Programa de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento (PMAR) que tiene una ratio máxima de 15 alumnos. PROA y PMAR, son Programas que no están pensados para compensar del cierre de los centros y que no benefician a un número tan elevado de alumnos como el de nuestra propuesta de tutorías en pequeños grupos, pero con los que se podrían encontrar sinergias reduciendo el presupuesto requerido para financiar esta propuesta.

El coste total del Programa que se propone es una cifra modesta: menos del 1% del Gasto Público en Educación en 2018 situado en 50.807 millones de euros y un calendario rápido pero factible (comenzando en octubre). Es interesante comprobar que la estimación del coste de la propuesta de tutorías en pequeños grupos es similar también a los cálculos que realiza del Kraft (2020). Este investigador calcula que hay 50 millones de estudiantes no universitarios en EEUU y que el impulso de las tutorías en pequeños grupos supondría un coste de 2.700 millones. Dado que en España hay en el curso 2019-20, 8.276.528 alumnos no universitarios, un sexto del tamaño del sistema educativo de EEUU y con el tipo de cambio dólar/euro actual, el coste de la propuesta de Kraft sería de 387 millones de euros trasladado al caso de nuestro país. La propuesta de Burgess es de 410 Millones de libras esterlinas, 451 millones de euros, algo más elevada que la nuestra dado que Inglaterra tiene más población escolar que España.

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Publicado originalmente en: Ir a la fuente
Autor: admin

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