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Ciencias del comportamiento para lograr que te pongas la mascarilla

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Autor: Mónica G. Salomone

El señor que abronca al adolescente por no llevar mascarilla (que él lleva con la nariz fuera); el padre y la madre que miran con recelo a esos niños ‘desenmascarados’ junto a su hija (pero que en una terraza olvidan qué es un metro); la señora estricta con las normas (pero que recicla la mascarilla quirúrgica). No es tan fácil hacerlo bien, ni conseguir que se haga.

¿Multas por llevar mal la mascarilla? ¿Por no lavarse las manos? “Muchas de las medidas más importantes ahora no son sancionables”, dice a SINC el sociólogo Luis Miller, del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC.

Entonces, ¿qué? Entonces, ciencias del comportamiento. Esta disciplina a caballo entre la psicología y la economía, alimentada por los trabajos de premios Nobel de Economía como Daniel Kahneman y Richard Thaler, estudia por qué las personas hacemos lo que hacemos y cómo evitarlo o promoverlo.

En esta pandemia la OMS reconoce que las ciencias del comportamiento son clave, sin embargo, en España no se ha hecho suficiente investigación en esta disciplina para diseñar la mejor comunicación de mensajes al público

En esta pandemia la OMS reconoce que las ciencias del comportamiento son clave. “Nuestro éxito depende de que la gente esté informada, deseosa y con la capacidad de cumplir las medidas de salud pública”, dijo ya en abril Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa.

Muchos países han buscado apoyo en las ciencias del comportamiento con varios propósitos, desde fomentar las medidas de higiene hasta animar a los ciudadanos a descargarse apps de seguimiento de contactos.

En España, sin embargo, esta disciplina aún no ha tenido su oportunidad. Para Pedro Rey Biel, experto en economía del comportamiento en ESADE, “no se ha hecho suficiente investigación” para definir la mejor comunicación al público, dice a SINC. Igual que en las campañas de publicidad, “uno de los problemas es encontrar el mensaje exacto en cada caso, y vale la pena invertir dinero en encontrarlo”.

El dinero no lo es todo

La cosa tiene su miga, recuerdan Rey Biel y Miller. Se trata de promover medidas que tienen coste personal —las mascarillas molestan, es difícil mantener la distancia— y cuyos beneficios no se sienten de manera inmediata —tu mascarilla, sobre todo, protege a los demás—. Además, su eficacia depende de que mucha gente las adopte, y —como en el caso de las vacunas— aparece la figura del gorrón: individuos que no se comprometen, pero se benefician del buen comportamiento ajeno.

También hay que consolidar los hábitos, sobre todo cuando el pico de la pandemia ha pasado y los ciudadanos no sienten el riesgo como inmediato. Y evitar que el foco en una de las medidas, quizás la más costosa, haga olvidar otras o genere una falsa sensación de seguridad. Las mascarillas son importantes pero lavarse las manos es insustituible.

En la teoría económica tradicional, los hilos de marioneta invisibles que tiran de nosotros están hechos de dinero: son los impuestos o las multas; pero no funcionan para fomentar conductas altruistas como la donación de sangre

Las ciencias del comportamiento deberían dar ideas sobre cómo conseguir los objetivos, identificando la miríada de factores que, a menudo sin que nos demos cuenta, influyen en nuestras decisiones. En la teoría económica tradicional, estos hilos de marioneta invisibles que tiran de nosotros en un sentido u otro están hechos de dinero: son los impuestos o las multas. Pero “el dinero no lo es todo”, recuerda Rey Biel.

Con los donantes de sangre, por ejemplo, no funciona. Es más, “si les pagas, destruyes su motivación principal, que es lo bien que se sienten al hacer algo bueno por los demás”, apunta este economista. En cambio sí sirve regalar un broche, que hace posible la recompensa en forma de reconocimiento social.

Humor (y más) para promover medidas

Cass R. Sunstein, director del departamento de Economía del Comportamiento y Políticas Públicas de la Universidad de Harvard (EE UU), ha creado un acrónimo para la receta —en términos generales— que deberá guiar el mensaje sobre el comportamiento de los ciudadanos durante la pandemia: FEAST, traducible como fiesta o banquete.

EAST era ya un acrónimo conocido en el área: E para fácil en inglés; A de atractivo; S de social; y T de tiempo. EAST fue acuñado hace unos años por investigadores pioneros en poner las ciencias del comportamiento al servicio del Gobierno, los británicos del Grupo de Ideas sobre el Comportamiento o BIT (Behavioural Insights Team).

Lo que quiere decir es que para los ciudadanos debe ser fácil seguir las indicaciones —poder comprar mascarillas en todas partes y muy baratas—; que los carteles con mensajes deben ser atractivos; que el comportamiento promovido debe ser reforzado socialmente; y que hay que pensar bien el momento en que se lanza la campaña.

“Los dirigentes pueden transmitir optimismo, sensación de unidad y esperanza, en lugar de desesperanza, enfado, división y miedo”, escribía Sunstein

Sunstein ha añadido la F de fun, divertido, algo que a menudo se pasa por alto pero que en su opinión es importante para los humanos. En un artículo de opinión para Bloomberg recuerda un experimento de la Universidad de Stanford para promover el consumo de verdura: las etiquetas informativas sobre beneficios para la salud lograron un aumento del 14 % en el consumo, frente al 24 % atribuible a mensajes que enfatizaban el placer y la diversión.

Una pandemia no es divertida. Pero los dirigentes pueden transmitir optimismo, sensación de unidad y esperanza, e incluir sonrisas en lugar de desesperanza, enfado, división y miedo”, escribía Sunstein a medidos de mayo sin referirse a ningún país en concreto.

Un pequeño empujón

Sunstein publicó en 2009, junto con Richard Thaler, el libro Nudge, traducido al español como Un pequeño empujón, un término que ha conquistado el área. Hace referencia a los estímulos que conscientemente se sitúan en el entorno o en los mensajes a los ciudadanos para guiar sus decisiones.

Algunos son trucos conocidos —las golosinas junto a la caja en el supermercado o la casilla marcada por defecto en el formulario—. Otros son menos obvios y derivan de investigación experimental orientada no a vender un producto, sino a mejorar la educación o la salud de la población.

El éxito internacional de la mencionada BIT británica, creada en 2010 por el psicólogo David Halpern y también llamada ‘Nudge Unit’, puede entenderse como prueba de que la estrategia funciona.

En pocos años la BIT ha logrado desde aumentar en millones de libras la recaudación de impuestos británica y el cobro de multas —con medidas tan aparentemente simples como enviar mensajes de texto personalizados a los deudores o cartas informándoles de que la mayoría de sus vecinos ya habían pagado—, hasta reducir la prescripción de medicamentos innecesarios.

En 2010, en Reino Unido se creó el BIT, o Grupo de Ideas sobre el Comportamiento, con éxitos en cumplimiento fiscal, educación, bienestar y medio ambiente. Ya hay más de 200 oficinas como ella en el mundo, pero no en España

Tras sus inicios como institución perteneciente al Gobierno, en 2014 se estableció como entidad independiente. Se define como “una compañía con fines sociales con oficinas en todo el mundo”, que solo en 2019 trabajó en 31 países.

Es pionera”, explica Luis Miller. “Fue la primera y a partir de ahí se han creado más de 200 en todo el mundo. Del caso británico se puede aprender mucho, empezó como una oficina dentro del Gobierno y más adelante se convirtió en una institución independiente en estrecha colaboración con el poder. Siempre he pensado que en España sería muy necesario”.

Tanto Rey Biel como Miller se extrañan de que no haya BIT en España. “No solo porque sea uno de los pocos países que no la tienen”, dice Miller, “sino porque algunos de los temas que más nos importan como sociedad son los que abordan las Nudge Units: cumplimiento fiscal, educación, bienestar, medio ambiente, etcétera”. Bancos y aseguradores en España —entre otras compañías privadas— sí que cuentan con unidades de nudge.

Durante la pandemia, la BIT británica ha emitido opiniones sobre cómo promover las medidas de higiene o la distancia física. Tratan de basar sus informes en datos cuantitativos. Por ejemplo, un análisis con 363 sensores en varias localidades británicas muestra que las interacciones a menos de dos metros entre peatones se redujeron en un 95 % en marzo, pero para principios de junio ya se acercaban más a la normalidad.

Más investigación experimental en España

En España no se han hecho estudios que midan el seguimiento real de las medidas, aunque sí hay “algunas buenas encuestas sobre apoyo ciudadano” a ellas, indica Luis Miller.

Él ha trabajado con la del Instituto de Estudios Sociales Avanzados IESA-CSIC, ESPACOV, basada en 2.391 entrevistas realizadas entre el 4 y el 11 de abril. Muestran “algunos resultados muy interesantes, como que en ninguna de las medidas típicas de control de la pandemia hay diferencias [en el grado de apoyo] por ideología excepto una: el papel de las fuerzas armadas”.

La economía conductual fue muy importante a principios del siglo en España, se crearon laboratorios y había financiación, pero llegó la crisis de 2008, muchos emigraron y los laboratorios se cerraron”, lamenta Miller

Miller atribuye la falta de estudios conductuales en España a dos razones. Una es la última crisis: “La economía conductual fue muy importante a principios de siglo en España, se crearon laboratorios por todo el país y había financiación, pero llegó la crisis de 2008, muchos economistas conductuales emigraron y los laboratorios se cerraron. Todavía no se ha recuperado”.

Además, fuera del ámbito económico “el resto de científicos sociales en España, también los que se han incorporado a labores en distintos gobiernos, han sido relativamente escépticos con la incorporación de nuevos análisis conductuales”, agrega Miller. “Han preferido seguir utilizando técnicas más tradicionales, como encuestas y entrevistas”.

Ni Miller ni Rey Biel defienden el nudge como solución mágica. De hecho, en el Reino Unido la BIT también ha sido criticada recientemente al atribuírsele un papel en la decisión inicial —luego corregida— de no confinar a la población.

Pero lo cierto es que “todas las grandes instituciones internacionales están incorporando la perspectiva [de las BIT]”, explica Miller. Rey Biel, por su parte, pide más más investigación experimental en España en el área. Por ejemplo, que las campañas, los mensajes, se pongan a prueba con grupos de población elegidos expresamente.

Al reto de la higiene, la etiqueta respiratoria y la distancia social podría añadirse el de lograr que una parte importante de los ciudadanos se instalen una app de rastreo —si finalmente la medida sale adelante—. Lo ocurrido en otros países, como Australia, donde pocos ciudadanos la han descargado, hace prever que no será fácil. Miller cree que sin una buena campaña informativa e incentivos atractivos no se conseguirá.

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Autor: Hipertextual (Redacción)

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El huevo de pascua que podría sugerir qué diantres está ocurriendo en ‘WandaVision’

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La propuesta de WandaVision (Jac Schaeffer, 2021), primera serie del Universo Cinematográfico de Marvel con dos episodios disponibles ya en Disney Plus, es extraña como mínimo. Su formato de sitcom resulta desconcertante para los espectadores por el acostumbrado espectáculo de acción visto hasta ahora en las películas de la saga. Pero que decidieran escoger dicho formato se debe a la propia naturaleza del argumento, que involucra a Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany). Y lo cierto es que nos han dejado otra pista sobre qué diantres está ocurriendo aquí en un inesperado huevo de pascua.

El vino de ‘House of M.’

Durante la disparatada cena con el señor y la señora Hart (Fred Melamed y Debra Jo Rupp) en casa de los protagonistas en el episodio uno, se sirve un vino muy curioso. Francés y ficticio para más señas. Maison du Mépris se llama, lo que se podría traducir como Casa de la Miseria y que en inglés sería House of Misery. O House of M, el título de una serie limitada de cómics con ocho números del guionista Brian Michael Bendis y el dibujante Olivier Coipel, publicada entre junio y noviembre de 2005. Fue un crossover de la series Planet X (Grant Morrison y Phil Jimenez, 2003-2004) y Avengers Disassembled (2004-2005).

wandavision disney plus house of m.
Disney Plus

En esta historia, Bruja Escarlata sufre una crisis nerviosa tras perder el control de los poderes con los que altera la realidad. En este trágico trance, su mente acaba fragmentada y termina transformando el mundo según los deseos íntimos de los superhéroes. De manera que, si lo del vino francés apunta a House of M. y esto implica alguna cosa para WandaVision, es posible que Westview sea la realidad idílica que Bruja Escarlata ha creado tras un colapso mental. Con una existencia tranquila, Visión vivo y vecinos amigables. Y esto también cuadra con el rebobinado voluntario cuando descubre al apicultor de SWORD en el segundo episodio. Lo que no resulta incompatible con que ese colapso hay sido producido por algún villano. Como la bruja Agatha Darkness.

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Autor: César Noragueda

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Quién es el personaje que habla a través de la radio en ‘WandaVision’

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De momento, en muy pocas ocasiones se ha salido de su formato sitcom WandaVision (Jac Schaeffer, 2021), la primera serie oficial en el Universo Cinematográfico de Marvel estrenada en Disney Plus. Y, durante esas escasas veces que lo abandona, es para dar pistas sobre lo que está ocurriendo. Porque las circunstancias idílicamente televisivas que viven Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany) en la localidad de Westview son muy sospechosas. Y, por que nos expliquen qué diantres pasa aquí, uno se tragará los nueve episodios con gusto. Por ejemplo, ¿quién es el personaje que habla a través de la radio?

En el capítulo dos de WandaVision, justo cuando la temible Dottie (Emma Cauldfield) estaba expresándole a Wanda Maximoff la desconfianza que siente por ella, de la radio surge una voz que se dirige inesperadamente a la protagonista. “¡Wanda! ¿Quién te está haciendo esto, Wanda?”, de dice. Lo que sugiere que la realidad en la que se encuentran Bruja Escarlata y Visión es algún tipo de engaño psíquico producido por algún villano. Teorías hay al respecto por lo que hemos podido ver en uno de los tráilers. Pero el caso es que se insiste en esta pregunta para la desconcertada Wanda al final del episodio, repitiéndola como un enigmático eco.

wandavision disney plus radio
Disney Plus

El veterano agente Jimmy Woo

La voz pertenece al actor californiano Randall Park (Aquaman) y, por lo tanto, quien se intenta comunicar con Bruja Escarlata es Jimmy Woo. Este personaje es uno de los más veteranos de los cómics, de la época en que a la editorial aún no se la conocía como Marvel. Fue creado por el guionista Al Feldstein y el dibujante Joe Maneely para el primer número de Yellow Claw (1956). Y, en el UCM, le hemos visto durante Ant-Man y la Avispa (Peyton Reed, 2018) como el agente de la condicional de Scott Lang (Paul Rudd). Así que, de algún modo, tal vez ha dejado el FBI y ahora trabaja para SWORD. No tardaremos en descubrirlo.

wandavision disney plus radio
Marvel Studios

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Autor: César Noragueda

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Jack Foley y el arte de crear efectos de sonido para el cine

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Si eres aficionado a la ciencia ficción, tienes claro que cuando ves una película de género, los sonidos que oyes son inventados. No existen las pistolas láser, ni las naves espaciales, y los robots del cine hacen mucho más ruido que los de verdad. Y qué decir del cine de terror, donde oímos los quejidos de los zombis o el exagerado sonido de un cuchillo destripando a su víctima. Sin embargo, no es tan frecuente saber que hasta un simple disparo o el cierre de una puerta en una escena dramática han sido creados, probablemente, en una sala de grabación estanca.

En el cine hay un equilibrio interesante entre la imagen y el sonido. El campo del sonido, a su vez, se divide en varios compartimentos, algo que explica muy bien el documental de 2019 Making Waves: The Art of Cinematic Sound y que en español se ha traducido como La magia del sonido en el cine. En dicho documental se hace una gráfica división del trabajo de grabación, edición y postproducción asociado solamente al sonido. Por una parte, la música. Luego tenemos las voces de los actores. Y, en último lugar, los efectos de sonido.

Y es en este apartado, en el de los efectos de sonido, donde se mezclan la tecnología y el arte para ofrecer una experiencia impensable si viéramos la grabación de una película sin haber sido editada posteriormente. Las voces de los protagonistas demasiado bajas, las constantes interrupciones de los sonidos ambiente… O sonidos flojos o inexistentes al suceder algo en pantalla que debería hacernos dar un salto en el asiento. Los efectos de sonido tienen una dura misión: realzar ciertos sonidos para que los escuchemos, anular otros para que no interrumpan y, en tercer lugar, crear sonidos de la nada.

Precisamente, dentro de los efectos de sonido existe un área muy concreta, los efectos de sala o efectos foley. Foley en honor a su inventor, el estadounidense Jack Foley, que ahorró millones de dólares al cine gracias a la grabación de efectos de sonido dentro de una sala de grabación en lugar de salir ahí fuera a intentar captarlos. El arte de generar un disparo, una explosión o un puñetazo de la nada, con ayuda de objetos que nunca asociarías a ese sonido.

La necesidad de reproducir el sonido real

Primero se oyen unos pasos. A lo lejos. Se van acercando. Luego un golpe en lo que imaginamos es una puerta. Oímos el pomo de una puerta girando y el característico gemido de una puerta mal engrasada abriéndose. Esta escena clásica que habremos visto en infinidad de películas en blanco y negro también se repitió innumerables veces en la radio.

En Estados Unidos, desde los años 30 del siglo pasado eran muy populares las radionovelas, en las que se representaban escenas donde no faltaban los efectos de sonido, muchas veces creados en directo. Personajes populares gracias al cine como Batman o Superman tuvieron sus propias radionovelas. En ellas, los efectos de sonido recreaban lo que hoy son básicamente efectos visuales generados por ordenador, pero donde también tiene su papel los efectos de sonido. Y si nos remontamos más en el tiempo, el teatro mismo fue pionero en recrear sonidos, como un trueno o el galopar de los caballos, algo imposible de generar dentro de un teatro si no era con efectos de sonido.

Efectos de sonido
Fuente: Smith Journal

Cuando llegó el cine sonoro, era inevitable que los efectos de sonido fueran parte importante del metraje, ya que no siempre era posible captar el sonido ambiente o determinados ruidos que eran claves para la trama argumental. Aquí entraban en escena, o mejor dicho, detrás de ella, los efectos de sala, que con el tiempo han pasado a llamarse efectos foley en honor a uno de sus principales impulsores, Jack Foley. Y a quienes realizan esos sonidos se les conoce como artistas foley. El apellido Foley hasta se refiere al lugar donde se graban estos sonidos, salas de efectos o en inglés foley-stage o foley-studio.

Muchos hemos jugado a crear efectos de sonido o lo hemos visto en películas o en televisión. Golpear unos cocos vacíos para imitar el galope de un caballo, hacer explotar un globo para imitar una explosión o un disparo, agitar papel de aluminio para reproducir el sonido de la lluvia o arrugar una hoja de papel para simular el crepitar de una hoguera. Hay infinidad de combinaciones, algunas de ellas visibles en vídeos de YouTube o en películas como Berberian Sound Studio, de 2012, protagonizada precisamente por un ingeniero de sonido dedicado al arte de los efectos foley.

Jack Foley en los efectos de sonido

Aunque no fue el primero en su haber, sí fue quien dejó una mayor marca en el cine. Más que nada porque Jack Donovan Foley estuvo allí desde el primer momento. En concreto, empezó a trabajar para Universal Studios en 1914, cuando el cine era mudo. Pero en cuanto se estrenó el primer título sonoro, todos los estudios vieron que era necesario subirse a ese tren.

El cantante de jazz, de 1927 y producida por los hermanos Warner, es considerada la primera película sonora de Hollywood. Dos años más tarde, Universal convertiría la película muda Show Boat a sonora. Es más, acabaría siendo un musical. Tras este primer trabajo sonoro de Jack Foley, llegarían muchos más. Y con la dificultad de grabar todos los efectos del tirón mientras se proyectaba la película en una pantalla. Por suerte, con el tiempo se podrían grabar los efectos de sonido por separado y luego montarlos junto a la imagen.

Si echamos un vistazo a su ficha de IMDb, veremos que no es muy extensa. Lamentablemente, la tarea de efectos de sonido no aparecía acreditada, algo que tardó mucho en corregirse. De ahí que veamos pocos títulos en su haber, aunque de la talla de Drácula de 1931, protagonizada por Bela Lugosi, o Spartacus de 1960, protagonizada por Kirk Douglas y dirigida por Stanley Kubrick.

Con todo, en la actualidad los efectos foley son imprescindibles en cualquier película, ya sea de superhéroes, ciencia ficción, terror, una comedia o un drama. Además, el proceso se ha digitalizado y modernizado. Al igual que en la radio se popularizaron las cintas con efectos grabados, hoy sonidos precargados que se lanzan en antena con un simple botón, el cine cuenta con catálogos ingentes de efectos de sonido que pueden rescatarse desde un buscador y aplicar a la pista de audio correspondiente en cuestión de segundos. Una tarea que se ha automatizado en gran parte pero que en pasado tuvo a grandes artistas recreando sonidos durante horas.

Otro gran artista foley conocido también como diseñador de sonido, director y doblador es Benjamin Burtt, Ben Burtt. A él le debemos los más de 800 sonidos necesarios para dotar de realismo al universo Star Wars desde su primera película, en 1977. Luego vendrían Invasion of the Body Snatchers (1978), la trilogía de Indiana Jones iniciada en 1981, E.T. (1982) o la más reciente WALL-E de 2008.

Pero su principal labor fue con la trilogía original de Star Wars, marcando las pautas a lo que vendría después. Con su trabajo de recrear sonidos imposibles de criaturas, naves y armas inexistentes, influyó a las películas que se rodaron en adelante. Sin embargo, técnicamente no podemos considerarlo un artista foley, pues su tarea de crear efectos de sonido partía de grabar sonidos de aquí y de allá. Con todo, sigue siendo parte de un colectivo que destaca en pantalla por su sonidos pero de quienes sabemos más bien poco.

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Publicada originalmente en: Ir a la fuente
Autor: José María López

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