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Lo que está en juego en Europa

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De Martín Ortega Carcelén

La pandemia y las medidas necesarias para contenerla van a tener un impacto económico, social y político tremendo. En la Unión Europea, la solidaridad y las finanzas del grupo de los 27 se verán sometidas a tensiones, pero además la crisis puede afectar al mismo proceso de integración entre Estados, que constituye el avance político más importante del último siglo. Hay que esperar que la Unión supere esta gran prueba porque ha sabido reaccionar en los momentos difíciles a lo largo de la historia, pero debemos ser conscientes de los grandes riesgos que se vislumbran en el horizonte. Es la mejor manera de estar preparados e incluso de evitarlos.

Este análisis pretende mirar más allá de la actualidad, que en los últimos días se ha concentrado en la cifra mágica de 750.000 millones de euros propuestos en el plan de la Comisión. Si a través del bosque de cifras y siglas miramos el camino que espera por delante durante los próximos años, se ve una senda tortuosa, y es ahí donde debe dirigirse la prospectiva, siempre con la advertencia de que el futuro es cambiante y una variable muy importante, la evolución de la pandemia, es desconocida. Los pasajes más difíciles del camino serán la gestión del gasto público (pensiones, funcionarios, etc.) y de los ingresos (impuestos directos e indirectos), y en esos desfiladeros cada país deberá arreglárselas por su cuenta.

El plan de la Comisión es muy positivo y ha sido alabado justamente, por lo que se impone recordar los caveats. La negociación en el Consejo Europeo no terminará hasta después del verano, bajo presidencia alemana, y su implementación comenzará solo en parte en 2020 y plenamente en 2021. Las cifras globales de los diversos pilares, una vez acordadas, se liberarán a lo largo de años, por lo que su efecto será lento. Las cantidades asignadas a cada país (Italia y España son los más beneficiados) deben matizarse porque los mismos receptores también contribuyen a los fondos. Y por supuesto, la Comisión garantizará la condicionalidad a través del Semestre Europeo y de una supervisión continuada, la llamemos como la llamemos y sin tener en cuenta si el color de los trajes es gris o negro.

El plan europeo es un gran avance, sobre todo por la emisión de deuda por parte de la Unión. Hay que destacar también que otras actuaciones rápidas de la UE son decisivas para garantizar la estabilidad ante un shock tan inesperado. El programa SURE es fundamental para mantener el empleo. La compra masiva de deuda estatal por parte del Banco Central Europeo, que se calcula alcanzará la misma cifra de 750.000 millones a finales de este año, asegura la tranquilidad de los mercados. Sin embargo, el presente artículo no se dedica a la actuación institucional (doctores tiene la Unión Europea), más bien pone el acento en la actuación previsible de los Estados más importantes.

El futuro de la Unión Europea depende en gran medida de las evoluciones en los cuatro grandes países miembros: Alemania, España, Francia e Italia. Hoy, Alemania ya tiene la golden share en la mayoría de las cuestiones europeas pero, además, va a adquirir un poder formidable en esta crisis. Alemania salió reforzada de la anterior, y ahora tiene todas las cartas para consolidar su papel central. Es cierto que sus exportaciones se verán perjudicadas, pero Alemania tiene un robusto tejido industrial, una tasa de empleo envidiable antes de esta crisis, y las primeras medidas anunciadas suponen una inyección de 346.000 millones de euros en su economía, según el cálculo por países del think tank Bruegel. Puede permitírselo, porque no ha incurrido en déficits los últimos años sino que ha disfrutado superávits (algo criticado por sus socios) e inicia esta etapa con una deuda del 61% del PIB. Su posición geoestratégica como polo productivo, financiero y de innovación se verá reforzada por su estrecha alianza con Francia y por encontrarse rodeada de países muy estables, como Suiza, Países Bajos y los nórdicos. Mirando a sus otros vecinos (ligados estrechamente a su tejido económico: Austria, Chequia, Polonia), las previsiones de decrecimiento son mejores que para el resto de socios europeos.

Alemania se convertirá en una especie de “hégemon amigo” en Europa, y será quien decida el futuro de la Unión. De hecho, ya ha comenzado a ejercer ese papel de árbitro con el plan franco-alemán. Tras la propuesta de la Comisión, Angela Merkel ha mostrado una actitud positiva pero con cautelas, y esto encaja también con el papel que Alemania va a jugar en la aprobación y ejecución del programa de recuperación. Primero, con la iniciativa franco-alemana, respondía a la necesidad de hacer algo relevante para dar la imagen de una Unión en movimiento que ayudaba a los países del sur más afectados por la pandemia. Después, a la hora de negociar las cifras y los detalles, le interesa que exista el grupo de los frugales porque empuja en la otra dirección. Todo esto permite a Alemania ejercer de árbitro y ganar tiempo ante la fase más aguda de la crisis que previsiblemente vendrá después, y que se referirá a las cuentas públicas de los Estados con ingresos reducidos y gastos importantes a los que hacer frente. Desde el punto de vista político, Alemania juega con la gran ventaja del consenso en grandes coaliciones de gobierno, lo que contrasta con las luchas intestinas en otras latitudes. Aunque Merkel sea sustituida (es la única superviviente de los comienzos del G-20 en Washington en 2008), la orientación política interna y europea de Alemania siga siendo básicamente la misma.

No puede entenderse Alemania sin Francia. Los dos se necesitan y se refuerzan mutuamente. Conforman una pareja estratégica inseparable, y han realizado incluso Consejos de Ministros conjuntos. La suma de sus PIB representa un 38% del total de la Unión, con la mayor concentración de empresas multinacionales de la UE. Es cierto que en los últimos años han mostrado diferencias en cuestiones de política exterior y en asuntos comunitarios pero, confrontados con la crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial, ambos han dado un paso al frente con la propuesta conjunta para la Unión Europea, escenificando el papel protagonista del tándem ante cualquier otra opción de liderazgo. Francia se encuentra en una posición más comprometida para afrontar la crisis, por su alta deuda (98% del PIB) y su elevado gasto en partidas sociales, con una calle muy exigente a la hora de defender los derechos adquiridos, como mostraron los chalecos amarillos. Ahora, Francia deberá conjugar la reducción del gasto social con un aumento del déficit y la deuda, pero conseguirá financiarse a coste razonable porque cuenta con buenos fundamentos y con el apoyo de Alemania. Emmanuel Macron, cuyo quinquenio termina en mayo de 2022, encontrará en la crisis razones suficientes para persuadir a los franceses de la necesidad de profundas reformas.

España comienza esta crisis con una situación similar por lo que se refiere a la deuda pública pero, a diferencia de Francia, arrastra una lamentable incertidumbre política en los últimos años. Más que la fragmentación del parlamento, lo preocupante es la polarización. Es evidente que en grandes cuestiones de Estado (territorio, educación, sanidad, medio ambiente, ciencia e innovación, productividad, sostenibilidad del bienestar) es preferible el consenso entre los grandes partidos, y esto se transforma en urgencia a la hora de decidir las políticas necesarias para salir de la profunda crisis que acaba de comenzar. En tiempos normales, la derecha quiere reducir los impuestos, mientras la izquierda propugna aumentar el gasto público. En la etapa de crisis que comenzamos ninguna de estas ideas podrá realizarse porque vamos a necesitar aumentar los impuestos y reducir el gasto, todo al mismo tiempo, con el fin de que la deuda no se incremente demasiado, y no se convierta en una pesada losa para las generaciones futuras. Lo ideal sería el máximo consenso político para seguir esas políticas, dolorosas para todos, y como ha advertido el gobernador del Banco de España, tales acuerdos de salida de crisis “deberían extenderse varias legislaturas”.

La experiencia histórica demuestra que serán precisos simultáneamente recortes del gasto público, también en las pensiones como ha señalado recientemente J. Ignacio Conde-Ruiz, subidas de impuestos directos e indirectos, y necesitaremos asimismo la ayuda de la Unión Europea. La presión fiscal en España es de un 35,4% del PIB, una de las más bajas de Europa, mientras que en la Eurozona la media es el 41,7%. Y esta no es una cuestión partidista: en los países escandinavos, gobiernos de todo signo han mantenido una presión fiscal que permite el buen funcionamiento de los servicios públicos y del bienestar. En España deberíamos dejar al margen las diatribas políticas y territoriales, y ser conscientes de que necesitamos un espíritu de superación ante tamaño desafío. Al mismo tiempo, retos estructurales como la economía verde y sostenible, la digitalización, el refuerzo de la sanidad, la calidad de la educación, etc. deberán ser afrontados simultáneamente. Ante la caída de salarios y pensiones, que afectará a los más pobres, será preciso asegurar la paz social por medio de pedagogía política. Ante la evasión y la elusión fiscal, también será necesario unir fuerzas y mayor cooperación internacional.

La situación de Italia es la más delicada porque inicia la crisis con una deuda del 132% de su PIB, según Eurostat. Los efectos de la anterior crisis pudieron paliarse con un aumento del déficit y la deuda en Italia, así como en Francia y España a lo largo de años. Sin embargo, el mismo planteamiento es más complicado ahora porque la deuda se ha convertido en una pesada losa y, al querer aumentarla, hay que pensar en dos problemas: el coste inmediato del endeudamiento, y el pago sostenido de intereses. Los intereses de la deuda adquieren un peso variable para cada actor, pero constituyen una proporción muy relevante del PIB: el 2% para Francia, un 2,4% para España, y el 3,5% para Italia. El Banco Central Europeo ha ejercido un papel fundamental para respaldar el endeudamiento de los países del euro, pero en los meses y años próximos podrían volver las tormentas sobre las primas de riesgo, convirtiendo la financiación en los mercados demasiado costosa. La alternativa es recurrir al MEDE, con el inconveniente de una condicionalidad que la opinión pública percibe como pérdida de soberanía. El Semestre Europeo y el nuevo Fondo de recuperación también llevarán aparejadas condiciones, pero el MEDE hace la intervención exterior en las cuentas públicas más explícita. A lo largo de la crisis iniciada en 2008, la renegociación de la deuda griega fue una serie de intriga y drama de varias temporadas que nadie quiere revivir ahora. En el caso de Italia, además, existen fuertes tensiones políticas entre territorios y partidos, y una opinión pública que percibe de manera crítica a la Unión Europea y el euro. La antigua historia de amor entre Italia y la Unión se ha terminado, para usar las palabras de esta publicación del Istituto Affari Internazionali de Roma.

Todo esto significa que en el transcurso de los próximos años puede agravarse la brecha de renta entre el norte y el sur de la Unión. Esto planteará problemas de desigualdad y de cohesión que terminarán introduciendo nuevas tensiones en la UE. El norte será más rico y el sur será más pobre. Los países del norte, con Alemania como gran foco económico, están hoy mejor preparados en el comienzo de la crisis. El principal instrumento para superarla no serán los programas europeos, que ayudarán sin duda, sino el déficit y el endeudamiento, porque actualmente los países del norte gozan de cifras de deuda pública más llevaderas. En cambio, España e Italia encontrarán más complicado avanzar en su endeudamiento, y se verán obligados a realizar ajustes más drásticos. Además de financiarse mejor, Francia disfruta de una gran homogeneidad de renta en su territorio y tasas pequeñas de exclusión social, lo que puede ser un colchón para la crisis. Por nuestra parte, en España contamos con ligeras ventajas en algunos puntos, como un gasto relativamente menor en pensiones (con datos de la OCDE las pensiones suponen el 16,1% del PIB en Italia, un 13,9% en Francia, y un 11% en España), y unos costes laborales que no han subido desde 2008, a diferencia de lo que ha ocurrido en los otros dos grandes países mediterráneos, según el gráfico que abre este comentario.

En definitiva, el plan de recuperación de la Unión Europea es un gran avance y será muy útil en los próximos años. Sin embargo, no cambiará la necesidad de importantes reformas estructurales en nuestros países. Al mismo tiempo, los fondos de la Unión Europea tampoco podrán evitar que se amplíe la brecha entre la riqueza de los países del norte y del sur. Muy probablemente sufriremos años de ajustes en los que el papel de la Unión no será asegurar el mismo nivel de bienestar, sino garantizar la estabilidad financiera y presupuestaria.

Dos breves recomendaciones para España a modo de corolario. Ante todo debemos comenzar a trabajar en las medidas para salir de la crisis que dependen de nosotros mismos, sin esperar el maná de la Unión Europea. Es urgente comenzar a remar antes de que llegue el impulso del viento de Bruselas. A veces pecamos de idealismo en nuestra visión de Europa y un poco de realismo no viene mal, aunque por supuesto sigamos siendo europeístas. Para definir las medidas necesarias, sería deseable el máximo consenso político y social en una situación que se augura complicada. Los mandatarios políticos deberían comprender que su misión es fomentar el bien común y no obstaculizarlo.

En segundo lugar, la previsión más razonable es que, con el transcurso de la crisis, Alemania va a adquirir mayor poder, y esto puede hacerse extensible al tándem franco-alemán. Deberíamos identificar las alianzas estratégicas donde España puede aportar algo a una Europa centrada en ese bloque renano. Algunos sectores de nuestra economía son competitivos y deben fomentarse con ese objetivo. Nuestra presencia en América Latina, el papel cada vez más relevante del español en Estados Unidos, una nueva alianza con Portugal, o nuestro conocimiento del Mediterráneo son vectores que podrían desarrollarse asimismo en el futuro.

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Afiliados Julio 2020: luces y sombras

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de J. Ignacio Conde-Ruiz (@conderuiz), Manu García (@manugar), Luis Puch (@lpuchg) y Jesús Ruiz

Acabamos de conocer los datos de afiliados del mes de julio. Como se puede ver en la figura 1, El número de afilados en alta el 31 de julio era de 18.673.847 de trabajadores, es decir, nos situamos en niveles del año 2018. El mes de julio es un mes típico de fuertes efectos de calendario, como se puede apreciar echando un vistazo al primer y ultimo día del mes. El primer día del mes se crearon 175 mil afiliados netos fruto de que ser renovaron los empleos mensuales que terminaron en junio (el último día de junio se destruyeron 161 mil afiliados netos). El último día del mes de julio se destruyeron 184 mil afiliados netos. Como ya advertimos en este post, el 31 de julio se da el hecho de que además es viernes, el ultimo día laborable, y por lo tanto se concentra la destrucción de los contratos mensuales con los semanales. Es decir, el primer día del mes se crean 174 mil afilados netos y el último día del mes se destruyen 184 afiliados netos. ¿Qué sentido tiene esto? Como ya hemos denunciado en múltiples ocasiones en este blog, el uso y abuso de la contratación temporal permite ajustar la demanda de empleo al calendario y hacerlo sin rubor, se ajusta al fin de semana, a la semana o al mes; y así todos los meses del año. Esperemos que algún día esto que es tan injusto para los trabajadores se acabe. Pero pasemos a analizar el dato, que como expondremos a continuación es un mes con luces y con sombras.

Figura 1. Afiliados diarios por año desde 2016.

Creemos que en términos generales el dato ha sido bueno. Los afiliados medios han subido en 161.217 ocupados, mientras que en junio fueron 68.208 mil, con respecto a la media del mes previo. No obstante, aun estamos lejos de recuperar el nivel de afiliados que teníamos antes de la pandemia. En concreto, solo hemos recuperado el 29.3% de todo el empleo perdido y aun nos quedan las dudas de que pasará con los trabajadores que aun permanecen en ERTEs.

Empezamos analizando las altas y las bajas de este mes y las comparamos con meses de julio precedentes tal como hemos hecho en los últimos post donde hemos analizado lo ocurrido en  marzo, abril, mayo y junio. Para mejor interpretación hemos hecho coincidir, año a año, cada primer lunes del mes de julio. Como se puede apreciar, tanto las altas (en la figura 2) como las bajas (en la figura 1) son históricamente bajas para un mes de julio. Esto no es sorprendente pues en verano el motor del empleo son los sectores asociados al turismo y como sabemos están lejos de poder operar con normalidad.

Figura 2. Altas históricas mes de Julio.

Figura 3. Bajas históricas mes de Julio.

Es interesante observar como han ido evolucionando las altas a la seguridad social a lo largo de la pandemia. En el siguiente grafico, podemos ver como estas han ido subiendo poco a poco mes a mes con la desescalada. Este aumento continuado de las altas creemos que es debido a la desescalda de los ERTEs. Por desgracia seguimos sin contar con una serie de trabajadores en ERTE diaria, pero según los datos agregados el número de trabajadores incluidas en ERTE al cierre del mes de julio era de 1,18 millones, lo que supone una reducción de 712.000 respecto a los datos del pasado 30 de junio (representa una salida media diaria de casi 23.000 trabajadores). Como venimos defendiendo desde hace tiempo, la incorporación al empleo de los trabajadores en ERTEs tiene un efecto positivo sobre la contratación temporal asociada (que es complementaria).

Figura 4. Altas diarias durante la pandemia

Por último, el dato de julio también ha generado algunas dudas, pues la creación de empleo neto en la primera quincena parece ser mucho más intensa que en la segunda quincena. Si quitamos el primer día y el último día de mes, que como hemos visto son puro efecto calendario de inicio y final de mes, observamos que entre el 2 y el 15 de julio se crearon 156.868 afiliados netos y entre el 16 y el 30 de julio se crearon 45.234 afiliados netos (es decir, menos de un 1/3). La ralentización en el crecimiento neto de afiliados puede ser debido a varias causas. Por un lado, puede ser que se haya frenado la desescalada de los ERTEs en la segunda quincena, pues es posible que las empresas que aun quedan con sus trabajadores en ERTEs o bien sean menos solventes o bien operen en sectores con mayores restricciones en la demanda. Por otro lado, puede ser que los rebrotes (como los ocurridos en Cataluña o Aragón) o las últimas decisiones de países como el Reino Unido con el establecimiento de cuarentenas a los ciudadanos que viajen a España (que como ya explicaron aquí Libertad y Tanya podrían tener un impacto significativo) hayan enfriado las expectativas en cuanto a la demanda turística. Esto puede ser una mala señal de cara al mes de Agosto que acabamos de empezar. Veremos como evoluciona y por supuesto os lo contaremos en el blog.

J. Ignacio Conde-Ruiz

J. Ignacio Conde-Ruiz

Es Doctor en Economía por la Universidad Carlos III de Madrid, Profesor Titular de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid, y subdirector de Fedea.

Campos de Investigación:
Economía Política, Economía Publica (mercado de trabajo y sistema de pensiones) y la Macroeconomía.

Recientemente ha escrito el libro “¿Qué será de mi pensión?” (Península (Planeta))

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Parada biológica 2020

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Ha llegado un mes de agosto inimaginable de un año que, esperemos, no se repita. Pero, a pesar de las circunstancias, en NeG seguimos con la tradición de descansar durante el mes de agosto. Mañana publicaremos el habitual comentario de Nacho Conde, Manu García, Luis Puch y  Jesús Ruiz sobre los datos mensuales de afiliados a la Seguridad Social del mes de julio (el anterior, aquí) y, salvo imprevistos mayúsculos, no volveremos a las trincheras hasta el primero de septiembre. Después de publicar 212 entradas en lo que va de año (en todo 2019 publicamos 238), creemos que colaboradores y editores se han ganado con creces tiempo para otras labores.

Ciertamente, la actividad durante 2020 en NeG ha sido frenética y la respuesta de nuestra audiencia espectacular. Desde el principio de este año, hemos registrado un número medio mensual de usuarios superior a los 100 mil, con casi 230 mil visitas a páginas al mes. Además, algunos de nuestros colaboradores han participado en numerosos comités, grupos de trabajo y en la elaboración de informes y libros sobre la crisis de la Covid-19. Hemos recibido numerosos manuscritos y nuevas ofertas de colaboración a las que hemos respondido, en muchos casos, positivamente. En suma, inferimos que la atención y el interés en NeG ha aumentado significativamente. Una señal que agradecimos, y seguimos agradeciendo enormemente, es la muy favorable respuesta a la campaña de donaciones que nos permitirán sostener financieramente el blog durante el resto de este año.

Durante esta primera mitad del año hemos introducido algunas innovaciones. Por ejemplo, en aras de mejorar la calidad de la discusión de nuestras entradas, modificamos la política de comentarios. Para hacer esta sección más interesante y útil, limitamos ahora los comentarios exclusivamente a temas intrínsecamente relacionados con el objetivo de las entradas que planteen cuestiones o dudas que puedan mejorarlas. Esperamos que esto contribuya a que nuestros lectores participen más y mejor en los debates que planteamos. Y para que los editores no se extralimiten en sus labores o para cualquier otra cuestión sobre el funcionamiento del blog, hemos creado la figura de Defensor del Lector, que asumida por Florentino Felgueroso responde en la dirección de correo defensorlector@nadaesgratis.es a todo aquello que nuestros lectores consideren oportuno. También hemos creado la sección de “NeG-Preguntas y Respuestas” (aquí y aquí) en formato video, que esperamos tenga continuidad, y hemos difundido los webinars que consideramos más relevantes entre los muchos que han tenido lugar (por ejemplo, este y este).

En definitiva, después de estos meses tan distópicos, esperamos que todo vuelva a la normalidad y que sepamos aprovechar lo aprendido y lo invertido durante ellos. NeG volverá en septiembre y tratará de contribuir en lo que pueda a la superación de una crisis económica que se vislumbra horripilante.

Juan Francisco Jimeno

Juan Francisco Jimeno

Doctor en Economía por MIT, 1990. Ha sido profesor en varias universidades españolas y extranjeras, investigador en FEDEA hasta 2004 y en la actualidad trabaja en la Dirección General de Economía y Estadística del Banco de España. Es autor de numerosos artículos de investigación y de libros sobre macroeconomía y economía laboral, investigador asociado al CEPR y a IZA y editor del IZA Journal of Labor Policy. Los puntos de vista expresados en mis entradas son estrictamente personales y no reflejan, necesariamente, los del Banco de España

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Una propuesta para evitar el efecto negativo de los cierres de los centros educativos en el futuro de los jóvenes españoles

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De Almudena Sevilla (University College London), Jorge Sainz (URJC IPR, University of Bath) e Ismael Sanz (URJC)

1. Medidas educativas para evitar efectos negativos en el rendimiento escolar

En el pasado mes de junio, varios economistas de la educación de Reino Unido (Burgess, 2020 https://bit.ly/39nc73z) y Estados Unidos (Kraft, 2020 y Dynarski, 2020) han realizado diferentes propuestas que tienen en común la implementación de tutorías de pequeños grupos de refuerzo y apoyo a los alumnos rezagados para compensar la pérdida de aprendizaje por el cierre los centros. Los más de 100 experimentos aleatorios analizados por Education Endowment Foundation muestran que, de hecho, muchas de las políticas educativas con más difusión pública no tienen ningún efecto como, por ejemplo, la mentorización, intervenciones en las aspiraciones de los alumnos o el uso de uniformes. Las tutorías en pequeños grupos, en cambio, son unas de las medidas educativas para las que existe evidencia empírica de efectividad en estudios rigurosos de investigación. Estas tutorías pueden ser un buen complemento para un sistema educativo que está diseñado para hacer pasar a un gran número de alumnos de curso a curso, pero que no funciona para una parte de los alumnos.

Kraft (2020) analiza los factores que contribuyen al éxito de la configuración de tutorías en pequeños grupos. Por ejemplo, las tutorías realizadas por voluntarios no suelen proporcionar buenos resultados educativos porque i) no funcionan durante todo el curso académico, ii) en ocasiones los tutores no asisten al no existir una relación contractual y iii) no tienen una formación específica para la enseñanza y, menos, de alumnos rezagados. A estas personas, ajenas a la educación, les resulta difícil mantener a los estudiantes con necesidades de apoyo y refuerzo centrados en sus estudios después de las clases ordinarias. El resultado final de las tutorías realizadas por voluntarios es, generalmente, bajas tasas de participación de los alumnos y escasa mejora en su rendimiento académico.

Por el contrario, Kraft, (2020) señala que las tutorías en pequeños grupos ofrecen buenos resultados académicos de los alumnos si se: a) lleva a cabo un riguroso proceso de selección de tutores con educación superior; b) contrata a tutores que trabajen a tiempo completo a lo largo del año académico con el mismo grupo de alumnos; c) forma a los tutores sobre las mejores prácticas docentes y se les proporciona apoyo continuo y d) coordinan los esfuerzos entre los docentes y tutores

La efectividad de las tutorías en pequeños grupos disminuye cuanto más grande es el grupo, con una caída más pronunciada cuando el grupo es de más de 6 alumnos (Burgess, 2020). Los estudios analizados por Education Endowment Foundation muestran que una tutoría en grupos pequeños de media hora al día durante 12 semanas produce un progreso adicional de cuatro meses en la escuela. Es decir que compensaría la pérdida de los tres meses de escolaridad por el cierre de los centros a partir de mediados de marzo. Nickow et al., (2020), en un reciente meta-análisis de este mismo mes de julio publicado en el NBER muestran, a partir del estudio de 96 artículos de experimentos aleatorios, que el efecto de las tutorías en pequeños grupos es importante y significativo (37% de la desviación estándar). El meta-análisis confirma la hipótesis de Kraft en el sentido de los efectos son más fuertes para los programas de tutoría de docentes y profesionales que los impartidos por voluntarios y padres. Los efectos para las intervenciones de lectura y matemáticas son similares, aunque la tutoría de lectura tiende a producir tamaños de efectos más altos en los primeros cursos, mientras que la tutoría de matemáticas tiende a producir tamaños de efectos más elevados en los cursos posteriores.

Nuestro objetivo es cuantificar en términos presupuestarios el coste de la propuesta de tutorías en pequeños grupos para España. El esfuerzo económico que requiere es importante en un momento en el que la situación de las finanzas públicas no es la mejor, pero el análisis económico sugiere que el coste de no hacer nada sería todavía mayor. Como señalamos en el post anterior el estudiante promedio ha perdido una cuarta parte del año escolar con el consiguiente efecto negativo en la adquisición de competencias y habilidades, que se traducirá en una menor productividad de la población actica durante décadas. Este impacto negativo, que será mayor para los jóvenes de familias desfavorecidas, se podría traducir en una disminución en los salarios y caída en las tasas de crecimiento económico de 0,04 puntos porcentuales al año.

2. Propuesta de tutorías en pequeños grupos

Siguiendo la propuesta de Burgess (2020), hemos supuesto que las tutorías en pequeños grupos de 5 alumnos. La mayor parte del coste de esta propuesta es el tiempo del tutor. Las tutorías se llevarían a cabo en el centro educativo del alumno, en horario extraescolar, lo que generaría algunos costes adicionales pero que serían relativamente pequeños. El Education Endowment Foundation ha estimado un coste para la tutoría de media hora diaria por 12 semanas en grupos pequeños de 5 alumnos en 770 euros por cada grupo. Asumimos esa estimación de 770 euros por grupo y que los docentes imparten, al menos, dos grupos cada uno. En Reino Unido hay una densidad de población mucho más elevada que en España, lo que facilita que, en la inmensa mayoría de los casos, los alumnos que se beneficien de las tutorías se encuentren en los mismos centros educativos y sean del mismo curso. La elevada dispersión de la población en nuestro país puede incrementar el coste de las tutorías en pequeños grupos, por cuanto que es posible que en algunos casos los grupos sean de menos de 5 alumnos. Es decir, que se requerirá configurar más grupos, sobre todo en las Comunidades Autónomas con menos densidad de población y más dispersas como las del Noroeste español.

El coste de la propuesta se podría reducir llevando a cabo algunas de las tutorías online. Precisamente, Education Endowment Foundation un programa piloto de tutorías online para apoyar y reforzar a los alumnos desfavorecidos desde el Grado 5 al 10 (desde 5º de Primaria hasta 4º de ESO). La iniciativa brindará tutoría de alta calidad a 1.600 alumnos. La impartición de tutorías online a mediante tutores en los últimos cursos de estudios superiores o recién graduados ha mostrado ya efectos positivos y significativos (equivalentes a lo que se aprende de hasta 5 meses) en evaluaciones rigurosas. Los tutores podrían ayudar también a elaborar recursos educativos digitales para apoyar a los docentes que están dando clases físicamente en hora escolar y ayudarles con los materiales por si hay que emplear alguna fórmula de rotación de la asistencia de los estudiantes a clases.

En la Tabla 1 hemos supuesto que el Programa abarca a los alumnos de los centros sostenidos con fondos públicos, es decir públicos y concertados. En todos los niveles educativos se ha supuesto que se benefician el 40% de los alumnos, un porcentaje amplio para incluir a todos los posibles alumnos perjudicados académicamente por el cierre de los alumnos. En el caso de FP Básica se ha asumido que el 100% de los alumnos de este ciclo se beneficiarían de este programa de tutorías en pequeños grupos, en lugar de sólo el 40%. Siguiendo a Burgess (2020) la propuesta asume un porcentaje de alumnos beneficiarios del 40% de los alumnos, selección que debe basarse en criterios objetivos como el rendimiento académico (a través de un test al inicio del curso que viene que determine los estudiantes a los que el cierre de los centros haya podido afectar más). El 40% es un porcentaje elevado y amplio, por cuanto como explicamos a continuación varios indicadores educativos señalan que la proporción de estudiantes con dificultades está por debajo de este umbral. Por ejemplo, el porcentaje de alumnos españoles que en PISA 2018 no alcanzó el nivel básico (nivel 2) en la competencia principal de esa edición, Lectura, fue del 23%. Los alumnos con necesidad específica de apoyo educativo representan un 11,7% de los alumnos de Primaria, un 10,8% de los alumnos de la ESO y un 12,6% de los alumnos de FP Básica (Ministerio de Educación y Formación Profesional)). En 2º y 3º de la ESO existe el Programa de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento (PMAR) para alumnos que necesitan de apoyo y refuerzo, una vía que se asemeja a la que antes de la LOMCE se denominaba diversificación curricular. Un 6,1% de los alumnos españoles de 2º y 3º de la ESO (7,9% en el caso de los centros públicos y 3,2% de los concertados) seguía esta diversificación en el curso 2017-18. Es decir, que con un programa de tutorías en pequeños grupos que alcance al 40% de los estudiantes se estaría beneficiando a los alumnos rezagados y con necesidades de apoyo e incluso a un espectro algo mayor de alumnos que por otras razones no pudieran seguir la formación online.

Nuestra propuesta se diferencia de la de Burgess (2020) en que incluimos no sólo alumnos de Primaria y ESO, sino también a estudiantes de FP Básica y FP Media. Los niveles educativos de FP Básica y FP Media son claves en el objetivo de nuestro país de reducir la tasa de abandono temprano educativa que vimos en nuestro post anterior. España tiene aún un elevado porcentaje de jóvenes entre 25 y 34 años que no han realizado más estudios que los de la ESO (30,2%). Por eso, es importante apoyar y reforzar a los estudiantes que en el curso 2019-20 se encontraban en FP Básica para que puedan continuar sus estudios, lograr el título de la ESO y seguir con FP de Grado Medio. La FP Básica es, de hecho, el nivel educativo de transición más importante para que los jóvenes con dificultades educativas, sociales o de comportamiento no se desconecten del sistema educativo. Son los alumnos a los que en mayor medida podría afectar la crisis sanitaria pues el cierre de los centros desde marzo podría suponer en algunos casos el último lazo que les quedaba con la educación formal. La FP Media es el otro nivel educativo clave en el objetivo de disminuir la tasa de abandono educativo temprano en España. Para lograr que más alumnos lleguen a estudios medios (titular FP Media o Bachillerato) se requiere disminuir el porcentaje de alumnos que no finaliza la ESO (FP Básica y PMAR), incrementar el porcentaje de alumnos que se matricula en FP Media y reducir la proporción de alumnos que comenzando FP Media no termina estos estudios que hemos calculado que se encuentra en un 40,4%. Por ello, se incluye en la propuesta tanto FP Básica como FP Media. Los datos de los que se ha partido son los relativos a la matriculación del curso 2019-20 publicados por el Ministerio de Educación y Formación Profesional el mes pasado de junio.

3. Coste presupuestario de la propuesta

Además de la financiación del coste laboral de los tutores de los grupos que se establecerían, se ha incluido en la estimación del coste presupuestaria de la propuesto la formación que necesitarían estos tutores. Se trata de apoyar y reforzar a alumnos rezagados por lo que será necesario una formación específica a los tutores. Para ello se ha tenido en cuenta que, según recoge la Comisión Europea en 2020 la financiación que se destina en España a la formación y perfeccionamiento del profesorado (incluido el presupuesto de las Comunidades Autónomas) es de 154,3 millones de euros. Un 70% de ese presupuesto se destina a Enseñanzas no-universitarias (en las que nos centramos aquí) y de ese montante se ha considerado que la formación de los tutores supondría el 40%, dado que es la proporción de alumnos que se beneficiaría del programa de tutorías en pequeños grupos (154,3*0,7*0,4). El coste de la propuesta que figura en la Tabla 1 de 365 millones de euros. Algunas Comunidades Autónomas ya tienen programas similares de menor alcance, herederos del Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA). También el mencionado Programa de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento (PMAR) que tiene una ratio máxima de 15 alumnos. PROA y PMAR, son Programas que no están pensados para compensar del cierre de los centros y que no benefician a un número tan elevado de alumnos como el de nuestra propuesta de tutorías en pequeños grupos, pero con los que se podrían encontrar sinergias reduciendo el presupuesto requerido para financiar esta propuesta.

El coste total del Programa que se propone es una cifra modesta: menos del 1% del Gasto Público en Educación en 2018 situado en 50.807 millones de euros y un calendario rápido pero factible (comenzando en octubre). Es interesante comprobar que la estimación del coste de la propuesta de tutorías en pequeños grupos es similar también a los cálculos que realiza del Kraft (2020). Este investigador calcula que hay 50 millones de estudiantes no universitarios en EEUU y que el impulso de las tutorías en pequeños grupos supondría un coste de 2.700 millones. Dado que en España hay en el curso 2019-20, 8.276.528 alumnos no universitarios, un sexto del tamaño del sistema educativo de EEUU y con el tipo de cambio dólar/euro actual, el coste de la propuesta de Kraft sería de 387 millones de euros trasladado al caso de nuestro país. La propuesta de Burgess es de 410 Millones de libras esterlinas, 451 millones de euros, algo más elevada que la nuestra dado que Inglaterra tiene más población escolar que España.

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Publicado originalmente en: Ir a la fuente
Autor: admin

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