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Economía

El coronavirus afecta a la bolsa y a la deuda mundial

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En la actualidad las grandes economías están inmersas en grandes niveles de deuda, y esto puede ser preocupante, ya que se podría convertir en un problema en el caso que hubiera un shock en los mercados como el que se está viviendo con el coronavirus.

La expansión del coronavirus puede ser el detonante de grandes problemas económicos y convertirse en una bomba de relojería por el gran volumen de bonos emitidos por empresas y países.


El coronavirus puede hacer explotar la deuda de alto riesgo

La mayoría de los países a nivel global viven inmersos en grandes cantidades de deuda para financiar sus cuentas públicas. En los últimos meses, se han encendido todas las alarmas por la cantidad de bonos emitidos y por la posibilidad de que esto pueda ser un problema si se produce un shock en los mercados como se está viviendo con el coronavirus.

La Reserva Federal ya ha señalado de que los préstamos de riesgo de empresas ‘leveraged loans’ ha aumentado un 20 por ciento hasta llegar a los niveles de los 970 mil millones de euros.

Por tanto, la expansión del coronavirus se puede convertir en el detonante que haga explotar la gran cantidad deuda que acumulan tanto empresas como países, produciendo una crisis económica a nivel mundial.

A esto se le puede añadir que gran parte de estos bonos emitidos por empresas se sitúan en calificaciones por las agencias en niveles no muy altos, por lo tanto, las dudas de sus resultados económicos les pueden llevar a una calificación de bonos basura.

El bono basura, el rey de algunas empresas

Estas dudas económicas ya se preveían cuando hace unos meses varias economías comenzaron a reducir sus perspectivas económicas. La explosión del coronavirus ha abierto la caja de Pandora, desatando truenos y vientos hacía las economías a nivel mundial.

El FMI, la OCDE, el BCE y la Reserva Federal de Estados Unidos han rebajado las previsiones del crecimiento de los países y han alertado de que, en el peor de los escenarios que se pueden dar, el crecimiento sería menos de la mitad previsto que cuando se inició el coronavirus.

La Reserva Federal ha rebajado un 0,5 por ciento los tipos de interés durante la semana pasada, cuando se esperaba que el Banco Central Europeo (BCE) se estaba pensando abrir líneas de liquidez para ayudar las empresas europeas.

En los últimos años, las empresas se han acostumbrado ir a los mercados para financiarse en vez de hacerlo a través de entidades bancarios aprovechando los bajos tipos de interés.

El problema ha aparecido cuando estas empresas que emiten deuda con un calificación de bono de alto riesgo, o como comúnmente se conoce bono basura, les obligan a generar grandes cantidades de caja y tener así altos crecimientos para hacer frente a los pagos de la deuda.

Las empresas deben seguir pagando sus deudas

En el escenario actual del los tipos bajos de interés ha hecho que se genere una gran nivel de deuda a nivel global.

Las expansión del coronavirus, que ha infectado a los ciudadanos ya a nivel global, ha puesto en jaque a los principales motores económicos de las economías desarrolladas y subdesarrollados, y si está situación se alarga mucho, las economías van a ir a peor.

Las cadenas de producción están viendo paralizadas sus producciones. A esto se le debe añadir las restricciones y recomendaciones de limitar los movimientos, y esto afecta al sector turístico mundial.

Aunque las empresas no trabajen siguen teniendo que pagar impuestos, pagar a sus trabajadores y pagar el vencimiento de sus deudas. La solución puede ser los préstamos financieros o nueva emisión de deuda para poder pagar estos vencimientos.

Los mercados con más peligro y, por tanto, se tendría que tener más cuidado son aquellos que los bonos nacionales y los de las empresas están por encima del valor del Producto Interno Bruto (PIB), como pasaría en Estados Unidos, Japón, Alemania o Francia.

Tenemos que tener en cuenta que en el caso de otras epidemias como el coronavirus el efecto sobre la economía y los mercados ha sido temporal, pero si prolonga esta situación puede ocasionar grandes problemas económicos como quiebras, aumento del paro…

Autor: Raúl Jaime Maestre

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Bolivia

Liquidez y solvencia, los grandes problemas de la economía boliviana

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Autor: Dr. César D. Vargas Díaz (Ph.D) / Analista e Investigador Económico

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Economía

Crisis del covid y la matriz probabilidad-impacto

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Matriz probabilidad-impacto y crisis del covid

A nivel empresarial es importante abordar la gestión riesgos. En cualquier proyecto o en la vida misma de la empresa pueden surgir problemas, y evaluar los riesgos y tomar medidas preventivas para mitigarlos es una buena estrategia.

Una de las formas de abordar la gestión de riesgos es la matriz de probabilidad-impacto, que permite evaluar los riesgos y mitigarlos, pero sin centrarse en riesgos con muy baja probabilidad, cuya mitigación podría ser una pérdida de eficiencia.

Qué es la matriz de probabilidad-impacto

La matriz de probabilidad e impacto es una herramienta que permite establecer prioridades a la hora de mitigar posibles riesgos, e implementar soluciones ante acontecimientos que pueden ocurrir en una empresa o en un proyecto.

Para implementarla primero hay que hacer una lista de los posibles riesgos, y a continuación asignarle una probabilidad (improbable, posible, probable) y el impacto que causaría (despreciable, moderado, crítico).

Prob Impacto

Una vez hecho esto, para las combinaciones más problemáticas (por ejemplo, riesgos probables e impacto críticos) hay que tomar acciones previas que mitiguen el problema.

El método es bastante flexible, y en lugar de tres categorías se pueden tomar cinco, por ejemplo. En principio hay que tomar acciones para todo aquello que esté en la parte superior derecha de la matriz, en la zona roja, pero también se pueden tomar acciones para mitigar la zona amarilla. La idea es que dichos riesgos sean menos probables o que los impactos sean menores, para mover dichos eventos a la zona verde.

La matriz en la crisis del covid

Sin entrar a valorar si la crisis del covid se podría haber mitigado por este sistema (seguramente no, porque, aunque había pistas, los humanos tenemos tendencia a infravalorar riesgos), la idea es usar esta herramienta para evitar problemas ahora en las empresas.

Este método es muy útil. Se pueden evaluar los riesgos que existen en la actualidad en las empresas (por ejemplo, brotes en las oficinas, trabajadores enfermos, proveedores y clientes que quiebran), posicionarlos en la matriz y tomar medidas para mitigar estos eventos (teletrabajo, aislamiento de trabajadores fundamentales, buscar alternativas tanto de clientes como proveedores).

Todas las empresas que hagan esto estarán mejor preparadas para superar esta crisis. Pero también para futuras crisis, ya que es un método universal y que además obliga a pensar en el medio-largo plazo, en estrategia y no solo en táctica (corto plazo) como se suele hacer demasiado a menudo.

¿Es útil a nivel personal?

La matriz de probabilidad e impacto puede ser útil también a nivel personal, ya que permite pensar a largo plazo y evaluar estrategias de mitigación ante posibles problemas. Por ejemplo, perder el empleo podía ser poco probable antes de la crisis del covid y aunque el impacto es fuerte podría no haber estado en la zona roja. Sin embargo ahora es más probable y quizá alguna estrategia de mitigación previa merezca la pena (ahorrar, hacer cursos, mantener el curriculum actualizado, hacer contactos por linkedin…).

Si pensamos de nuevo a nivel personal, el riesgo que supone contagiarse de covid está claramente en la zona roja. El riesgo es bastante probable (no olvidemos que el 5% de los españoles se han contagiado y en algunas provincias se supera el 10%) y el impacto puede ser catastrófico (muerte, secuelas o contagiar a algún conocido o familiar que acabe mal). Por tanto usar una estrategia de mitigación es fundamental (usar medidas de protección y reducir los contactos sin esta protección, tomar medidas extremas está más que justificado).

Autor: Alejandro Nieto González

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Economía

La deuda global se dispara para luchar contra el coronavirus

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La deuda global se dispara para luchar contra el coronavirus

A escala global, a día de hoy no se ha conseguido doblar la curva de nuevos casos diarios en la expansión del COVID-19. La epidemia sigue su ritmo de propagación sin detenerse.

Tenemos el caso de Estados Unidos que parecía haber conseguido doblar la curva, pero el número de nuevos casos diarios ha ido repuntando en las últimas semanas reflejando nuevos récords.

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En los países emergentes existe también un grave problema el número de nuevos casos, especialmente en Brasil e India que junto a Estados Unidos lideran los países con mayor número de casos confirmados.

Los gobiernos están tratando de dar respuesta a esta situación a través de mayores recursos que vienen de la mano del déficit público. Y es en ese punto en el que el FMI está advirtiendo que estos paquetes fiscales masivos y nuevos préstamos están amenazando ya las calificaciones crediticias y la sostenibilidad de muchos presupuestos.

Pensemos que, por un lado, veremos una fuerte contracción de la actividad económica y consecuentemente, de los ingresos fiscales, junto con un considerable apoyo fiscal por parte de los gobiernos que se prevé que con todo ello la deuda pública mundial alcance más del 100% del PIB en este año.

La previsión actual es que el PIB global se hundirá un 4,9% en 2020, unas consecuencias que empequeñecen incluso a la crisis financiera global entre 2008 y 2009. El estancamiento del crecimiento llevaría a China a un modesto crecimiento del 1%, a un desplome de Estados Unidos del 8% y al derrumbe más absoluto de la eurozona con una contracción del 10%, con España e Italia sufriendo el mayor golpe con un derrumbe del 12,8%.

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Y a esta contracción del PIB le sumamos el incremento de los déficits públicos. Se espera que el promedio del déficit fiscal global se dispare hasta el 14% del PIB en 2020. La razón es que espera que los estabilizadores automáticos de los impuestos y la protección social ayuden a amortiguar la caída de los ingresos de los hogares durante la recesión, pero también que contribuyan a un tercio del aumento de los déficits en promedio. En particular, se prevé que los ingresos del gobierno caigan más que los que se hunden las economías.

Por todo ello, nos encontramos con que, a escala global, al finalizar el año alcanzaríamos el máximo histórico del 101,5% del PIB (subida de 19 puntos de la ratio frente al PIB en un año) y, para el año siguiente, llegaríamos al 103,2% del PIB.

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Para las economías avanzadas, el organismo internacional espera que la deuda pública llegue al 130% del PIB, unos niveles récord, ya que si tenemos en cuenta el periodo de la Segunda Guerra Mundial, el pico llegó al 120%.

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Muchos países desarrollados son los impulsores principales del incremento de deuda global, han llegado a la conclusión de que este aumento el gasto público y, por lo tanto, de los niveles de deuda pública es la opción preferible frente a una destrucción generalizada de la capacidad productiva durante la epidemia.

Para poner un ejemplo concreto, la emisión de deuda pública bruta se disparo a nivel récord de más de 2,1 billones de dólares en el mes de marzo, lo que supone más del doble del promedio entre los años 2017 y 2019 que fue de 0,9 billones de dólares.

La situación puede ser verdaderamente problemática para muchos países porque carecerían de apoyo de capital disponible para hacer frente a ese evento extraordinario, por lo tanto la expansión del virus tendría serías dificultades para ser controlado.

Este desafío por parte de los gobiernos nos lleva a que la trayectoria de la deuda y los déficits está sujeta a una gran incertidumbre y podría subir en un escenario adverso si la actividad económica decepciona debido a un resurgimiento de las infecciones o si los pasivos contingentes de un gran apoyo de liquidez se materializan cuando las condiciones de financiación se hacen más estrictas.

No podemos descartar en el futuro más inmediato una nueva expansión del virus que ponga en tensión a los presupuestos públicos de diferentes países y que presenten problemas para financiarse. Hablamos de una crisis de deuda en la que los países se ven atados por la incapacidad de pedir dinero para refinanciar los vencimientos y afrontar los gastos para el año en curso.

Publicado en: Ir a la fuente
Autor: Marc Fortuño

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