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La banca mundial no está preparada para la próxima crisis

La banca mundial es uno de esos sectores con luces, sombras, penumbras, e incluso negra oscuridad. Ni todos los bancos son iguales, ni tampoco lo son todos los banqueros, pero lo cierto es que las dosis de poder que acumula el sector sobre el conjunto de las economías mundiales, y en especial en economías fuertemente bancarizadas como la española, es un factor muy a tener en cuenta a la hora de desarrollar regulaciones eficaces, que corten de raíz los posibles desmanes del sector que más control puede ejercer sobre ese dinero que, al final, es como la sangre fluyendo por las venas de la economía.

Pero el dinero llama al dinero, y el poder sobre el dinero (como cualquier otro tipo de poder) llama a ejercerlo, con lo que, si los reguladores y los Bancos Centrales no hacen honor a su fundacional y sistémica función, no duden de que los desastres acaban llegando (a la vista hay casos ya acontecidos), y lo harán en mayor número y en un orden de magnitud muy superior al que sufriríamos si hay regulaciones, y si aquí no se deja imperar la ley de la jungla financiera (pasaremos de puntillas por esa burbuja inmobiliaria que nadie intentó realmente pinchar de forma controlada antes de que fuese catastrófica).

Y ahora que parece que ya tenemos a la vuelta de la esquina la próxima crisis, cuyo frenazo inicial lleva enseñado ya unos meses los dientes. Y aunque realmente puede que ya sea tarde para ello, lo que procede para al menos poder conciliar el sueño en el mientrastanto es preguntarse: ¿Están nuestros bancos preparados para afrontar la próxima crisis? La respuesta la veremos a continuación, pero vayan preparando los somníferos (y preparen también la cartera).


La Banca: ese negocio de bonanzas creditófagas, y crisis de purgatorio

La Banca Mundial No Esta En Absoluto Preparada Para Aguantar El Tipo En La Proxima Crisis En Ciernes 2

Ya les hemos analizado múltiples veces en el pasado lo catastróficamente dañino de las burbujas económicas, que recurrentemente asolan nuestras socioeconomías. Igualmente les hablamos ya en su momento de la estrecha relación entre esas burbujas y el protagonismo del crédito en su peligrosa formación. Y hoy toca hablar ya de nuestros bancos en la coyuntura actual, ésos que sacuden temblores a diestro y siniestro cuando amenazan con venirse abajo, y hoy vamos a tratar de dilucidar si están adecuadamente preparados para las fuertes sacudidas de la próxima crisis.

Y ya no es sólo por cómo algunas ovejas negras recurren a prácticas comerciales inaceptablemente agresivas, recomendaciones de inversión diseñadas para el beneficio propio, o escándalos como las tristemente famosas «preferentes», cuya única preferencia parecía ser lograr hacerse con un dinero que les venía muy bien. El tema de verdad es que, cuando el desastre es ya mayúsculo, y el tejido financiero nacional amenaza con un roto del tamaño del círculo en la bandera de Japón, entonces sólo «Papá Estado» tiene capacidad y músculo para evitar el cataclismo. Así es cómo las pérdidas se acaban socializando, y las acabamos pagando entre todos los contribuyentes (al menos en tiempo de rescate, porque hay algún caso en el que el reflote a largo plazo permite luego recuperar el importe de la operación de salvamento, a veces incluso con rentabilidad positiva).

Con esta dinamica, el verdadero problema es que el sistema se carcome a sí mismo, porque un sector que sabe perfectamente que puede «liarla parda», que ya vendrá luego ese citado «Papá Estado» a sacarle las castañas del fuego, indudablemente va a cometer muchos más excesos que si supiese que va a estar responsablemente solo ante sus propios desastres. Y eso por no hablar de la sensación de impunidad que les sobreviene cuando una crisis tan bochornosa como la de las subprime se ha saldado sin apenas responsables entre rejas. Pero todo esto es algo que ya vimos en múltiples lugares no sólo con los multimillonarios rescates llevados a cabo durante la «Gran Recesión», sino también en España en concreto con la malograda fusión de las cajas, en las cual ya les analizamos lo injustamente que se obligó a las cajas que estaban sanas y que habían hecho sus deberes, a fusionarse con auténticas manzanas requetepodridas, para así disipar un poco el olor a podredumbre.

Bien directa, o bien indirectamente, «Papito Estado» siempre está ahí para que «esos chicos a los que se les ha ido un poco la mano» (digo, la hipoteca) no acaben pagando con su propia quiebra los rotos en los balances bancarios que siempre acaban provocando las quiebras empresariales o personales cuando estallan las devastadoras burbujas de crédito. Si el que la hace la pagase, otro gallo nos cantaría, y tendríamos un sector bancario infinitamente más sano y responsable por voluntad y necesidad propia, en el que además sería el banco mejor gestionado el que más sobreviviría (y se comería al resto) en el mercado.

Pero tenemos lo que tenemos, y resignándonos a ello (sólo como hipótesis de trabajo): ¿Están nuestros bancos preparados para la próxima crisis?

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Asumiendo que poco ha cambiado desde la última crisis a nivel de la ética política, de las prácticas bancarias, y (¿Por qué no decirlo?) de la maldita idea tan arraigada en España de pensar que el dinero de los bancos hay que pedirlo como si no hubiese que devolverlo, la respuesta a la pregunta del titular anterior ya nos podemos ir temiendo que no va a ser muy esperanzadora… Pero igual no es precisamente por lo que imaginan tras las cuestiones clásicas anteriores…

Si al panorama nacional le añadimos un necesario prisma internacional, por el que fue la gran banca mundial la que desató el huracán de la Gran Recesión con el mortífero colapso de Lehman Brothers, y además añadimos la vertiente más personal, por la que lamentablemente siempre va a haber naturalezas humanas muy censurables (las hay en todos lados), pues ya pueden ir adivinando que la que se puede estar montando (otra vez) puede ser «de las gordas». Pero sin quitar de nuevo nada de hierro a esta otra retahíla de cuestiones, tampoco va a ser aquí donde incidamos ahora al hablar de la poca preparación de la banca…

Para pasar en esta ocasión de las meras hipótesis y de la teoría más clásica a la práctica concreta de la situación actual, con la realidad de los datos por bandera, les saco a colación este inquietante análisis de la reputada consultora del más alto nivel McKinsey, en el que sus analistas literalmente «se mojan», con el riesgo de enfrentarse a la todopoderosa banca mundial y acabar calados hasta los huesos. Y es que hay cosas en Estados Unidos que todavía funcionan muy bien en muchos casos, y entre ellas está un tejido socioeconómico con muchos profesionales convencidos de la necesidad de un sano rigor económico, de abrazar la econometría más comprometida con el progreso socioeconómico, y de mantener vivo un constructivo afán de crítica (y autocrítica) al más puro estilo «caiga quién caiga».

Como demostración de algunas de esas cosas que allí hacen mejor que nosotros, les hago notar que en el pasado allí sí que ya se dejó caer a Lehman y que colapsase bajo su propio peso, cuando en otros países los rescates bancarios permitían a las entidades más podridas seguir nadando entre billetes. Personalmente un servidor cree justificado un rescate si (y sólo si) el sistema financiero nacional está realmente en riesgo de colapso total, cosa que no tiene por qué ocurrir siempre. ¿Era éste el caso de Bankia y su rescate? ¿Fue el caso de otras cajas y su fusión «con embudo» con entidades saneadas? Se me hace muy difícil de creer, dado el tamaño relativo de estas entidades en el conjunto del sistema financiero español, aunque es cierto que hay que contar también con su factor potencialmente desestabilizador, por la imagen que proyectan del sistema financiero español en su conjunto ante los mercados internacionales. El riesgo no es otro sino que esos mercados podían secar sus flujos de financiación hacia todo lo que sonase a marca España. Pero tampoco hay que entrar sistemáticamente en «conspiranoias», porque realmente son tan sólo unos pocos dirigentes, que tuvieron aquella capacidad de decisión en su momento, los que saben el motivo verdadero por el que se tomó una u otra decisión.

Las ventajas de avergonzar preventivamente antes de que sea demasiado tarde, en vez de rescatar paternalmente «a toro pasado» (y embravecido)

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Y ése autocrítico y constructivo afán de progreso económico real, que les decía que a veces demuestran más decididamente al otro lado del Atlántico, ha hecho acto de presencia una vez más, y la valiente McKinsey no ha tenido reparos en concluir públicamente el extremo de que la Banca no está en absoluto preparada para la próxima crisis, según se explica en esta noticia de Bloomberg. Así, sin anestesia ni nada, como debe ser cuando la verdadera intención es que se tomen medidas para evitar (o paliar) la posterior debacle. En otros países este tipo de informes y declaraciones son mucho más ambiguos, y buscan decir las cosas sin decirlas para no ofender a nadie, perdiendo por el camino una parte esencial de su potencial de catarsis.

Entre las «joyas» que suelta McKinsey en este revelador informe, está que por ejemplo en la reputada consultora consideran que es una preocupante mitad de las entidades las que no están preparadas para una crisis, así como que parte de esos males vienen porque no han invertido adecuadamente y a tiempo en I+D. Una de las causas de esta falta flagrante de preparación (no hemos aprendido nada de la Gran Recesión) es que en los últimos tiempos el retorno de sus inversiones no puede mantenerle el ritmo al crecimiento de sus costes. McKinsey argumenta que, en una fase tardía del ciclo económico como en la que estamos, los bancos no pueden permitirse dormirse en los laureles, y deben hacer a toda prisa movimientos estratégicos para que el próximo revés no les coja con el paso cambiado.

McKinsey también se ha atrevido a decirles a los bancos que deben apostar mucho más decididamente por el desarrollo tecnológico, y por supuesto plantearse también fusiones que ayuden a controlar los costes y beneficiarse de las sinergias. No obstante, también es cierto que, como afirma Bloomberg en el enlace anterior, el sector bancario ha sido uno de los sectores tradicionales en el que más se ha podido sentir la presión de la competencia más «techie», de la mano de recién-llegados como poderosas startups Fintech, de las propias grandes tecnológicas y sus nuevos servicios financieros, o incluso de las propias operadoras de telecomunicaciones convertidas también en Fintechs. Pero no es menos cierto que muchos bancos, salvo honrosas excepciones, en vez de lanzarse a innovar y ha imprimir en su nuevo ADN la disrupción más tecnológica, empezaron por minusvalorar inicialmente a esta competencia emergente, para posteriormente valorar simplemente su adquisición a golpe de talonario, y finalmente empezar a claudicar optando por pretender echarse por socios (necesarios) a estas competidoras una vez que se han tornado en una amenaza real.

Y hay que insistir en que todos los bancos tampoco son iguales, y de hecho, en el panorama nacional, tenemos por ejemplo a un BBVA que optó a transformarse digitalmente y con gran visión hace ya bastantes años, abrazando la tecnología e imprimiéndola en su cultura corporativa más intrínseca, donde otros grandes bancos han empezado con una intensidad comparable tan sólo (muy) recientemente, arriesgándose con ese injustificable retraso a estar llegando ya demasiado tarde. Así, el BBVA ha llegado hoy ya a un punto de progreso tecnológico en el que es habitual que en la entidad sepan más que los propios proveedores sobre los productos o el soporte que les intentan vender. En el sector saben que el listón tecnológico del BBVA está muy muy alto, y en cierta manera les «temen»: cada visita a sus oficinas deben prepararla a conciencia, y muchas veces son ellos los que salen de la presentación habiendo aprendido cosas nuevas.

Pero el hecho es que, lamentablemente, casos como el del BBVA no son ni mucho menos la tónica general en el sector (ni tan poco una garantía absoluta de salvación). Así, McKinsey destacaba cómo muy significativamente los bancos actualmente dedican en media tan sólo un 35% de su presupuesto a la innovación, mientras que las Fintech dedican un distante y visionario 70%, a la par que las barreras de entrada regulatorias en el sector financiero están rebajándose considerablemente, facilitando así doblemente la entrada en el mercado de estos nuevos competidores. Desde luego, los bancos le habrán visto ya las orejas al lobo, pero lo que aún parecen no haber visto, todavía demasiados casos, es cuál es la única manera de eludir sus incisivos mordiscos a su cuota de mercado y su base de clientes. De hecho, los siempre indicativos mercados de valores parecen anticipar un panorama complejo para el sector, y en ellos las cotizaciones de las entidades no atraviesan precisamente por su mejor momento (al menos comparativamente con la evolución general del resto del mercado).

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McKinsey acaba su informe frotando alcohol en las heridas abiertas, y afirmando sin ambajes ni complejos que, con la predominante tibieza (incluso a día de hoy) en sus estrategias de ineludible transformación digital, los bancos tradicionales se están arriesgando a acabar siendo «una nota al pie en letra pequeña» en los anales de la Historia económica. Y la cosa no es ni para mucho menos, McKinsey lleva toda la razón y no está exagerando ni un ápice. Como ven, y como les decía al principio, el informe de McKinsey es elogiable donde los haya, pues no peca en absoluto de ser agorero, sino que pretende tomar acción a tiempo para evitar males mayores. Digno de admiración en una socioeconomía donde a buen seguro los intereses creados ejercen su presión en estos casos. Ya nos gustaría ver por estos lares esa contundencia salmón «made in USA» a la hora de decir verdades que escuecen financieramente (o en cualquier otro tipo de herida socioeconómica). Ya saben, el alcohol también escuece, pero evita la posterior infección.

Autor: DerBlaueMond

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Bolivia

Bolivia: el PIB para el 2021 prevé el gobierno 5,3%, empresarios 3,8% y el BID un 4,7% pero la informalidad y desempleo creció

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El Gobierno anunció que la economía del país creció 5,3 por ciento, entre enero y abril de 2021, los empresarios (FEPC) cuestionan el dato y calculan que, incluso hasta fin de año, el crecimiento no superará el 3,8 por ciento y el el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevé un crecimiento 4,7%.

Un experto en economía, en tanto, considera que cualquier porcentaje de crecimiento, no refleja la realidad boliviana, ante un aumento en el desempleo y un incremento significativo en el empleo informal y la dependencia de la venta de los recursos no renovables vista como crecimiento, todo un «espejismo» ante tiempos de pandemia del Covid, confinamientos y vacunaciones.

El gobierno PIB 5.3%

El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, indicó, la semana pasada, que el:

Crecimiento del PIB del 5,3% es impulsado por la minería con 34,2% de expansión, construcción con 17,9% e hidrocarburos con 10%.

Hasta fin de año, según el Ministro, habría un crecimiento del 5 por ciento, lo que podría:

“gatillar” el pago del segundo aguinaldo, dijo el ministro de economía.

Los empresarios PIB 3,8%

El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Luis Laredo, solicitó al Gobierno explicar de dónde sale esa cifra, debido a que:

El sector calcula que hasta fin de año el crecimiento no superará el 3,8%.

“El Gobierno está creando falsas expectativas a los trabajadores. Estas declaraciones son más políticas que reales, y el empresariado se empieza a preocupar.

Un segundo aguinaldo no es viable”, dijo el empresario.

Además explicó que en Cochabamba no hay la reactivación económica de la que habla el Gobierno:

El desempleo en el departamento de Cochabamba se incrementó en 10%, argumento el empresario

Para Laredo, el sector de la construcción no puede registrar el crecimiento declarado, debido a que el mismo Gobierno debe a las constructoras del país más de 2 mil millones de bolivianos.

“Cómo podemos hablar de una reactivación si no se paga. Las constructoras se ven perjudicadas y no tienen capital para seguir operando (por la deuda)”, dijo Laredo.

El BID el PIB de Bolivia 4,7%

Banco Mundial prevé que el PIB de Bolivia aumentará un 4,7% en 2021. El organismo multilateral reveló que Perú es el país con la mayor proyección de crecimiento en la región con 8,1%, le sigue Argentina (6,4%), Chile (5,5%), y Colombia (5%).

El Banco Mundial estimó que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de Bolivia crecerá 4,7% durante este año 2021.

La proyección hecha por el organismo multilateral supera la cifra prevista en el Programa Fiscal Financiero 2021, que entre sus metas macroeconómicas plantea un crecimiento del 4,4% del PIB.

Las nuevas estimaciones de crecimiento económico están incluidas en el último informe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, denominado “Volver a Crecer” y publicado este 29 de marzo.

“América Latina y el Caribe sufrió más daños a la salud y la economía a causa de la pandemia de COVID-19 que cualquier otra región, pero a medida que la región comienza a repuntar se abre la oportunidad de llevar a cabo una transformación significativa en sectores clave”, indica el documento.

De acuerdo con el reporte, Perú es el país con la proyección de crecimiento más elevada en la región, 8,1% del PIB. Le siguen Argentina (6,4%), Chile (5,5%), Colombia (5%) Bolivia (4,7%), Paraguay (3,5%), Uruguay (3,4%), Ecuador (3,4%) y Brasil, con el 3%.

“Debido a la pandemia, el producto interno bruto (PIB) en la región de América Latina y el Caribe (excepto Venezuela) cayó un 6,7% en 2020. Se prevé una vuelta al crecimiento de 4,4% para 2021″.

En comparación con las proyecciones del Banco a fines de 2020 de una caída de 7,9% para el 2020 y una expansión del PIB en un 4,0% para el 2021”, agrega el informe.

Análisis desde un economista

Para el economista César Vargas Díaz (Ph.D), la economía boliviana está en un “espejismo el crecimiento PIB”  a pesar que existe un crecimiento principalmente por la venta de los recursos no renovables hidrocarburos y minería acompañada por los sectores que no están reactivados, como la contrucción, gastronomía, turismo y producción entre otros que son los que generan empleo formal y se vieron afectados por los confinamientos de la pandemia del Covid principalmente, el nivel en Bolivia es recesivo, pero aún no recupera los niveles del PIB antes de la crisis económica y sanitaria.

“El caso boliviano, vive un espejismo de crecimiento, proviniente de la venta de recursos no renovables frente a una recesión económica, productiva de desempleo e informalidad laboral en aumento», dijo el economista.

Cuando se parte de un nivel muy bajo de PIB como fue en los años 2019 y 2020, las estadísticas a veces nos generan espejismos ante una realidad totalmente distinta a lo que preven para un 2021,:

«Con una economía en recesión a nivel de producción y desempleo y un mercado informal laboral creciente día a día y una demanda interna basada en la importación y contrabando», argumentó Vargas Díaz.

Asegura Vargas especialista en economía que la cifra declarada por el Gobierno de un crecimiento del PIB 5,3% para el 2021 comparada con la de los empresarios 3,8% y el BID de un 4,7%.  Es necesario ver la realidad  del año 2014, cuando la economía crecía al 5,46% en plena bonanza.

Ese año 2021 el contexto es otro a pesar de un ligero repunte de los precios de las materias primas que exportamos y a pesar del esfuerzo de incrementar la inversión pública a 4 mil millones de dolares, después de una caída del 2015 para reactivar y dinamizar la economía, bajo el modelo de demanda interna.

A partir de una realidad principalmente basada en la importación y el contrabando y un nivel elevado de corrupción y burocracia sumado el desempleo y la inestabilidad laboral reflejada en la informalidad laboral, la desigualdad crediticia y una mayor pobreza.

Ante la crisis económica y sanitaria que estamos viviendo por los confinamientos de la pandemia del Covid, es evidente la recesión y el espejismo que estamos viviendo los bolivianos ante un crecimiento del PIB , concluyó el analista económico Vargas.

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Bolivia

Bolivia: altos costos de flete, escasez de contenedores, cambios de rutas y retrasó de tránsito afectan sectores comerciales

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Crisis de contenedores y flete más caro perjudican a al sector  comercial de Bolivia.

La ‘tormenta portuaria perfecta’ -altos costos del flete, escasez de contenedores, cambios repentinos de rutas de navieras y retraso de tránsito de la carga- ponen en jaque las actividades productivas.

Construcción

El director de Materiales de Construcción (Matimport), Fernando Tuma, reflejó la complicada realidad que afrontan las empresas bolivianas para importar bienes debido al alza del flete para la carga contenerizada, reporta cifras récord en tráfico marítimo de contenedores.

“La disparada del flete marítimo inviabiliza la importación de materiales de construcción de poco valor, principalmente de China.

Tenemos stock para importar desde país, pero esperaremos que bajen los costos navieros para ejecutar la operación.

Pagábamos $us 700 por un contenedor, ahora vale $us 7.500. 

Hoy solo se puede internar cosas de bajo valor, como grifería, porque un contenedor trae más de $us 100.000 y no incide mucho en el flete. Importar revestimiento, porcelanato y sanitarios no justifica porque el flete incide en el valor del producto y sale más competitivo importar del Mercosur para atender el mercado nacional”.

En ese contexto, Tuma cree que es importante que la actual administración del Gobierno central lleve adelante la sociedad mixta (público-privada) para desarrollar Puerto Busch, que vinculará al país con el Atlántico y reducir los costos logísticos y que, además, asegura disponibilidad de barcos de carga.

Stefan Postey, gerente de retail de Multicenter, afirmó que el flete marítimo de un contenedor de China a Iquique -puerto de descarga- pasó de $us 2.000 a 10.000. Hizo notar que los costos no presupuestados hacen que la operación se dificulte porque repercute en los precios de venta. Además del alza del costo del servicio naviero -dice- que se registra una escasez impresionante de contenedores, que provoca una demora en la llegada de carga por varios meses y que también incide en el quiebre de stock de mercadería.

Hizo notar que en este entorno adverso, Multicenter está buscando alternativas competitivas en Sudamérica para poder reemplazar ciertas categorías de productos que provienen de China.

En la actualidad, el comercio global transita por una ‘tormenta portuaria perfecta’. A los altos costos del flete se suma la escasez de contenedores, los cambios repentinos de rutas de las navieras debido a las restricciones de algunos puertos por el Covid y el aumento del tiempo de tránsito de la carga.

Agentes de carga

Según la Federación Internacional de Asociaciones de Agentes de Carga (Fiata)…

El flete de un contenedor de 40 pies de China a Latinoamérica cuesta de $us 11.000 a 12.000, mientras que a EEUU sale $us 15.000, cuando en 2020 estaba en un rango de $us 2.000.

Cámara Nacional de Despachantes de Aduanas

A juzgar por el presidente de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduanas (CNDA), Antonio Rocha, la excesiva concentración del poder del mercado en el transporte marítimo tiene al mundo sometido a los más caros fletes de transporte marítimo en décadas, con elevaciones sin sentido de más del 500% y una carencia de contenedores sin justificación, considerando que el comercio global se ha reducido en 2020.

“La posición dominante de las Big Shipping es claramente un ‘asalto en altamar’ con fletes entre Asia y América que sobre pasan los $us 8.000 por contenedor, cinco veces mayor al flete pagado hace menos de seis meses.

Sin que ninguno de los costos directos de la industria se haya incrementado significativamente “, expresó Rocha.

Cámara de Exportadores de Santa Cruz

El gerente técnico de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex), Rafael Riva, explica que los altos volúmenes de importación de EEUU, en su mayoría procedentes de Asia, durante los cierres y cuarentenas inducidos por el Covid, han obligado a los armadores a dar prioridad a la capacidad de transporte para esas rutas, dejando menos buques disponibles para cumplir los itinerarios con destino y origen Sudamérica.

Relievó que el valor de enviar un contenedor de mercancía desde China al resto del mundo a través de las rutas comerciales más comunes se ha incrementado desde el 31 de julio de 2020 hasta el 25 de junio de 2021.

En menos de 11 meses, el envío del contenedor estándar de 20 pies, el más común en el comercio internacional, pasó de $us 1.200 a $us 3.800, lo que supone un incremento del 243% y en algunos casos el repunte es mayor.

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Bolivia

Bolivia: ministerio de economía, es probable que el crecimiento llegué 4.5% para pagar el doble aguinaldo

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El ministro de Economía y Finanzas, Marcelo Montenegro, afirmó que el pago del doble aguinaldo se «gatilla» si la tasa de crecimiento de la economía esta gestión llega al 4,5% o más; dijo que esta decisión dependerá del crecimiento comparativo de dos periodos de 12 meses (2021-2020 y 2020-2019).

«Se tiene que contar doce meses. De junio 2021 a julio 2020, eso tienes que comparar con julio 2020 a julio 2019, son dos periodos de 12 meses que se tiene que comparar.

Si esa comparación en tasa de crecimiento da igual o mayor al 4,5% se gatilla el pago del doble aguinaldo», declaró la autoridad en la red UNO.

La normativa vigente prevé que si se supera el 4,4% y se llega al 4,5% se tiene que pagar el doble aguinaldo, sostuvo Montenegro. De acuerdo con el Decreto Supremo 1802 del segundo aguinaldo

«Esfuerzo por Bolivia» señala que para dar cumplimiento al pago del beneficio se considerará la tasa de crecimiento del PIB observada en un período de 12 meses anteriores hasta junio de cada gestión, que deberá ser igual o superior al 4,5%.

Consultado sobre si la norma sigue vigente, pues hay sectores que están pretendiendo la reactivación económica en medio de una crisis, el titular de Economía dijo que «hay que evaluar en junio, todavía no está el dato, no hay que adelantarse. Esperaremos qué saca el INE en la medición».

Anticipó que más o menos a principios o mediados del mes de octubre se conocerá sobre si el crecimiento es el suficiente para cancelar el beneficio de fin de año, el que se cancela cerca de la Fiesta de Navidad.

La autoridad este martes afirmó que varios sectores de la economía reportan una recuperación en sus actividades, lo que significa que el mercado interno se está dinamizando de forma gradual a pesar del contexto desfavorable de la pandemia del Covid-19.

La actividad económica entre enero y abril de 2021 reportó un crecimiento estimado de 5,3%, impulsado por la minería con 34,2% de expansión, construcción con 17,9%, hidrocarburos 10%, industria manufacturera 9,6%, comercio 8,4%, otros servicios con 8,1%.

«Este conglomerado de datos macroeconómicos tiene un mensaje coherente, en varios sectores la economía se está recuperando. Está mejorando la actividad económica, el empleo, los ingresos en varios sectores», resaltó la autoridad.

Sectores empresariales han expresado su preocupación por el impacto que ha tenido la pandemia del coronavirus (Covid-19) entre 2020 y parte de esta gestión.

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