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Sociedad

Muere Winnie Mandela, política y activista contra el apartheid en Sudáfrica

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Winnie Madikizela-Mandela, política, activista y segunda esposa del expresidente sudafricano Nelson Mandela, ha fallecido a los 81 años, según ha confirmado su asistente personal, Zodwa Zwane, al periódico local Times.

La reconocida activista contra la segregación racial sufrió una infección en los riñones por la que fue hospitalizada y dada de alta el pasado enero.

Madikizela-Mandela, nacida en la localidad de Bizana en 1936, seguía siendo una figura de referencia dentro del Congreso Nacional Africano (CNA), formación gobernante en Sudáfrica desde las primeras elecciones democráticas tras el fin del «apartheid», régimen de segregación racial, en las que se alzó con la victoria su exmarido en 1994. 

Winnie y Nelson Mandela se conocieron en 1957, contrajeron matrimonio en 1958 y su divorcio se hizo efectivo en 1996. La pareja se separó en 1992, dos años después de la salida de «Madiba» de la cárcel, tras 27 años preso, y dos años antes de que se convirtiera en el primer presidente negro de Sudáfrica.

En 1994, tras las primeras elecciones democráticas, Madikizela-Mandela fue nombrada diputada y viceministra de Arte y Cultura. Desde entonces fue diputada, a pesar de las pocas apariciones en los últimos años.

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Centroamérica

Segunda caravana de migrantes hondureños ingresó a Guatemala de manera legal

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El Instituto Guatemalteco de Migración aseguró este lunes que la segunda caravana de migrantes hondureños que entró a Guatemala el sábado pasado no fue «masiva», por lo que consideró su ingreso al país como «flujo migratorio normal».

La portavoz de la entidad migratoria, Alejandra Mena, dijo a los medios que el fin de semana hubo inspecciones en los pasos fronterizos de Agua Caliente y El Corinto, en la frontera con Honduras, y admitió que habían ingresado aproximadamente 100 personas.

Estos se registraron sin inconvenientes ante las autoridades guatemaltecas, de acuerdo a los controles migratorios normales.

El centenar de migrantes hondureños «no se consideró masivo, por lo que se toma como un flujo migratorio normal», asintió Mena.

Los inmigrantes salieron el pasado viernes desde la terminal de autobuses interurbano de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras, en un recorrido de cerca de 300 kilómetros entre esta ciudad y Agua Caliente.

La caravana pernoctó, en su mayoría, en el Centro de Atención a Migrantes en la ciudad de Nueva Ocotepeque (Honduras), aunque algunos lo hicieron en áreas verdes de la plaza central del lugar.

La caravana avanzó varios kilómetros unida desde San Pedro Sula y posteriormente se dispersó en algún momento, por diferencias por liderazgos entre los jóvenes que la encabezaban, relató a Efe en Honduras Gerardo Alonso Muñoz, quien durante un buen tramo encabezó la caravana.

La segunda caravana del año se suma a al menos otras cuatro que se registraron desde el 13 de octubre de 2018, cuando más 5.000 inmigrantes, según fuentes oficiales, se fueron de su país aduciendo la mayoría de que no encuentran trabajo y la violencia criminal que vive el país centroamericano.

Entre el 15 y 17 de enero pasado, unas 4.000 personas procedentes de Honduras -y unos cuantos de El Salvador y Nicaragua- ingresaron a Guatemala por los pasos de Agua Caliente y El Corinto para continuar su camino hacia Estados Unidos, pero se encontraron con el muro mexicano representado en la Guardia Nacional de ese país.

El 17 de enero al menos unas 1.000 personas entraron regularmente en el país y fueron llevadas a estaciones migratorias, y si bien se estaría evaluando su condición de asilo o la oferta de trajo, las autoridades migratorias reconocieron que la mayoría serán deportados.

Días después y en dos ocasiones, miles de migrantes se adentraron irregularmente a México cruzando el río Suchiate, cerca de la frontera de Tecún Umán y Ciudad Hidalgo, pero fueron contenidos por la Guardia Nacional, que les obligó a regresar a Guatemala o los detuvieron.

El Instituto Nacional de Migración mexicano informó el pasado lunes que se habían deportado entre el 18 al 27 de enero a 2.303 hondureños, retornados por aire o por tierra.

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Estados Unidos

Congresistas piden investigar el fin de TPS a El Salvador, Honduras y Haití

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Un grupo de legisladores demócratas en el Congreso de Estados Unidos demandó este martes que el Departamento de Estado investigue la decisión del Gobierno del presidente Donald Trump de poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) para ciudadanos de El Salvador, Haití y Honduras.

El pedido de investigación lo encabezaron el senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey y el demócrata de más alto rango en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, y el representante Joaquín Castro, demócrata de Texas y presidente del Caucus Hispano del Congreso (CHC) de Estados Unidos.

El TPS ampara a cientos de miles de extranjeros, en su mayoría centroamericanos, que abandonaron sus países como resultado de desastres naturales u otras emergencias.

Mientras estén en un programa TPS, los extranjeros pueden vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos y no son deportados si ingresaron ilegalmente al país.

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional hay en el país más de 310.000 extranjeros amparados por TPS y los contingentes mayores son casi 200.000 salvadoreños, 57.000 hondureños y 46.000 haitianos.

En enero de 2019, el Gobierno de Trump anunció que daría por terminado el TPS para salvadoreños, hondureños y haitianos, pero en octubre indicó que extendería el programa hasta enero de 2021, misma fecha que para los ciudadanos de Nicaragua, Nepal y Sudán.

De esta forma, el Ejecutivo dio cumplimiento a fallos judiciales que dieron marcha atrás a la intención de la Casa Blanca de acabar con este beneficio.

Durante décadas, los distintos Gobiernos estadounidenses fueron renovando de manera automática el TPS, pero Trump había decidido acabar con algunos de esos permisos, como parte de su estrategia de endurecer las políticas migratorias.

Un informe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, divulgado en noviembre, encontró evidencias de que funcionarios con nombramientos políticos del gobierno de Trump, ignoraron intencionalmente las advertencias de que la terminación del TPS para El Salvador, Honduras y Haití representaba un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos y el bienestar de los beneficiarios.

En una carta enviada este martes al inspector general del Departamento de Estado, Steve Linick, los legisladores demócratas pidieron que se investigue «en qué medida los oficiales con nombramiento político de la Administración Trump en el Departamento de Estado inyectaron consideraciones electorales en el proceso de toma de decisiones del TPS»,

Entre los documentos revelados por el informe del comité senatorial, se encuentran casos específicos funcionarios con nombramientos políticos «que hacen referencia explícita a las elecciones presidenciales de 2020 en sus recomendaciones al Secretario de Estado», agregó la carta.

«La recomendación de estos funcionarios políticos demuestra cómo la Administración Trump favoreció una decisión política predeterminada por encima de la experiencia colectiva del Departamento de Estado, sin tener en cuenta la orientación proporcionada por cualquier otra oficina relevante», concluyeron los legisladores.

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Mundo

China: cree estar preparados para prevenir la expansión del coronavirus

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Millones de chinos regresan estos días a celebrar el Año Nuevo lunar a sus lugares de origen y lo hacen preocupados por la neumonía de Wuhan, aunque bastante confiados en las medidas de prevención del Gobierno y en lo que el país ha aprendido tras los estragos que provocó el SARS hace 17 años.

La considerada mayor migración humana del planeta, durante la que se estima que se realizan 3.000 millones de viajes, ha coincidido este año con la aparición de un nuevo virus de la familia del SARS (siglas en inglés de síndrome respiratorio agudo y grave), que ha matado ya a 17 personas y contagiado a casi 600 en todo el país.

Una coincidencia que preocupa a las autoridades y a la población, debido a la gran movilidad geográfica y a las aglomeraciones que ésta provoca en estaciones, aeropuertos y medios de transporte, ambas propicias para los contagios y la expansión territorial del virus.

En un recorrido por las grandes estaciones de ferrocarril de Pekín, Efe comprobó que la inmensa mayoría de los viajeros llegan esta vez a tomar el tren cubiertos con mascarillas de protección, que habitualmente emplean para protegerse en los días de alta contaminación en la capital.

«La mayoría de la gente está llevando máscaras, por lo que me siento bien», comenta una joven abogada en la treintena que prefiere no decir su nombre y que cree que el Gobierno «controlará el brote» porque «tiene experiencia en la lucha contra el SARS, que era incluso más peligroso», asegura.

De similar opinión es Chang, un informático que trabaja para la compañía de software estadounidense Microsoft en Pekín y que viaja a Shanghái a pasar el Año Nuevo con su familia.

«Creo que en Wuhan la situación es más grave, pero no creo que sea como el SARS. Esta vez el porcentaje de muertos es menor que en 2003 y la gente es más consciente de las medidas de prevención que hay que tomar», afirma.

Este joven de 29 años se muestra «muy satisfecho» con la actuación de las autoridades ante el virus y asegura haber recibido información por «diferentes canales» como la aplicación de mensajería WeChat (equivalente chino de WhatsApp) o a través de mensajes SMS por el móvil.

En una de las atestadas salas de espera de la Estación Central de Ferrocarril de Pekín, la principal y más antigua de la ciudad, Yu Wong y su familia se afanan en cargar grandes bultos que llevan consigo a su pueblo natal en la provincia oriental de Jiangsu, muchos de ellos con regalos para sus familiares.

Yu, trabajador de la construcción en Pekín, reconoce, a través de la mascarilla blanca que le cubre la boca y la nariz, tener «un poco de miedo» de la neumonía de Wuhan, de la que «hace tiempo» que está informado, y critica algún aspecto de la gestión de la enfermedad.

«La información tiene que ser transparente. El Gobierno no ha sido tan transparente, parece que en Wuhan han detenido a ocho personas por contar cosas de la neumonía y se les acusó de difundir rumores. No se sabe si siguen detenidos o libres», afirma este curtido emigrante de 57 años.

Además de recibir el nuevo Año de la Rata (o del Ratón, ya que en mandarín no hay diferencia entre ambos animales) con su familia la noche del viernes, la mayoría de los millones de chinos que tuvieron que dejar sus lugares de origen para emigrar a las megalópolis del país aprovechan los días festivos para tomarse una o dos semanas de vacaciones y quedarse más tiempo en su tierra.

Es el caso de Li Tang, un pequeño empresario de la construcción del sur del gigante asiático, de 50 años, y la única persona sin máscara de las entrevistadas por Efe.

«No tengo mucho miedo de contagiarme porque tengo muy buena salud», afirma Li, que cree que el Gobierno «lo está haciendo muy bien y cumpliendo su responsabilidad» y considera que la neumonía de Wuhan «no va a ser tan grave como el SARS».

El SARS provocó en China 646 muertes (813 a nivel mundial) de un total de 8.098 casos, lo que supone un porcentaje cercano al 10 por ciento de mortalidad. En el virus de Wuhan ese índice está por el momento en el 3,4 por ciento.

Tampoco se muestra excesivamente preocupada una joven del noreste de China que se dedica a las relaciones públicas y que dice no tener «demasiado miedo» porque «la gente está haciendo muy bien la prevención y los médicos se están esforzando» para proteger al país.

Entre los miles de personas que se amontonan ante las taquillas y las entradas de los andenes, uno se puede encontrar sorprendentemente con alguien que ni siquiera se ha enterado de la existencia del nuevo virus que ensombrece el año nuevo chino.

«No sabía nada de la enfermedad. Estoy muy ocupado y no tengo mucho tiempo», responde Wu Xiaoxing, un vendedor de 45 años de la provincia de Mongolia Interior, que lleva, sin embargo, mascarilla -dice- por la contaminación.

Cuando se le explica que el virus ha causado 17 muertes y más de 500 afectados Wu echa de mano del proverbial sentido de aceptación oriental.

«Cómo puedo decirlo, si viene no lo puedo parar. A veces es el destino: si te toca, te toca», asevera.

Javier García

Publicado originalmente en: Ir a la fuente

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