El sencillo truco para acabar con tu insomnio

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Tras las vacaciones de  verano, nuestra mente y nuestro cuerpo pueden tardar un tiempo a volver a acostumbrarse a la rutina del otoño. Madrugones, responsabilidades y la búsqueda continua en el calendario del próximo puente que te permita descansar unos días más de la cuenta.
El regreso a la rutina es solo una de las razones por las que el insomnio puede aparecer en nuestras vidas. Las adicciones, un mal comportamiento de nuestro sistema inmune, la obesidad y, sobre todo, los problemas de ansiedad son los principales responsables de que no descansemos bien por la noches y arrastremos esos problemas de sueño durante toda la jornada.
Tres de cada cuatro adultos sufrirán problemas de insomnio en su vida. Sobre un 30% lo padece de manera transitoria, apareciendo y desapareciendo de sus noches, y un 15% lo sufrirá de manera crónica, prácticamente cada noche.
Una noticia mala y otra buena. La mala es que es precisamente en otoño cuando el insomnio y la falta de descanso hacen más mella debido principalmente al final del verano y al regreso de las responsabilidades. La buena es que es también la época más propicia para encontrar soluciones.
Dos estudios diferentes, uno llevado a cabo por una universidad sueca y otro por una norteamericana, han llegado recientemente a la misma conclusión: la ansiedad es una de los principales causas de la falta de sueño y para ayudar a las personas que lo padecen se aconseja regresar a nuestra infancia… y mucho más atrás en el tiempo.
Cuando somos bebés nos sentimos arropados por nuestros padres, de una manera metafórica pero también real. Por muy livianas que sean las mantas con las que nuestros padres nos cubrían después de nacer, estas ejercían una presión sobre nuestros pequeños cuerpos. Una presión que no nos causaba malestar, pero que era lo suficientemente pesada para sentirnos aislados en nuestra propia crisálida, como una mariposa a punto de nacer.
La idea ahora que somos adultos es usar la manta más pesada que encontremos en nuestro armario para esas noches de mal sueño.
Ambos estudios han puesto a prueba esta teoría usando como sujetos de prueba a personas con insomnio, con ansiedad e incluso antiguos militares que sufren de estés postraumático tras servir a sus países en el frente.
El peso de una manta pesada en adultos ejerce una presión en nuestros cuerpos que reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona que se libera cuando sentimos estrés, y facilita la creación de un neurotransmisor llamado serotonina, que regula nuestros ciclos de sueño y está estrechamente ligada al bienestar y la felicidad. Además, la memoria muscular de nuestros cuerpos nos trae recuerdos de nuestra infancia y nos sentimos protegidos y seguros, dejando a nuestras mentes libres y sin la presión que ejerce la ansiedad.
Los resultados de estos estudios son esperanzadores. El 63% de los insomnes reconoció haber dormido más rápida y placenteramente e incluso un tercio de ellos afirmó haber tenido sueños más plácidos de lo que normalmente acostumbraban.
Ahora que llega el frío, asegúrate de equipar tu cama con una manta o edredón pesado y envuélvete en una crisálida para disfrutar de un descanso superior.
Buenas noches y felices sueños.
Publicado originalmente en: Ir a la fuente

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